En lugar de construir, destruyen. Desmontan la “Cuota 100” y la “Tasa Única” para el IVA, destruyen la Escuela y vuelven los puertos (y billeteras) abiertos para traficantes e inmigrantes ilegales, anulando los Decretos de Seguridad y sustituyéndolos por el Decreto Clandestino...” Así lo expresó El ex Vicepresidente y Ministro del Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini en su cuenta de Tweeter, refiriéndose a la eliminación de la ley de seguridad, conocida coloquialmente por su propio apellido, por parte del Consejo de Ministros italiano.

El nuevo decreto prevé la reintroducción del cumplimiento de las "obligaciones constitucionales e internacionales del Estado en materia de denegación o revocación del permiso de residencia" y la supresión de la multa administrativa para quienes hubieran rescatado inmigrantes en el mar. En definitiva, las millonarias multas a los barcos de las ONG desaparecen y ya no serán confiscados por violar la prohibición de entrar ilegalmente en aguas territoriales italianas.

Además, prácticamente se eliminan las penas para los activistas y para quienes participen durante el rescate. También y sorprendentemente, los solicitantes de asilo podrán inscribirse en el padrón municipal y convertir el permiso de residencia en un permiso de trabajo. De esta forma podrán obtener un documento de identidad válido por tres años, abriendo así un nuevo escenario de favores políticos de graves consecuencias y reiniciando el negocio del tráfico humano de inmigrantes.

Las competencias que antes eran del Ministerio del Interior ahora pasarán al de Infraestructuras. Se introduce la prohibición de expulsión y devolución a los Estados que violen los derechos humanos. Quien pise suelo italiano ilegalmente será protegido inmediatamente por el gobierno. Esto significa el derribo de las fronteras y el fin de la soberanía, convirtiendo a Italia oficialmente en el campo de refugiados de Europa.

La reducción de los desembarcos clandestinos desde la aplicación del Decreto di Sicurezza del Ministro Salvini habían sido abrumadora. A partir de este momento, habrá vía libre para entrar y permanecer en la UE, se venga de donde se venga y por el motivo que sea.

La izquierda, el Partido Democrático, asociado al Movimiento 5 estrellas en el gobierno se muestra satisfecha. “Las medidas de propaganda de Salvini ya no están. Queremos una Italia más humana y segura. Una Europa más protagonista”, afirmó Nicola Zingaretti, el líder del Partido Democrático.

Italia cambia así radicalmente su política migratoria en el marco de una afluencia imparable de inmigración clandestina, en medio de la pandemia y de la crisis económica, social y política más grave de las últimas décadas. Este giro se produce dos días después de que el Tribunal de Catania citara a declarar tanto al Presidente Conte, como al Ministro Luigi Di Maio, en la investigación del llamado “Caso Gregoretti”, bajo la acusación de secuestro de personas. Inicialmente fue el ex Ministro Matteo Salvini el que se presentó en los Tribunales por hacer cumplir la ley vigente, firmada por los mismos que hoy la revocan. Italia deja atrás la política de Salvini sobre inmigración y protección de sus fronteras.

Todo hace prever que en las próximas semanas la repercusión política y judicial tendrá consecuencias sociales. Detrás de todo esto también se halla el deseo de la imposición del Ius Soli o el derecho a la ciudadanía por nacimiento y no por línea sanguínea en Italia, rechazado firmemente y de plano por las fuerzas de derechas, patrióticas, soberanistas e identitarias y por la mayoría de los italianos.

“Los frenaremos, prometido. Italia se merece algo mejor” afirmó Salvini, un hombre que ha demostrado no rendirse fácilmente ante la adversidad, al igual que el pueblo italiano.