Vi este documental francés (le mystere poutine) hace unos tres años. Me llamaron la atención varias cosas, pero sobre todo la desconfianza, casi miedo, con que en el año 2000 entró en el despacho presidencial, animado por Yeltsin, para tomar posesión de su puesto. El documental, de dos horas, tiene subtítulos en francés. Para quien no entienda este idioma venido a menos por no cuajar un imperio, presentaré aquí los asuntos que más me llaman la atención, con los correspondientes videos.

Para empezar, Putin es un hijo del pueblo, sus padres viven el cerco y asedio de la Segunda Guerra Mundial, en el que participaron nuestros divisionarios al lado de la Wehrmacht y otros aliados de Alemania. En su adolescencia atravesó una etapa macarra a la que puso fin el consejo y la guía de su maestra de escuela. Pero sigamos el hilo del documental.

Empieza éste explicando que los oligarcas, cuando ven que Boris Yeltsin está quemado, actuando como un boxeador sonado, buscan un reemplazo, alguien que pueda continuar el régimen. Por cierto, en el minuto 4:52 cruza la pantalla el rostro inquietante de uno de los principales oligarcas, Boris Berezovsky: netamente semítico y marcado por esa malicia que solo se alcanza vendiendo el alma al Diablo.

Un desconocido Putin, de 46 años, padre de dos hijos que vive modestamente, es elegido para presidente. Es un funcionario leal y sin mayores ambiciones. Berezovsky se lo propone, Putin dice que no está seguro, pero acepta. Tres semanas mas tarde, Yeltsin lo nombra primer ministro. Ese es el paso natural en Rusia para llegar a Presidente. El nombramiento sorprende a todos. Nadie entiende.

Tampoco él trata de mostrar especial interés en el cargo. Pero un mes después se producen varios atentados terroristas. 300 muertos. Putin acusa inmediatamente a los separatistas chechenos, y les promete terribles represalias, yendo a buscarlos hasta en el retrete, literalmente. Aquí podemos ver su gesticulación, cansina e intrigante:

Se especula que fueron atentados de falsa bandera. En todo caso, a las dos semanas empiezan los ataques a los chechenos. Putin visita la zona, se ve con los soldados, hace yudo, se deja fotografiar...

Viaja a distintos puntos del país, sale en la tele... su popularidad se dispara. En tres meses Yeltsin sabe que puede dejarle paso. Un economista, un abogado, un ingeniero, no hubieran funcionado. Aquí está el video del documental que más me llamó la atención. Yeltsin llama a Putin su despacho presidencial en navidad del año 2000 y se lo ofrece: Este es tu despacho, Valdimiro. Vemos entrar a un Putin encogido, receloso de la oferta.

Siguen algunos videos que muestran a Putin bastante cohibido en su nuevo puesto, hasta tiene que aguantar las bromas de los periodistas. Sabe que aun no es el verdadero presidente.

Un detalle bonito, cuando visita St Petersburgo, va primero a ver a su antigua maestra y le lleva un ramo de flores. Tienen una entrevista en el pequeño piso de la maestra. Se deja dar consejos por ella, que le dice que hable con gravedad, que es el presidente de un gran país. Putin le pregunta si es verdad que anda como un pingüino. Mucho peor, le responde su antigua maestra: andas como un macarra.

El documental trata entonces de su adolescencia y juventud, cuando él y sus padres compartían un apartamento para tres familias. Ellos tenían una sola habitación... Su padre era un comunista modelo (lo dicen como elogio). Su madre pierde a sus dos hermanos anteriores y se vuelca en el pequeño Vladimiro. Es todo para ella.

En su adolescencia fue un macarrilla durante cierto tiempo. Los padres llegan tarde a casa y él está en la calle con los chavales del barrio. Se hace respetar por ellos aunque era más joven. Pudo acabar como delincuente, pero fue su maestra quien lo enderezó, haciéndose su tutora. Lo cultiva.

Tras ver una película de espías decide alistarse en la KGB, y se prepara en serio para ello. Entra en el KGB, en los puestos más bajos, de espía de calle. Su carrera parece estancarse, pero le llaman para la Escuela de Espías, la universidad del KGB. Tras un año de formación es enviado a Dresde, en Alemania oriental. Tiene 33 años. Está en un aburrido puesto burocrático. No es lo que esperaba. En el 89, tras cuatro años trabajo su carrera sigue en el mismo lugar.

En ese momento cambia el viento de la historia. Gorvachov anuncia la perestroika y el mundo comunista se viene a bajo. En la Alemania comunista las manifestaciones se suceden. Las ciudades están agitadas. Un día una multitud se dirige a la oficina de la KGB en Dresde, y la rodean. Los funcionarios ponen un fax a Moscú pidiendo instrucciones. Nadie responde.

Putin se pone el uniforme, calza la pipa y baja a la verja, donde está un grupo de 20 manifestantes. Sin pestañear les pide, en alemán, que desistan de entrar; sus camaradas están muy bien armados y ha dado la orden de impedir cualquier allanamiento. Se van. Putin se da cuenta de que el orden soviético ha muerto.

 

El documental sigue, no hemos llegado a la mitad. Pero el personaje está ya perfilado. El resto es historia.