La constitución del 78 nunca ha sido útil para España, al contrario, siempre, desde incluso antes de su aprobación, cuando se estaba muñendo, ha sido útil para todos los enemigos de España. Fue redactada por ellos y había que contentarles a todos ellos y se hizo, vaya que sí se hizo. De hecho, si a todos los traidores que redactaron la Constitución del 78 les hubieran dicho que apenas 40 años después de su aprobación España estaría en estado de descomposición cómo está hoy en todos los ámbitos, no se lo creerían, no creo ni que en sus sueños más húmedos e hispanófobos apareciera una derrota de España ante la antiEspaña tan rápida y efectiva como la que han conseguido.

Por eso, ante aquellos que levantan una banderita de España con una mano y un ejemplar de la Constitución del 78 con la otra, hay que recordar que ambos símbolos no son sólo difíciles de compartir, sino que son antagónicos. Para todos los españoles en general, pero sobre todo para éstos que acabo de mencionar, hay que recordar una vez más que todo lo que ocurre en España no es por una mala interpretación de la Constitución del 78, ni por errores en su cumplimiento, sino porque la Constitución del 78 diseñada por liberales, por socialistas, por comunistas y por separatistas, se hizo precisamente para llevarnos al punto casi de no retorno en que se encuentra nuestra patria actualmente.

Siempre he dicho que la constitución del 78 con sus 169 artículos, sus 4 disposiciones adicionales, sus nueve disposiciones transitorias, su disposición derogatoria y otra disposición final, tiene dos partes muy diferenciadas, la de los artículos buenos para España que no se cumplen ni uno, porque el sistema no quiere que se cumplan, y los tóxicos para España que se cumplen absolutamente todos, no hay tiempo para ni siquiera mencionar unos y otros, pero todos los conocemos.

Gracias a esta Constitución del 78, su nefasto Tribunal Constitucional y, en definitiva, todo régimen del 78, el aborto es legal, el separatismo es legal, los terroristas están las instituciones y las sucesivas reformas laborales y educativas han convertido a España en la nación con más parados y peor nivel cultural y educativo de lo que llaman nuestro entorno.

Gracias a esta Constitución del 78 y su régimen, los partidos políticos tienen un poder omnímodo y el rey es irresponsable de sus actos, aunque estos actos sean traiciones, felonías, golfadas y corruptelas.

Gracias a esta Constitución del 78 y su régimen, en España no existe la justicia, ni la social, ni la de los tribunales.

Gracias a esta Constitución del 78 y su régimen, España es un paraíso para los delincuentes, los delincuentes españoles y los de fuera, porque también gracias a esta Constitución del 78 y su régimen, España está siendo invadida por tierra, mar y aire.

Gracias a esta Constitución del 78 y su régimen, no sólo se manipula la historia, sino que se persigue a los millones de españoles que hicieron grande a esta nación en el siglo XX, muchísimos de ellos, además, asesinados por aquellos a los que hoy ampara y bendice esta Constitución del 78.

Gracias a esta Constitución del 78 y su régimen, España ha perdido su soberanía nacional ante organismos internacionales como la Unión Europea o la OTAN.

Gracias a esta Constitución del 78 y su régimen, el otrora glorioso Ejército de España, su Armada y su Aviación se han convertido en ONGs y a lo que más que pueden aspirar es a labores forestales y de limpieza o de retirada de muertos. Militares que recuperan parte de su dignidad y su valor sólo cuando se retiran y se lanzan con un ímpetu digno de mejor causa, a firmar manifiestos muy constitucionalistas, pero poco patriotas. Si estos militares hubieran cumplido con sus obligaciones para con la Patria cuando estaban en activo, ahora no tendrían que adherirse a ninguna declaración. Recordemos que las opiniones de los militares retirados, tengan la graduación que tengan, tienen el mismo valor que las opiniones de los fontaneros retirados, los panaderos retirados o los albañiles retirados, con la diferencia de que todos estos últimos han podido hacer mucho menos cuando estaban en activo que esos militares que ahora sí se acuerdan de la Patria, eso sí, siempre con las alusiones obligadas a la democracia y a la constitución, y, claro, se acuerdan cuando sus nóminas, sus pensiones y sus puestos en el escalafón ya no peligran. Y ojo, lo dice alguien que abandonó las Fuerzas Armadas cuando vio en lo que se estaban convirtiendo éstas.

Gracias a la Constitución del 78 y su régimen, el idioma español es perseguido en España y el patriotismo de verdad, el que representamos los falangistas y otros patriotas de verdad, no los constitucionalistas, patriotillas de ocasión, también es perseguido con saña. Así que hago uso de ese hermoso idioma español para decirlo bien claro, España es una nación, NO una Constitución, y mucho menos esta siniestra y masónica Constitución del 78, culpable de gran parte de los males de España y que defiende todo el régimen del 78. Porque la Constitución, como no me canso de recordar, destruye la nación.