El pueblo cubano conoce muy bien qué cosa es un régimen despótico, opresivo y depredador de la libertad. Durante parte de su vida colonial, 406 años, sufrió la represión tiránica y observó el fusilamiento de sus mejores hijos en la causa de una patria libre. En ese tiempo la libertad de palabra, expresión y prensa fueron mutiladas para la arbitraria conservación de la tiranía colonial.
En la segunda mitad del siglo XIX se cometieron horrendos crímenes, uno de esos fue el dramático y perverso asesinato de los ocho estudiantes de medicina, 1871. Estudiantes que no cometieron ningún delito y todos eran muy jóvenes e incluso algunos eran casi niños, al menos uno tenía 16 años, dos 17, cuatro 20 y uno 21, cuando enfrentaron con dignidad y valor heroico la injusta condena y precipitada muerte.
En el período colonial los cubanos se alzaron en armas en los montes para pelear por la libertad e independencia de su patria. Estos entregaron sus vidas hasta la muerte por sus ideales republicanos. Algunos eran tan jóvenes que no dejaron descendencia familiar, entre esos héroes estaba Oscar Céspedes Céspedes, a los 22 años fue fusilado, hijo del presidente Carlos Manuel de Céspedes, y los hermanos del Mayor General Antonio Maceo, Julio (16 años) y Miguel (21), ingresaron en el altar de la patria como mártires en sus años juveniles.
Una de las historias apasionadas de fervor patriótico fue la del adolescente José Martí, que con 16 años fue a cumplir pena de cárcel por sus ideas libertarias. Todos esos jóvenes patriotas cubanos conocían de los valores del republicanismo, resumidos en las libertades fundamentales como derechos inalienables de las personas, que en su conjunto humano forman una nación soberana, por eso querían una Cuba libre en el modelo político de una República.
Asimismo, en el paradigma patriótico de nuestros mártires y héroes que se levantaron en una multitud de ciudadanos en exigencia de libertad en la Cuba castrista, el 11 de julio de 2021. Algunos eran juveniles de 17 años, que fueron encarcelados y torturados en los cuarteles de la Policía (PNR). Entre esos detenidos arbitrariamente y ahora en prisión está el niño de 14 años, Christopher Lleonart Santana. Todos por manifestarse pacíficamente y exigir una Cuba libre.
Estos jóvenes luchadores por la libertad de su pueblo saben que es una república y conocen en su propia experiencia práctica de la existe una tiranía en Cuba. De que el Partido Comunista de Cuba (PCC) tiene secuestrado los poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, que equilibran al modelo político y que garantizan las libertades fundamentales, donde no hay elecciones libres ni multipartidistas. Estos son niños, pero no son tontos, por esos gritaron ¡Libertad! ¡No queremos comunismo! ¡Viva Cuba libre! El modelo cubano, el castrocomunismo, es una copia fiel de la jurisprudencia estalinista y Constitución de la Unión Soviética (URSS) de 1936. En esa esencia tiránica totalitaria se elaboró el adefesio constitucional de 1976 y heredaron sus reformas posteriores hasta la de 2019, donde sigue prevaleciendo la supremacía del PCC sobre la sociedad, el país, el Estado y la nación, debido a eso la soberanía nacional reside en el Partido Comunista y no en el pueblo cubano.
Algunos escribidores con ínfula de académicos o catedráticos universitarios han expuesto que hubo elecciones para definir el cargo ejecutivo principal del país; o sea, falsean la situación y dicen que los tiranos Fidel Castro, su hermano Raúl y Miguel Díaz-Canel son surgidos de la voluntad popular. Que lejos están de la realidad estos canallas.
Al parecer estos escribidores ignoran que el sistema de votación universal y los referendos son una verdadera treta de José Stalin que agregó al sistema socialista, las gentes depositan las papeletas y los comunistas cuentan las que desean. Los teóricos marxistas niegan este derecho a la población e incluso el mismísimo Fidel imitó muy bien a Lenin, cuando tuvo el desvergonzado criterio de pronunciar públicamente "¿Elecciones para qué?". Así es hasta hoy en Cuba. Estos escribidores, voceros de la tiranía e incluso los cabecillas Díaz-Canel y el Partido Comunista ya no pueden engañar a toda la gente todo el tiempo y usaron el terror de estado para acallar a la gente simple y fueron a buscar casa por casa para hacerles retractar del cántico de una conga libre. Y el pueblo desafío al represor y con su sabiduría expuso las palabras del poeta cantor: "Elige tú, que canto yo" y con sencillez, a una sola voz, desarrolló una sabrosa conga: ¡oooye, comuniss...mo no! ¡oye, comunismo no! ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!