España acaba de firmar una patética capitulación. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han firmado la vergonzosa sumisión de España a más impuestos, al lobby ecologista, al desmantelamiento de las pensiones dignas y al exterminio del campo español. ¿Por qué? Lean el texto de las condiciones (que existen) para recibir esos fondos, que se obtendrán fraccionados a lo largo de los próximos años. Un gobierno español apátrida, criminal y despilfarrador difícilmente podría lograr un peor Acuerdo para España.

El dinero que recibiremos lleva condiciones leoninas: y éstas no son imponernos un recorte del despilfarro político, de los asesores, de los sueldos políticos o del Estado autonómico; ¡ojalá! Son otra cosa. Quieren 'avanzar hacia la economía verde y digital' (impuestos ambientales, al diesel, etc.); quieren, por tanto, laminar a la clase media y subirle la factura tributaria. Quieren arrebatar el derecho a pensiones dignas a nuestros mayores que cotizaron toda una vida, pero no exigen el fin de las 'paguitas' a inmigrantes o a okupas.  Quieren que se 'basurice' -precarice- aún más el mercado laboral, pero no que se cierren fronteras a los que destruyen los sueldos de los españoles a la baja (la inmigración masiva y los ' menas', que recibirán mucho más dinero que los jóvenes españoles parados). Quitan las ayudas al campo español de forma inmisericorde lanzando al sumidero a nuestra naranja o nuestro aceite de oliva y a la ruina a la explotación familiar española, pero permiten la competencia desleal e ilegitima de productos agrarios marroquíes o sudafricanos que entrarán sin problemas.


Recientemente se ha aprobado el Acuerdo en virtud del cual los países europeos damnificados por la crisis del coronavirus podrán acceder a las ayudas que en forma de “préstamo” por una parte, y “ayuda directa” por otra, han decidido las potencias mandamases del “club”; Alemania y Holanda fundamentalmente.

Mark Rutte, primer ministro holandés, ha puesto a España, Portugal e Italia “los deberes”; las “condiciones” para recibir, en el caso de España, los 140. 000 millones de ayuda, de los cuales 72.000 millones serán a “fondo perdido” y el resto en forma de “préstamos”, que habrá que devolver hasta 2058.
Las condiciones para el pueblo español fueron discutidas en el Parlamento holandés. Ergo: la Unión Europea no es una unión de pueblos libres, es un conciliábulo donde capitostes de parlamentos y gobiernos extranjeros deciden sobre el destino de otros pueblos.

El criminalmente despilfarrador gobierno español, que jugó a las trampas con los socios europeos, y que presentó cifras de déficit y deuda falseadas, no iba a recibir en esta ocasión la benevolencia de las economías del norte, que además han vuelto a jugar a aplastar el futuro social y económico del pueblo español para así agrandar sus cifras fiscales y comerciales. Las condiciones que Holanda y Alemania han impuesto a España –olviden lo de “negociación” porque eso una trampa- redundan en deslavazar el Estado de bienestar español, acribillarnos a impuestos y arrebatarnos ayudas directas a la agricultura española.

Los llamados países “frugales” del Euro, que han decidido el futuro económico de España de espaldas al pueblo español y tomando como esbirros de su planificación económica y social para España a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, han justificado sus imposiciones en el hecho de “evitar nuevas crisis de deuda” , y continuar el camino emprendido por “Zapatero y Rajoy en 2011 y 2012”. ¿Recuerdan cuál fue ese camino? Para olvidadizos: Zapatero en mayo de 2010 aprobó los mayores recortes sociales de la democracia: congeló las pensiones, bajó el sueldo a los funcionarios públicos y subió el IVA a un 18 por cien. También instauró la indemnización por despido “objetivo” a 20 días por año trabajado, e inauguró la barra libre de la contratación precaria y temporal, además de subir la edad de jubilación a 67 años. Llegado Mariano Rajoy a la Moncloa en diciembre de 2011 efectuó la mayor subida de impuestos de toda la democracia, incluido el IRPF y el IVA –elevado a un 21 por cien-. Más de 50 subidas de impuestos fueron efectuadas. Continuando la estela de Zapatero, el gallego reformó las pensiones introduciendo el “factor de sostenibilidad” y endureciendo los requisitos para acceder a una pensión contributiva. Del mismo modo,  se flexibilizó el despido y se aumentaron las causas para desplegar el despido a 20 días. Estas medidas de ataque a los derechos sociales y laborales, a los pensionistas y a las clases populares, contaron con el aval de Bruselas, son las apoyadas por la Comisión Europea y son las que ahora se impondrán como requisito imprescindible para recibir en 3 años, y a partir de 2021, los 140.000 millones a los que aspira España.

España deberá enviar su plan de reformas a la Unión Europea para recibir los fondos. Se tendrán que cumplir y acometer de forma obligatoria si no, se cerrará el grifo. Rajoy, para recibir los 40.000 millones de rescate a la banca, tuvo que laminar los bolsillos de los españoles, despedazar a la clase media y arruinar a los pensionistas, siguiendo la estela comenzada por Zapatero. Frente al nuevo rescate que nos espera, donde la cantidad que se ventila para España son 140.000 millones, el hachazo va a ser mayúsculo.

Además del “hachazo” social, el dinero recibido estará ligado a una eminente carga ideológica que habrá que desplegar y que se orienta a satisfacer las aspiraciones mundialistas de la ONU, su “agenda 2030” y los deseos dictatoriales de control digital e ingeniería social. Habrá que desplegar forzosamente el “pacto verde europeo” y la “digitalización”.
El plan español de reformas deberá enviarse el próximo 15 de octubre a Bruselas y deberá cumplirse, si no se retirarán los fondos y se producirán sanciones.

Entre las tareas que la UE impone a Sánchez figuran varias.
Una de ellas es el plan presupuestario. Este año, Bruselas da barra libre al despilfarro y la deuda; las exigencias del “Pacto de Estabilidad y crecimiento” de tener  un déficit por debajo del 3 por cien, y un nivel de deuda inferior al 60 por cien del PIB desaparece al menos hasta 2022. Esto es: se da barra libre para que los derrochadores del gobierno social-comunista despilfarren en paguitas clientelares (“ingreso mínimo vital”), subvenciones a medios apesebrados o en colocar desaforadamente altos cargos en la Administración del Estado. La Unión Europea quiere que España se endeude más, para hacer a la población más dependiente de los intereses de la banca especulativa y usurera y, a futuro, atada a nuevos impuestos y recortes sociales para pagar una deuda inabarcable e impagable que impedirá que nuestro sistema social sea más extenso y garantista.  Todo un ataque a la soberanía y autonomía del pueblo español permitida y alentada por socialistas y podemitas, traidores al pueblo español y a sus trabajadores.

Por otro lado, la UE cree que las reformas a las pensiones de las etapas de Zapatero y Rajoy “ayudaron a garantizar la sostenibilidad de las pensiones a largo plazo” y que se debe seguir ese camino. Los recortes a pensionistas, serán inevitables. Ahora bien; de recortar el Estado autonómico español que consume cada año, sólo en duplicidades, más de 30.000 millones de euros o de eliminar el entramado desaforado de altos cargos políticos  enchufados en el gobierno –más de 1000 asesores y récord en directores generales “para nada”- , la UE no impone a España nada de nada. El bienestar de la cleptocracia española será intocable.

Sobre el mercado de trabajo, se le impone a España seguir la senda de precarizar el empleo, y para ello, de forma hipócrita se alaba la reforma laboral de Rajoy, y se aduce la necesidad de proteger a los jóvenes y” a los inmigrantes”. Este aspecto ya ha llevado a Pablo Iglesias a anunciar que un 25 por cien de los fondos sociales europeos para España serán para inmigrantes. El Vicepresidente podemita se ha amparado en una UE que quiere inundar de mano de obra barata inmigrante España, y que quiere que España siga atrayendo a los ilegales con rentas de inserción como las existentes en todas las autonomías o la recientemente aprobada y llamada “ingreso minimo vital” que está produciendo un descarado efecto llamada para los empadronamientos y las revueltas de extranjeros. La UE bendice los recortes laborales a los trabajadores diciendo que dieron resultados en creación de empleo para España desde 2014; y es verdad que se creó empleo, pero en un 90 por cien temporal y con un predominio de contratos mileuristas y precarios. La carga burocrática y tributaria que ahogaba – y ahoga- a los empresarios españoles es mantenida y aplaudida por PSOE y Podemos con el consentimiento de la Unión Europea, que no impone a España más instrumento posible en manos del empresario que el del despido y los contratos basura para poder mantenerse a flote bajo un Estado cleptocrático. De esta forma se mantiene el sistema fiscal expoliador español para emprendedores y para obreros.

Sobre las ayudas a las familias y a los más desfavorecidos, la Unión Europea no impone medidas pro natalistas destinadas a vivificar la maltrecha tasa de fertilidad española de 1,1 hijos/mujer, la más baja de Europa (en 1976 era de 2,8), y que sería necesario revertir para garantizar el sistema de Seguridad Social español y poder pagar, en condiciones holgadas, las pensiones y el futuro productivo. Nada se establece acerca de que en menos de 80 años, España habrá perdido la mitad de su población autóctona, pues mueren más españoles que nacen y cada generación de españoles será un 40 por cien menor que la de sus padres. El invierno demográfico español es orillado por los oligarcas de Bruselas, y no se propone para España ninguna de las medidas que los Estados soberanistas europeos están adoptando –de espaldas a la UE- y con extraordinarios resultados: la Hungría de Orban gracias a sus políticas de ayuda directa a las familias o exenciones fiscales a la maternidad, está registrando índices de nacimientos y enlaces matrimoniales como no se vivían en 40 años, y que garantizarán a Hungría un futuro de sostenibilidad social y económica con población autóctona. Similares medidas se abren paso también en Polonia, con idénticos resultados. Entre las condicionalidades de la Unión Europea para España no sólo no se contempla la exigencia de políticas natalistas y pro familia sino que se aplaude el “Ingreso Minimo vital” lanzado por Podemos y aplaudido desde la Comisión europea, y que sirve para premiar con una renta permanente a inmigrantes “victimas de tráfico de seres humanos” y a los que lleven un año de residencia legal coadyuvando al efecto llamada y a crear una quiebra mayor a nuestro tensionado y deficitario sistema social.

Se impone la digitalización forzosa en los ámbitos laborales e incluso educativos. Lo cual encierra una gravedad extrema, dado que las empresas tendrán que soportar un esfuerzo mayúsculo de inversión y coste, y ejecutar readaptaciones de plantilla y despidos masivos. Se aboga, igualmente, por la “sanidad digital”; esto es, porque el trato humano médico-paciente, se diluya a lo sólo urgente e imprescindible. En román paladino; un ataque en toda regla al empleo español, a la atención medico-sanitaria y un negociazo para las grandes multinacionales y empresas de la órbita de Bill Gates y de la poderosa China  -gran exculpada pese a haber producido en un laboratorio el Covid 19-, y que se convertirán baluartes hegemónicos en suministros de tecnología digital, y de control y monitorización ciudadana. Gates y su todopoderosa industria farmacéutica y de vacunas poseen patente de corso, conferida por la Unión Europea y la OMS, para implantar su chip de control digital ciudadano en futuras vacunas pero también para arrollar la intimidad de los datos de los ciudadanos que ya no escapan siquiera al omnímodo control que su libertad de expresión sufre en redes sociales, vigiladas y vetadas por entidades como Newtral o Maldita, financiadas y estimuladas desde la Red Internacional de Verificación de Datos y el Pointer Institute patrocinados por George Soros y Bill Gates. La UE impone control social y digital; sociedad robotizada y mediatizada.

La dictadura verde gana terreno en España y se impone como condición inapelable. Se ha de reducir el consumo eléctrico forzosamente e imponer las energías renovables. De este modo el castigo a la energía nuclear, que abastece más de un 20 por cien de la demanda energética de los hogares será aniquilada con más premura, al igual que la producción energética con carbón, cuyas plantas térmicas están siendo cerradas. Semejante política “pro-renovables” fue iniciada por ZP, subió un 70 por cien la factura de la luz, y pese a que se ha demostrado que la producción nuclear es más rápida, segura, barata y menos contaminante, han pactado su liquidación absoluta para 2050. Los impuestos y peajes que los españoles pagamos en el recibo de la luz, destinados a sufragar las fuentes renovables, seguirán aumentando y la UE no pone ninguna cortapisa a ello; al contrario, pide nuevos impuestos ambientales sobre los plásticos, al diesel…Y clama por la “transición energética”. Esto es; por la sumisión al ideario Greta Thunberg o, dicho de otro modo, la renuncia a la libertad de circulación para imponernos, por decreto, los coches eléctricos, sus contaminantes y carísimas baterías, y el fin del trabajo agrario tradicional con tractores y maquinaria cuya “sangre” era, y es, el diesel, que será exterminado en 2040. China, gran suministradora de las baterías y componentes de la eufemísticamente llamada “tecnología eco-friendly” será la más beneficiada. El hachazo fiscal “verde”, está servido.

Nuestra agricultura es la gran perdedora. España ha aceptado construir la pérdida de ayudas en más de 600 millones de euros anuales de la PAC, que se irán a los bolsillos de alemanes y holandeses. Nuestros productos señeros como la naranja, los vinos o el aceite de oliva gozarán de la desprotección de un gobierno español que se declaró enemigo de Trump al animar a la alianza internacional contra EEUU; por tanto, España va a recibir más aranceles y castigos. Y no sólo por parte de Trump; también por parte de los capitostes del “club” europeo, alemanes, franceses y holandeses, que se llevarán las ayudas de la PAC, mientras los productos marroquíes o sudafricanos entrarán en el mercado común para competir deslealmente con los productos hortofrutícolas españoles que serán laminados en el mercado y lanzados al estercolero por las explotaciones familiares arruinadas.

El Acuerdo/capitulación  firmado por socialistas y podemitas a cambio de las migajas europeas nos convertirá en una colonia de las economías del norte, que seguirán construyendo su superávit comercial sobre nuestro déficit. Se basa en recortes sociales, impuestos, cesión de soberanía y sumisión a Greta Thunberg. Es la sumisión perruna de la izquierda a la oligarquía trasnacional. La Patria, la justicia social y los derechos sociales LES IMPORTAN UN BLEDO.