La persecución contra todo aquel que ose discrepar, aunque sea en el aspecto más trivial, de lo políticamente correcto y del movimiento woke se acaba de cobrar una nueva víctima, un profesor de lengua y cultura alemana de la Universidad de Sciences Po Grenoble. Según informa Deutschlandfunk, el profesor Klaus Kinzler fue suspendido el pasado 14 de diciembre en su universidad por un período de cuatro meses.

Un nuevo ejemplo de cultura de la cancelación que ha suscitado un intenso debate en Francia, uno más, y que ha llevado a la publicación de una carta abierta en el que numerosos académicos expresaban su solidaridad con el profesor y pedían amparo al Ministerio de Educación.

¿Su delito? Una de las peores herejías, “racismo”, a raíz de unas declaraciones sobre la islamofobia. Todo empezó a finales de 2020, cuando el profesor germano-francés (nacido en Alemania pero residente en Francia desde principios de la década de 1980) puso una objeción a una semana de acción allí una semana activismo  en la universidad bajo el título de “Racismo, antisemitismo e islamofobia”. Para Kinzler el término “islamofobia” no estaba al mismo nivel que el antisemitismo y el racismo, y, con el apoyo de otro profesor, Vincent Tournier, se opuso a la utilización del término. Lo que era un disputa académica entre los profesores del campus se hizo pública y provocó,  como no, la reacción furibunda de los grupos estudiantiles de izquierdas.

Amparados en la impunidad que conlleva defender el mensaje del establishment, los grupos de estudiantes desataron una campaña de presión y odio en las redes sociales y en la universidad para conseguir la renuncia de los profesores “de derechas”. En marzo de 2021, la fachada de la universidad apareció cubierta de carteles: “Fascistas en nuestras salas de conferencias. Klaus Kinzler y Vincent T. Renunciad. La islamofobia mata”. El Ministerio de Educación francés llevó a cabo una investigación sobre el caso y determinó que las acusaciones contra Kinzler y Tournier eran infundadas, e incluso se iniciaron procedimientos disciplinarios contra los estudiantes por estas acciones, aunque sólo uno de los 17 encausados sufrió una exclusión temporal. En la misma línea se manifestó Jürgen Ritte, profesor de estudios literarios en la Sorbona de París: “Se trata de personas que han llevado el wokismo a un extremo en el que está absolutamente prohibido decir nada crítico sobre la religión del Islam […] Esto no es científico, sino francamente criminal”.

Por su parte, Kinzler multiplicó sus declaraciones en los medios de comunicación para defenderse de estas acusaciones. En distintas entrevistas, el profesor calificó a la universidad Sciences Po Grenoble como un“campamento de reeducación política”, señalando la existencia de un “núcleo duro” de profesores seguidores de la teoría woke que adoctrinan a los estudiantes.

Pero ni el apoyo del Ministerio ni la solidaridad de algunos académicos (aunque lamentablemente la mayoría ha permanecido en silencio) han evitado la cancelación efectiva del profesor Kinzler, de 62 años, que no ha podido soportar la presión y ha abandonado Grenoble. El profesor recibió protección policial ante las amenazas cada vez más graves que estaba sufriendo en las redes sociales y ahora vive en un lugar desconocido porque se teme por su integridad personal. Un hecho que desgraciadamente se está convirtiendo en algo habitual en el país galo. Vincent Tournier ha abandonado también la Francia continental y se ha instalado en la Polinesia Francesa. 

Sin embargo, Francia afronta este año las elecciones presidenciales y la política ha entrado de lleno en el caso Kinzler y ha dado un giro novedoso y positivo a la situación. Es posible que la razón no sea otra que el electoralismo, pero al menos se ha producido una reacción “institucional” frente a la cultura de la cancelación. El presidente de la región de Auvergne-Rhône-Alpes, Laurent Wauquiez, de Los Republicanos, ha decidido suspender la financiación regional concedida a Sciences Po Grenoble porque se encuentra “en una deriva ideológica y comunitaria inaceptable. No es mi concepción de la República” , según afirmó Wauquiez en Twitter. Marine Le Pen reaccionaba con un “¡Bravo!” a la decisión del presidente regional. Mientras que Erich Zemmour señaló que: “Laurent Wauquiez entendió perfectamente cómo cortar la infiltración del islamizquierdismo en nuestras grandes escuelas: empezando por cerrar el grifo de la financiación pública”.