Hablábamos de rasgarse las vestiduras por la lengua vehicular. Decíamos que algunos se han dado cuenta hoy de lo que se está viviendo en Cataluña desde la era Pujol y la publicación del Programa 2000. Hablamos de la entrega de Cataluña al nacionalismo por parte de José Maria Aznar al firmar el pacto del Majestic. Aquellos que se escandalizan tendrían que revisar las publicaciones editoriales y, sobre todo, la destinada a los niños. Un ejemplo claro de este tipo de publicaciones es Petita Història de Catalunya, dirigido a niños de 8 a 12 años, con ilustraciones de Pilarin Bayés. En la web podemos leer:

 

La Petita història de Catalunya comienza hace ahora 2.800 años con la llegada de los griegos a las costas de Empúries y Roses y repasa, entre otros episodios, las costumbres romanas y la lengua latina que derivará en el catalán hablado de hoy, la influencia musulmana, la muerte del conde Guifré el Pilós, la potencia naval de Catalunya y Aragón, la derrota catalana del 11 de setiembre de 1714, la revolución industrial, nuestros poetas y arquitectos más importantes, la proclamación de la República, el franquismo, el estatut o la entrada en la Comunidad Económica Europea, hasta el día de hoy”.

 

¿Quién no lo compraría para que su hijo o hija aprenda un poco de historia de una manera divertida? Cometería un error. El marketing es bueno de cara a la venta. La realidad de un libro de 16 páginas es otra.

 

Comienza el libro con un mapa en el cual se le explica a esas criaturas que existió un Imperio Romano catalán formado por Aragón, Navarra, sur de Francia, Comunidad Valenciana Y las islas Baleares. Los que hoy los independentistas proclaman como Països Catalans, ya existía desde la prehistoria. Es más, antes de que existiera ningún imperio en Europa, ya funcionaba el catalán. Y claro, ¿cómo no se va a reclamar algo que existe desde siempre? De esta manera, con la mentira, inducen a esos niños de 8 a 12 años a creerse una mentira y convencerse que la verdad es la de ese libro manipulado. Al respecto me acuerdo de un chiste: “Dicen que cuando Dios creó la Tierra no tuvo que hacer nada en Cataluña, pues ya existía”. Y ahora se rasgan las vestiduras.

 

Continúan con una de las leyendas y mentiras más mitificadas del siglo XIX. Guifré el Pilós, herido de muerte, le pidió a Carlos el Calvo que con su sangre pintara cuatro barras de sangre en su escudo. Así nació la “senyera”. En primer lugar los escudos heráldicos no se crearon hasta 400 años después de la muerte de este conde de Barcelona. En segundo lugar, la “senyera” es de origen aragonés, que se incorporó a aquella serie de condados que formaban un territorio llamado Cataluña, cuando en el 1183 Ramón Berenguer I se casó con Petronila, reina de Aragón. Pues bien, en el libro podemos leer: “en el siglo XII el nombre de Cataluña ya se utilizaba en los documentos oficiales de la Corte Rea y cómo el afán de poder del conde catalán (Ramon Berenguer IV) iba mucho más allá y para ampliar su dominio se casó con la princesa Petronila de Aragón, de manera que el Principado de Cataluña y el Reino de Aragón –situado justo al lado- compartieron rey”. Es decir, como afirman, la Corona de Aragón nunca existió. Era la Corona catalano-aragonesa. Porque ellos no pueden estar en un segundo plano. Todo este párrafo es mentira, pero a ellos no les importa.

 

Evidentemente al nombrar a los reyes de la Corona de Aragón los titulan, por ejemplo, como Fernando II de Cataluña y Aragón. En primaria, por ejemplo, al hablar de Felipe II o Carlos II, se dice que fueron reyes de Castilla. En ningún momento sale a relucir ni la palabra España y mucho menos que lo eran de Cataluña. ¿Por qué? Todo es culpa de Felipe V, pues después del 1714 “Cataluña dejó de ser un Principado independiente para entrar a formar parte de España”. Esa es la clave. Lavar la cabeza de los niños, inyectarles el odio hacia España, por haberse anexionado un “país independiente” después de una guerra. Esta se explica en las escuelas catalanas y nadie se rasga las vestiduras. Eso sí, lo hacen por la lengua vehicular.

El libro finaliza anhelando que el pueblo catalán a ser libre y volver a recuperar su propia identidad. Este libro fue editado en 2013. Lleva siete años reeditándose y siendo leído por cientos de niños catalanes. Y no ha pasado nada. No hay protestas. Por eso algunos líderes del procés dicen que ahora, tal vez, no es el momento oportuno para proclamar la independencia. Que ya llegará. Evidentemente. Todos los niños de 8 a 12 años que, desde 2013, han leído el libro, han asimilado la gran mentira, se la han hecho suya, y dentro de un tiempo serán los que llevarán a término el procés. Es un hecho constatado y constatable. A algunos les importa mucho que los niños no aprendan castellano, pero les importa poco que les mientan con respecto a la historia de Cataluña y que “España” haya desaparecido de esos libros. Esta es la hipocresía de los que ahora se rasgan las vestiduras. Así vamos.