Ver para creer. A mí me dicen hace tan sólo unos días que Sánchez va a mandar a Illa, Ministro de Sanidad, a Cataluña sólo por motivos electorales, únicamente para obtener más votos, para que el mismo Sánchez, tras las elecciones catalanas, pueda mangonear el parlamento catalán y seguir unos años más falconeando, moncloando y haciendo de presidente, pero sin serlo, me dicen eso y no me lo creo.

      Porque Illa el filósofo, ya era un Ministro de Sanidad que por fin había aprendido que la hidroquinona es un compuesto químico y no una marca de detergente, que estaba al tanto de que FFP2 es un modelo de mascarilla y no la Formación Profesional 2do Grado, que conocía el nombre de su chófer, el de su secretaria y el de quien compra las mascarillas a precio de oro, que más o menos el hombre estaba medio enteraillo de algunas cosillas.

      Ahora, precisamente ahora, cuando vamos camino del pico de la tercera ola del Coronavirus, Illa, por orden de Sánchez, sin escrúpulo alguno, sin dignidad, acepta dejar la cartera de Sanidad y volver a su tierra a mitinear unos días, mientras su ministerio cae en manos de otra persona que, de aquí a que despliegue sus funciones, la tercera ola habrá hecho estragos en todo el país.

       Lo malo de este asunto no es que Illa no se enterase de nada, no, sino que se juegue al ajedrez moviendo politiquillos de aquí para allá en plena ola de contagios, cuando todas las energías del que hace de presidente debieran de estar centradas en ayudar al país y no ayudarse a él. Esto es insoportable.

      Claro que en la baja política que nos ha tocado en desgracia sufrir, la de sinvergüenzas, inútiles, inmorales e impresentables, las encorbatadas ratas del Gobierno sito en Madrid al mando de Sánchez el estratega, el trilero, todo queda como entre amiguetes y todo se permite al margen de la salud y el bienestar nacional, ¡qué nación, ni nación es esa!

      ¡Qué irresponsabilidad, qué cara más dura, qué temeridad la de Sánchez: alardear y hacer politiqueo de baja estofa cuando el país se enfrenta a una nueva oleada de contagios y todo porque los muertos son sólo números y los números se borran con una goma, pero todo, más que nada, porque se lo estamos permitiendo y él bien que lo sabe!

      ¿Qué puede esperar uno de las ratas? Miseria, contagios y desgobierno.