El Correo de España inicia un cuestionario a diferentes personalidades de la vida política y social española con motivo de la concentración de protesta contra Ley de Memoria Democrática frente al Congreso de los Diputados el próximo día 14 de julio

Entrevistamos al periodista y escritor Fernando Paz.

¿Cómo valora la concentración de protesta contra la Ley de Memoria Democrática frente al Congreso de los Diputados del 14 de julio?

Cualquier esfuerzo que se haga para frenar esta monstruosidad es plausible y hay que apoyarlo. Hay que movilizarse, hay que crear opinión, hay que atacar todo el tiempo sin descanso. No podemos tolerar esto. Empezamos a ser una sociedad que ya no se respeta a sí misma. Es algo monstruoso. Es la expresión de una fobia hacia lo que se es y elaborado por una institución que no tiene ningún tipo de derecho de ningún género más el que se auto arroga para llevar a cabo este tipo de leyes. Un Parlamento no puede nunca determinar el pasado de una sociedad y establecer lo que se puede hablar respecto a ese pasado o no.

No obstante coincide con el Pleno Extraordinario en el que, inicuamente, se aprobará la ley, toda vez que socialistas y comunistas cuentan con el apoyo de Bildu y otras fuerzas secesionistas con representación parlamentaria. “Resulta muy significativo -concluyen los convocantes- que vaya a salir adelante dicha ley gracias al apoyo de la marca electoral de la banda terrorista ETA -en referencia a Bildu- y que vaya a ser ETA la que determine el relato histórico oficial”.

Efectivamente es la ley que quieren Batasuna, la extrema izquierda, Podemos...porque en el fondo a lo que aspiran es a elaborar un nuevo relato de la transición. En realidad ellos siempre han estado en contra de la transición porque si echamos la vista atrás recordaremos que cuando se convocó el referéndum de la ley de reforma política en diciembre de 1976, que era en realidad la última de las leyes fundamentales del Régimen, la izquierda rechazó en bloque la participación en ese referéndum alegando que el franquismo nunca llevaría a cabo una verdadera reforma de su Régimen y que todo no era más que una operación gigantesca de cosmética para cambiar algunos elementos epidérmicos y que lo sustancial permaneciese.

Viendo la participación masiva de los españoles y el sí masivo al gobierno que era consecuencia del Régimen de Franco, la izquierda no tuvo más remedio que subirse a un tren que ya estaba en marcha y otros pilotaban. No fueron ellos quienes impulsaron el proceso ni mucho menos. Por eso ellos siempre han reconocido en la transición y en el sistema democrático posterior el pecado original de su procedencia franquista. Lo cuál es bien cierto, por otra parte. Siempre han querido invalidar la transición. Ahora tienen la oportunidad extendiendo esa ley de memoria hasta 1983 de elaborar un relato que sea más acorde con sus aspiraciones y que explique el proceso de la transición de una manera que tiene muy poco que ver con lo que en realidad sucedió.

En esa descalificación que hacen de la transición lo que quieren en realidad es amparar una segunda transición para calificar de inaceptables algunos elementos heredados del franquismo. Uno de ellos y hacia el que apuntan con decisión es la monarquía. El indiscutible que la monarquía la dejó Franco como herencia y por lo tanto es inaceptable desde su punto de vista. La izquierda está en un proceso de segunda transición, descalificando la primera. Quieren llevar a España a una III República, que sería una mezcla de la I y la II, de movimientos cantonalistas centrífugos que balcanizarían España y de la España del Frente Popular de 1936.

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Los convocantes entienden que la Ley de Memoria Democrática viene a endurecer la vigente Ley de Memoria Histórica. ¿Qué consecuencias prácticas considera que va a tener?

Endurece enormemente la Ley de Memoria Histórica, que ya de por sí es inicua e inaceptable. No se está hablando tanto del aspecto punitivo de la ley, que prevé una serie de castigos y multas sin precedentes. Todo eso sirve para construir un relato en donde se asemeje el franquismo al nazismo, una mixtificación histórica que es repugnante moralmente e inaceptable desde el punto de vista intelectual. Es una estafa de primer orden y de una radicalidad intolerable. Esperemos que algunos aspectos de la ley al ser tan radicales puedan ser descalificados por el Tribunal Constitucional y por lo tanto la ley no llegué a entrar en vigor, al menos plenamente, durante el tiempo necesario para que estos tipos abandonen el gobierno. No soy optimista a ese respecto, pero vamos a ver que pasa.

¿Por qué supone un gran atentado contra los derechos y las libertades fundamentales de los españoles como son el derecho de asociación, la libertad de cátedra, la libertad religiosa, la libertad de imprenta, la libertad de expresión y difusión de ideas, etc. ?

En el enunciado mismo de la pregunta está la respuesta. Es una interrogación retórica. Todas estas leyes comienzan con el proceso de victimización. La víctima siempre tiene razón y hay que legislar para compensarla por todos sus sufrimientos. No importa que haya otras víctimas porque no todo el mundo puede victimizarse, solo aquellos que pertenezcan a colectivos victimados. Los recortes en la libertad de expresión están totalmente justificados cuando se trata de los que no tienen la hegemonía cultural en la sociedad. Cuando se trata de aquellos que si la tienen, toda libertad de expresión es poca.

Ahora bien si la libertad significa algo, como decía Orwell, es el derecho a decirles a los demás lo que no quieren oír. La liberta de expresión es un bien fundamental que va mucho más allá de su codificación política o jurídica y que tiene su asiento en el derecho natural. Yo tengo derecho a decir o a expresar aquello que pienso. Otra cosa es que existan los límites que pueden venir marcados por los insultos, la crueldad etc...Hay una serie de limites a la libertad de expresión, pero nunca puede haber limites a la libertad de expresión de ideas, que es para lo que se pensó y se creó tal y como la conocemos en su codificación jurídica.

Si consideremos que cualquier pensamiento que no sea laudatorio para las víctimas puede ser interpretado como un insulto, entonces la libertad de expresión ha muerto. Es inaceptable porque supone la instauración de un sistema de cosas tiránico. Es por tanto una de esas leyes contra las que, cabe no solamente los recursos jurídicos, sino que una de esas leyes contra las que hay que alzarse. Es una de esas leyes a las que hay que desobedecer desde el primer momento. Yo llamo a la desobediencia de esta ley de memoria democrática por ser una ley tiránica.

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