Hemos llegado a una sociedad surrealista, de mentira y de mierda. Nunca mayor el parecer, que no se percibe el ser, y entre tanta apariencia parece que hasta la amistad está en crisis. El sistema ya no puede sostenerse por su corrupción, injusticia y desequilibrio y todo apunta que la casta se va fortaleciendo más, y luchando porque nadie la pueda desalojar del poder, a cuenta de seguir engañando al pueblo. Gran parte de ese pueblo sigue engañado y apoyando al poder corrupto. El poder "progresista" progresó tan rápido que eliminó la división de poderes, tras comprar a la clase periodística y dirigir la justicia. Antes barrió de la escena a la clase militar, cuya filosofía también ha destruido, y a todo aquel que le pudiera molestar y hacer sombra, oponiéndose a su infamia. Con el poder de la información y la aplicación de la justicia, la susodicha casta se erige en único poder que sin contrapoder, y tras devastar la democracia, sigue arruinándonos más cada día, material y moralmente. Y va para seguir. Tardará mucho en llegar una sublevación como la de Espartaco, tan necesaria.
O una revolución como la francesa, pese a que con tantos errores hizo cambiar la situación. En España, donde nunca hubo una revolución, sino guerras civiles, el poder siempre lo detentan los mismos perros, con distintos collares. Y si fueron malos, devinieron en peores cual es el caso presente. Fue necesario un sistema dictatorial para unir a la gente y hacerla funcionar. Franco levantó y pacificó España, y ahora le persiguen hasta en su tumba que profana el gobierno. O sea, que, con las democracias, mal, con las dictaduras peor, y este pueblo no encuentra nunca el punto medio de equilibrio.
Finalmente, como la avaricia rompe el saco, la casta política, avezada en eliminar todo lo que le estorbe en su hoja de ruta criminal, terminará eliminándose a sí misma, pero a ver dónde estará ya el pueblo que debiera haber administrado y dirigido por el buen camino. Será cuando se constituya el NOM o poder en la sombra donde tras matar a todos termine matándose a sí mismo.
En pocas generaciones han conseguido cambiar la sociedad hacia el mal que es lo fácil. No hablemos del detrimento de la enseñanza (Ley Celaá) y la formación de la juventud; ni de la corrupción del lenguaje por los miembros y "miembras" del partido y su chantaje, ni del robo y saqueo sindical, y otras tantas calamidades públicas a donde nos han llevado los "progresistas" en la depravación; como la desintegración de España en cuya unidad indivisible, se basaba el ideal del régimen castrense. La grandeza de la Patria. Hoy invadida, denigrada y hasta chantajeada por Marruecos, a cargo del rey sátrapa. (Pedro Sánchez está embebido en llamar e invitar a la Moncloa a Rociito, la hija de la difunta Rocío Jurado) 
Los enemigos interiores en el poder, se han cargado los principios, virtudes y evidencias; también los símbolos. Han destruido la Patria y a los que estamos dentro que tenemos que comer y convivir. Los políticos corruptos en su amplia mayoría y especializados en el arte de engañar y la demagogia son "el azote de Dios"; como la nieve que cae mansamente, se hace hielo y destruye todo cuanto pilla; o el caballo de Atila que donde pisa ya no nace la hierba. La civilización amenaza con irse a pique, pues el mal no es solo nuestros sino también de otros países "desarrollados", pero que al llegar su veneno a países de extremos como éste, se acentúan más los problemas. Y los escándalos que los encubren. Pensemos hoy en qué pasó con las maletas de Delcy Rodríguez, la número dos de Nicolás Maduro, y el trolero Ávalos en Barajas, cuya causa el Supremo archiva, o el caso reciente del dirigente de Frente Polisario, traído por el gobierno por la puerta de atrás, y que enseguida es descubierto por el espionaje de Marruecos que provoca la invasión de Ceuta, a cuyo gobierno moro dio 30 millones Pedro Sánchez,  y cuyo problema y peligro sanitario continúa hoy, o el caso también sin resolver de los 53 millones que el gobierno da a una compañía comunista venezolana sin actividad aérea, Plus Ultra. El gobierno es el mayor enemigo y no ha hecho otra cosa que atentar, además de contra España, contra la civilización occidental. Es esa misma civilización que en todas las crisis de la historia, al final siempre se salva por un puñado de valientes soldados.
Y mientras las cosas llegan al fondo del desastre, caen y se vuelven a levantar, vivir y esperar sin desesperar siguen siendo el pan nuestro de cada día. Y cada cual en su rincón, con su ruina creciente, sigue soñando, esperando el milagro, hasta el lecho de muerte. El milagro de salvar su vida, o el de encontrar en ella, cuanto ha soñado, o irlo a buscar al más allá. Es el caso de mi amiga que se fue soñando. (Omito su nombre por su expreso deseo) Vivió y murió esperando encontrar el príncipe azul. Le deseo lo haya hallado al otro lado. Seguro que estará en el "centro de gravedad permanente", con Franco Battiato, con quien hacía buenas migas y al que abrió camino para irse de este mundo.
Quizá, como mi amiga era bailarina, consiga su danza perfecta del gran sueño al despertar en la luz, de "la música de las esferas", que produce el movimiento planetario, bajo las leyes matemáticas del tono musical que descubrieron los pitagóricos.
Quizá haya encontrado al cruzar el umbral su armonía en las esferas celestes. No halló aquí ese conocimiento total que buscaba y que es el amor. Sólo este conocimiento a medias que es la amistad, y por cuyo motivo hoy la tengo "presente en mis oraciones".
Y sus amigos la despidieron desde el andén agitando el pañuelo al ritmo alegre de su danza predilecta.