Ya lo advertía la granadina Macarena, la molona, que Yolanda Díaz no era una monja, avisa: la del hábito comunista mentía como una puta, figuradamente, escondida tras los atavíos de la sonrisa podrida, escudriñando con mirada vacía y la napia vacilante. Fingidamente democrática se quiere llevar al huerto y a la ruina a los trabajadores indignados, comprados los sindicatos para hacer el trabajo sucio del engaño y regalar millones para reformar las sedes-la excusa de la mordida-, ya llegará incendiar las calles; con esa cara de pánfila que ni ella se cree, viceministra del paro galopante, prestidigitadora del inútil Sepe, engañadora del ERTE impagado, las sedes del anterior INEM vacías, contagiadas de ineptitud socialcomunista como toda la bancada de la radical siniestra atiborrada mientras a España la arruinan... adrede. 

Y no contenta la zafia con alabar el exterminio estalinista, cien millones de muertos y las dictaduras de la hoz y el martillo, la nueva rica aspira a presidir el país que emponzoña con el traidor presidente, ocupa criminal de La Moncloa, en busca del propósito de la miseria colando al inepto Garzón de ministro del Consumo,  pues no es fortuito el precio disparado de servicios básicos, alimentación, electricidad,  carburante y lo que tercie. Aquí hay plan, como de casualidad, para hundir a las familias moral y económicamente... y todavía sin darnos cuenta de que hay gato encerrado, mentiras, trampas, engaño, burla, estafa. No pasa nada con un cuatrocientos de incremento de la luz mientras dinamitan los recursos. La España mansa y cobarde del XXI está tarada. 
 
No solo es tonto el de la cuota de reparto, regalado el ministerio nada casual de Consumo, sino responsable principal del desaguisado que no pudiendo disimular lo gilipollas tampoco esconde que es un desalmado. Le basta para los planes de ruina total ser un ignorante, como el hermano, abrir la bocaza que le apesta y atufa los sectores de la economía que cuestan la vida y la supervivencia por sectores... Y aquí sigue sin pasar nada. 
 
Me dice un cliente de una cafetería que estudia echar el cierre como miles de empresas ya aniquiladas, que si esta fuera la Francia revolucionaria y no la cobarde España residual de una mal entendida democracia, los patíbulos estaban montados en las calles y los culpables juzgados. No le quitan la razón los oyentes que soportan a miserables que sin tener representación apabullante en las urnas, puestos a dedo inquisitorial por el cum fraude, pasan por el rodillo a millones de contribuyentes mientras monjas de mentira e imbéciles sostenidos, por el mismo que vende a precio de saldo el sacrificio por generaciones y décadas desde la Transición-y hasta a su presunta corrupta madre del Playbol, con tal de montarse en el Falcon-, destrozan la esperanza con la tortura del vaciado de las arcas públicas regaladas a chiringuitos y a esos parásitos que se hacen llamar señorías que se ríen de las tragedias que provocan a tan dóciles borregos dirigidos al exterminio por una pandilla de amorales incompetentes. 
 
Las maletas del Delcygate dieron para mucho comprando la traición a España y colocando comunistas que votaron cuatro gatos encandilados o apesebrados. Y ese precio lo pagan millones de ciudadanos, no escarmentados, que cada día que pasa más ruina amenaza por culpa de estos tarados que viven a tutiplén, a sueldo mercenario pagado por todos esperando la próxima pifia criminal, con el camino expedito por una España aborregada y cercada por lobos. 
 
Lo de Yolanda Díaz sería de guasa si Satanás no le abriera las puertas para que la estupidez tenga influencia. Con todo lo aberrante de esta canalla minoritaria que provoca estragos a millones de currantes, los muy vagos, harto extraño son las aspiraciones de la comunista disfrazada de cordero para presidir España. ¿Pues no hemos caído tan bajo como para tener de candidata a un loro?