De  pronto, relativamente, claro, porque tiene vida política cuatro o cinco años, aparece un nuevo partido, esta vez incluido en el arco parlamentario de la derecha, que deja en evidencia a los grupos  de la Falange, porque en ese corto tiempo ha logrado lo que nuestro mundillo azul no ha podido en casi medio siglo de democracia formal, Y ha surgido enarbolando muchas de las banderas que esgrimimos nosotros, como son la defensa decidida de la vida- con su no absoluto frente al aborto y la eutanasia:  su irrenunciable sentido del patriotismo en su lucha por una España unida contra los separatismos; su entera disposición a no permitir que se coarte la libertad de los padres y la defensa de la patria potestad, y algunas cosas más que están presentes en su agenda política.

      Ese partido de corte derechista, ha hecho posible el convertirse en la verdadera oposición al régimen del Sanchismo socialista, algo a lo que las agrupaciones falangistas que aún quedan, no han llegado ni siquiera a presentar. Y todo, desde mi punto de vista, porque sus afiliados y en especial sus dirigentes, los del nuevo parrido,  han mostrado y muestran un convencimiento claro y comprometido con lo que dicen. Y se mueven, se activan, todos sus recursos intelectuales y materiales a fin de ofrecer al pueblo español, una alternativa ante el perverso gobierno filocomunista del PSOE actual.

          Me quedo perplejo cuando veo en la coalición falangista que se presenta a la elecciones de Madrid, la tibieza de su presentación, la pobreza de sus calendario electoral, la nula presencia en medios y en la sociedad, o cuando no contemplo su mensaje por ninguna parte. Ya sé que los modos y las formas de hoy, respecto a Falange son definitivamente escasas o casi inexistentes: no hay ayuda económica de nada ni de nadie, pero si somos incapaces de presentarnos con un mínimo de organización y agenda electoral, se va directo al ridículo una vez más. Me parece que se parte de una tara demasiado grande para conseguir algo positivo:  que no tendría importancia, si supiera que hay decisión empeño entre nosotros, para dar testimonio y sacrificio por ofrecer la propuesta falangista.

     ¿Pero de verdad, hay falangistas?-Pregunto. ¿Son falangistas aquellos que no creen en su vigencia y obran como simples espectadores que miran el ocaso de las estrellas?. ¿No hay arrestos suficientes para ver a los falangistas en la calle, montando sus actos, defendiendo sus ideales, declarando sus principios, luchando contra los embates de la mala gente? Desde hace tiempo pienso que solo quedan Jose antonianos—seguidores del arquetipo del líder-, un plano meramente espiritual-, pero no falangistas, comprometidos con su ideal político y la praxis política-  Y así nos va.

       Por eso, siento envidia, una envidia sana ante la pujanza con que un partido recién salido, es capaz de arrastrar a miles de personas que se habrán convertidos en militantes o votantes, mientras que la Falange, no saca los pies de plato. Sin duda, nos faltan los líderes capaces de remover nuestras conciencias y volver a gritar Arriba España, naturalmente, con todas sus consecuencias.  A lo mejor, todo se resume en que no cree en el nacional sindicalismo. Muchas páginas “azules”, repetidas presencia en las redes, pero poca acción en la calle, nula vivencia  en el pueblo. Hasta un recién estrenado sindicato ha sacado a la luz del día, cientos de seguidores, ¿Qué pasa con la UNT, qué han  hecho este primero de mayo? ¿Dónde estaban las Falanges?- Quizá demasiados falangistas han marchado tras el ejemplo de las nuevas promesas.