Todos tenemos ya la costumbre de abreviar las fechas, utilizando dos guarismos y una letra: el 11-M, 23-F, el 1-O… pero esta costumbre no es muy antigua, tiene exactamente cuarenta y cinco años. Y se inició,  precisamente con ese “20-N que encabeza este artículo.

Recuerdo la primera vez que lo vi. Subía yo por  el Paseo de Gracia hacia mi despacho y,  en el respaldo de un stand de madera, me  topé, con dicha abreviatura. Lógicamente, me  sorprendió,  era un  típico grafiti que debía tener algún significado… Caí rápidamente en la cuenta. Estaba próximo el primer aniversario de la muerte del Caudillo… y me dije: ¡Que agilidad mental tiene la gente  buena para hallar  “atajos” con su excelente olfato político!

La iniciativa, tuvo una difusión colosal, y  pronto apareció el “20-N” por las autopistas, los puentes, los postes… Y, evidentemente, contribuyó a que la celebración en Madrid  y en el Valle de los Caídos fuera inolvidable.

¿De quién fue la idea? Algunos creyeron ver la mano del “famoso trío” –casi tanto como “el de la bencina” de la obra de teatro—. Probablemente, los tiros iban bien dirigidos,  pues a finales de los sesenta --y a lo largo de los setenta--, había amargado la existencia a los separatistas, a los traidores a España y --aunque parezca raro--,  también a la policía del Régimen del 18 de julio,  pues sus “actividades” a veces la comprometían. Nada les impedía hacer de las suyas. (Las nuevas generaciones, por supuesto, ya nada saben de ellos; han nacido para ser manipulados en los colegios, en la Universidad, y los medios de comunicación han completado el lavado el cerebro, dejándolos ayunos de  Historia "real” y de quienes no se resignaron a la traición “silenciosa” de los políticos herederos de la Victoria).

En estos momentos sólo “suena” uno de los “tres”, Alberto Royuela. (Los otros dos eran el “mata estudiantes” y el Niño Jesús). Por cierto, lo que está ocurriendo con Alberto, no tiene nombre. ¿Cómo es posible que él y su hijo estén acusando públicamente de asesino a un magistrado y a su cuadrilla, por escrito, por internet, ante los juzgados y los  responsables de la Justicia “oyen llover”…? Estamos ante un dilema inexplicable: O Royuela, debería estar  procesado por “calumniar” o el Magistrado tendría que pagar sus crímenes –agravados por ser Magistrado—en la cárcel. ¿Tan escaso anda de sentido común y capacidad de reacción el Pueblo Español, para ver estas cosas,  “sin la mínima reacción”?

Dos de los miembros del trío son viejos  grandísimos amigos desde hace más de medio siglo y con ellos he pasado mucho tiempo, especialmente con Alberto. Le he visto proteger a otro grandísimo amigo --Mariano Sánchez Covisa—hasta hacer fracasar la búsqueda por la  policía. Viví la tragedia del asesinato de uno de sus hijos, y la prisión del otro, y he pasado horas inolvidables a la mesa, --tantos comidas juntos-- oyéndole contar sus peripecias: cuando  cura holandés intentó dar una charla sobre el famoso “Catecismo” y el trío, hizo que acabase como el rosario de la aurora… o la persecución al trío,  en el convento de los capuchinos, con Alberto a la cabeza de los frailes,   o cuando le hicieron creer a la policía que habían arrojado al mar al cura famoso de Gallifa (con la colaboración de otro cura real de “sotana”) … Por lo tanto conociendo el percal, no es descabellado que fueran ellos los inventores de la primera abreviatura del  “20-N”, madre  de la norma que rige ahora.

Y,  puesto que hoy, precisamente, es el cuadragésimo sexto aniversario del fallecimiento del Caudillo vale la pena recordarlo. (He puesto en letras el número cardinal para invitar a nuestros “locutores” de los “media” a  conocer nuestro idioma y utilizar  sus normas) 

Aprovechando la fecha  saquemos alguna lección. Por ejemplo, comparemos la  enorme diferencia de actitud entre los hijos de Satanás y quienes deberían defender a España. Me estoy refiriendo a los herederos del “franquismo sociológico”.

Y no lo hago por “ajustar cuentas”,  de eso se encargará, sin duda alguna el Señor de los Ejércitos, el Dueño y Señor de todo lo creado. Este diario tiene una parcela dedicada a Blas Piñar, víctima precisamente de la conspiración del mayor traidor al Régimen, --el “otro gallego” famoso--, cuyo primer objetivo fue liquidar Fuerza Nueva,  para hacer olvidar a Franco y su Obra. Si dudan de mi afirmación, analicen bien la obra del “PP”, Durante cuarenta años ha conseguido engañar a la gente más decente y noble del pueblo español que,  con la mejor buena fe,  los han votado. Pues bien, el “PP” se lo ha pagado fortaleciendo las leyes socialistas en vez de fulminarlas cuando pudo hacerlo. Y,  ahora un pobre diablo palentino, —que logró engañarme durante unos meses—ha confirmado que sigue el mismo proyecto de Fraga, de Aznar, de Rajoy, apuntalando el Marxismo de Sánchez y avergonzándose del franquismo al que le debe todo.

Y, la más importante de todas las lecciones: Desparecido Franco—fallecido en la cama, sin que la Sinagoga de Satanás pudiera asesinarlo—despedido por su pueblo como no se ha hecho con ningún otro gran hombre, la bimilenaria organización diabólica al día siguiente se hizo con las riendas del poder en España,--lo tenía todo muy bien preparado—y ha conseguido lo que todos vivimos ahora: tristeza, miedo, desánimo, desgana, desilusión. ¿Dónde están aquellas mujeres que cantaban mientras faenaban en la casa, o los labriegos que  hacían lo mismo cuando iban en sus carros al campo? ¿Dónde está la alegría que distinguió siempre a los españoles? Nuestros jóvenes parecen zombis pegados a un móvil  y tocando teclitas… Ya somos tan bobos como los europeos --aunque se enamoraron de España cuando conocieron que “había otra vida, alegre y cantarina” que ellos desconocían…--

He tenido la suerte de disfrutar  la nueva edad de oro de España y moriré contento por haber vivido feliz, aunque con la preocupación por mis nietos,  cuyo porvenir se vislumbra tan estúpido como la vida “próspera sajona”, sin más sentido que acumular riquezas, por ellas  mismas.