Sinceramente, y tal y como están las cosas, no creo que merezca la pena analizar asuntos o problemas estrictamente jurídicos, cuando está en juego, nada menos, que nuestro Estado de Derecho (que cada vez se parece menos a un Estado, por la fragmentación del poder y tiene muy poco de sometimiento al Derecho). Como ya he dicho en otros posts, lo jurídico se desenvuelve siempre en el marco de las reglas políticas, de tal modo que no hay un Derecho que pueda sustraerse a estas reglas. De ahí que resulte necesario analizar ese marco de forma prioritaria porque eso condicionará al Derecho (que no vive en estado puro, como lo presentaba Kelsen) porque el Derecho es, ante todo, un fenómeno social, y como tal ha de ser estudiado y analizado.

Dicho lo anterior (no a modo de disculpa, sino de explicación) quiero insistir ahora en los numerosos desafueros de este Gobierno que ha llegado a ser tal, a causa de una moción de censura basada, esencialmente, en la corrupción del Gobierno anterior (conviene recordárselo), lo que no deja de ser una auténtica broma de mal gusto. Porque puestos a sacar los trapos sucios, podría hacerse una lista muy larga de todos los despropósitos del actual Gobierno, que se pasa el Derecho por el “forro” y en una especie de concierto “in crescendo” hacia la más pura arbitrariedad. El dúo Sanchez/Iglesias han perdido el respeto por todas las instituciones del Estado que no controlan (quedan ya pocas, por cierto) y además, por sus propios ciudadanos, a quienes tratan como simples corderos de camino al matadero. Pero, como dijo Víctor Hugo, si el sufrir merece respeto, el someterse es despreciable, y somos muchos los que no estamos dispuestos a someternos sin presentar batalla.

La gota que colma el vaso es el “asalto al poder judicial”, sobre lo cual ya he escrito un post dando mi opinión (que es la de muchos otros juristas preocupados porque podamos vivir en un Estado de Derecho) en la que vuelvo a ratificarme. [1] Pero es que desde el comienzo mismo se nos ha estado tomando el pelo, comenzando por la tesis plagiada de la que nunca se nos dio explicaciones a los vergonzosos ataques a la Monarquía (que, también van “in crescendo”), los pactos con los separatistas y quienes tienden la mano a los asesinos de ETA y la desastrosa gestión que se está haciendo de la pandemia, con ausencia de cualquier clase de Comité de expertos y únicamente guiada por criterios políticos. No en vano, ya se cita a España como el país que peor gestión de la pandemia está realzando, y en Bruselas ya se están planteando la remisión de fondos, habida cuenta de que se anuncia una Ley de Presupuestos con un fuerte incremento del gasto público.

Como ya he expuesto también en otros posts, el Derecho no se circunscribe a un conjunto de normas (que aprueba el poder legislativo y aplica en poder ejecutivo), ya que también requiere interpretar esas normas y aplicarlas al caso concreto.[2] En esto último reside la función de los jueces, tan importante, o más que las anteriores, puesto que es lo que se encuentra más cerca del ciudadano: la justicia en el caso concreto, más allá de lo que pueda decir o callar el texto de las normas. Y ahora (que es donde pretendo llegar) ese papel resulta fundamental, en la medida en que nos estamos desenvolviendo en una especie de “caos jurídico” que conduce a la incertidumbre, tanto acerca de la norma que deba resultar aplicable como a quien corresponde dictarla. El Gobierno -y los organismos dependientes del mismo- dictan unas reglas para contener la epidemia, y las CCAA dictan otras que pueden estar en consonancia o ser contradictorias con las anteriores, frente a lo cual los ciudadanos se encuentran inermes y en clara situación de incertidumbre.[3]

El juez se configura, respecto a los otros poderes del Estado, como un contrapoder, en el doble sentido de que tiene atribuido el control de legalidad sobre los actos de los órganos del Estado. Y es claro que para desempeñar un papel semejante no debe tener ninguna relación de dependencia, directa ni indirecta, con ningún otro poder. Dicho con otras palabras, el juez debe ser independiente de los poderes externos, por mucho que estos representen la voluntad de una mayoría, ya que, por contraste con lo que sucede con los órganos del poder legislativo y del ejecutivo, no debe representar a mayorías ni a minorías. Debe representar al Derecho y a la justicia, en relación con el caso concreto que ha sido sometido a su juicio, y nada más.[4]

Y es que los caprichos de nuestros gobernantes nos están conduciendo a un fuera de juego precipitado sobre el campo del Estado de Derecho, porque al control del legislativo (con sus socios separatistas) se pretende unir el control del poder judicial. La fórmula escogida ha sido la de una proposición de ley. Una fórmula que acelera los trámites y que evita la necesidad de solicitar informe al propio Consejo General del Poder Judicial. También del Consejo Fiscal y del Consejo de Estado. Aunque estos informes no son vinculantes, los partidos de la coalición ganan tiempo y se evitan un seguro pronunciamiento en contra. Según ha explicado la portavoz Lastra, calculan que podría tardar «en torno a dos o tres meses» en entrar en vigor la reforma. O sea, todo un asalto al Poder Judicial y a la independencia de los jueces en un momento- qué curioso- en el que el Vicepresidente se encuentra amenazado por varias causas penales que intenta abortar como sea. Es decir, a costa de tirar por tierra todo lo que hemos logrado desde hace ya más de cuarenta años con la restauración de la democracia porque solo piensan en reformas para acumular poder, para consolidarse, y para evitar ser controlados.

El Gobierno (con el apoyo de sus socios en el Congreso) han perdido el respeto por los ciudadanos que nos sentimos atados de manos al no encontrar el modo de frenar tanto desafuero y abuso. Pero…. tanto abuso puede conducir al final de quien lo comete, porque llega un momento en que quien ya no tiene nada que perder se rebela contra la injusticia, aunque por lo que estamos viendo la capacidad de sufrimiento de los ciudadanos parece ser enorme. De todas formas, no pierdo la esperanza de que toda esta pesadilla termine antes de que los ciudadanos perdamos la paciencia ya que es cierto que una nación de ovejas engendra un Gobierno de lobos. Ya se ve Pedro como gallo en el corral, pero no todo está dicho, y acaso el cántaro del cuento de la lechera se rompa en mil pedazos mientras Sánchez sigue fabulando, fantaseando, preparando su “reinado” y viviendo una realidad paralela.

Y termino este post con unas frases atribuidas a Albert Einstein: “cuando te mueres no sabes que estás muerto, ni sufres por ello, pero es duro para el resto. Lo mismo pasa cuando eres imbécil”. Buen fin de semana a todos lo que estamos padeciendo los desafueros de un poder que, como todos, tendrá su final cuando menos lo espere (porque a eso conduce el exceso de confianza y el abuso).

 

 

[1] Vid. HUNDIMIENTO DEL ESTADO DE DERECHO Y ATRACO AL PODER JUDICIAL que puede consultarse en el siguiente link: https://www.linkedin.com/pulse/hundimiento-del-estado-de-derecho-y-atraco-al-poder-villar-ezcurra/?trackingId=SShamni3RzOibsX9iTjkKQ%3D%3D

 

[2] Me remito a lo dicho al respecto en mi post ELOGIO Y REFUTACIÓN DEL MÉTODO JURÍDICO PURO que puede ser consultado en el siguiente link: https://www.linkedin.com/pulse/elogio-y-refutaci%C3%B3n-del-m%C3%A9todo-jur%C3%ADdico-puro-jose-luis-villar-ezcurra/

 

[3] Sobre la carga que va a pesar en los jueces, como consecuencia de reclamaciones relacionadas con el COVID 19, me remito al siguiente link: https://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2020-10-08/covid-reto-administracion-justicia_2778463/

 

[4] Esto ya lo dije en mi post LOS HACEDORES DE SUEÑOS Y EL PAPEL DE LOS JUECES EN LA ESPAÑA ACTUAL que puede ser consultado en el siguiente link: https://www.linkedin.com/pulse/los-hacedores-de-sue%C3%B1os-y-el-papel-jueces-en-la-villar-ezcurra/