Empecemos diciendo que esta Encíclica resume el pensamiento del Papa Francisco ''madurado'' durante estos siete años de pontificado. Los que me conocen bien saben que soy católico apostólico romano y, siempre, repito, siempre, seré un hijo fiel de la Iglesia católica y por supuesto mi total fidelidad a la figura del Sumo Pontífice pero eso no quita para que leyendo esta encíclica me haga pensar en el actual Papa que tenemos y la senda peligrosa que está recorriendo desde hace años la institución que nos preocupa a más de un católico.

Esta Encíclica dice cosas como que, ''se están creando nuevamente las condiciones para la proliferación de guerras''. Si está volviendo a activarse la violencia y los conflictos se debe decir claramente el porqué, en este caso diríamos que por culpa de la ideología liberal que provoca con el tiempo la revolución y el caos allí donde se asienta. No son otros los motivos.

Que, ''en algunos países de llegada, los fenómenos migratorios suscitan alarma y miedo, a menudo fomentados y explotados con fines políticos. Se difunde así una mentalidad xenófoba, de gente cerrada y replegada sobre sí misma''. Parece un apoyo a la inmigración masiva que está sufriendo Europa actualmente que no es más que se está poniendo en práctica el llamado Plan Kalergi. No es lo que está pasando xenofobia, sólo que cada uno defiende a su patria junto con su cultura ancestral como puede, nada más, y eso no es xenofobia para nada, esa es la falaz visión que quiere meternos la plutocracia luciferina. Las patrias siempre han sido defendidas por la Iglesia.

Llegamos a la para mi una de las claves de esta encíclica, ''hoy es muy difícil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible ''guerra justa'' y sentencia, ''¡nunca más la guerra!''. Bueno, lo primero que me resulta curioso es eso que dice de ''criterios racionales madurados en otros siglos'', evidentemente, es que es precisamente con la razón como se debe debatir y decidir siempre antes de que actúe la voluntad la cual debe estar subordinada a la otra, en este caso más aún si se va a decidir sobre hacer la paz o hacer la guerra. Para el liberalismo es al revés. Por otra parte tengo que decir que la ''guerra justa'' es un término acuñado por el fraile dominico español Francisco de Vitoria, el decía que, ''si hicieran injuria a un rey cristiano, aunque éste sea difunto, podríamos vengarse de esa injuria. Con mucha mayor razón si hacen injuria a Jesucristo, que es el Rey y Señor de los cristianos... podríamos perseguir con la guerra''. Es decir, la defensa de Dios y de la religión católica si hace falta hasta por medio de las armas, legitimidad absoluta en ese sentido. Renunciar a eso y más siendo el Papa Francisco la cabeza de la propia Iglesia católica es, cuanto menos, sorprendente y totalmente contradictorio.

Por otro lado me preocupa que la masonería española por medio de un comunicado del Gran Oriente español diga sobre esta encíclica cosas como estas...''la última encíclica del Papa Francisco demuestra lo lejos que está la actual Iglesia Católica de sus antiguas posiciones'' o que, ''el Papa aboga por perseguir el horizonte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos''. Esos ''Derechos Humanos'', surgidos de la nefasta revolución francesa de 1789, precisamente son el eje inspirador de todos los errores en los que se asientan nuestras actuales sociedades modernas y los de 1948 sólo siguen la senda trazada por los del siglo XVIII.

El Cardenal Parolin, nada menos que el secretario de Estado de la Santa Sede, también dió su opinión sobre esta encíclica diciendo que ''ha abierto una nueva puerta para que el oxígeno de la fraternidad pueda entrar entre personas de diferentes creencias religiosas, entre creyentes y no creyentes''. Que ''se trata de dar pasos concretos junto con los creyentes de otras religiones''. Y términos como ''la fraternidad'', ''individual y colectiva''. Resumiendo, fraternidad más bien masónica, individualismo liberal, el ''hombre-Dios'', libertad religiosa o más bien hacer una especie de mezcolanza grotesca religiosa cuando no me canso de repetir que todas las religiones ni son iguales ni pueden serlo pues la única religión e Iglesia ofrecida por Dios al hombre fue la católica, las demás o son heréticas, erradas o simplemente cismáticas, punto. Son ellos los que están errados, no los católicos, son ellos los que deben abrazar nuevamente la fe católica para volver a reconciliarse con Cristo y así poder ser salvados en su regreso.

Para terminar diré que, aunque digan por ahí lo contrario, la Iglesia católica si puede seguir haciendo mucho bien al mundo colaborando con los Estados en la educación de sus gentes pues su santa doctrina fortalece la mente y el espíritu inmunizarnos de todo tipo de estupideces, corruptelas y vilezas difundidas por Lucifer a través de sus estúpidos lacayos por medio de ideologías como la liberal, pero para eso debe seguir siendo la Iglesia de siempre, una Iglesia tradicional que preserve intacta, sin cambios, su sagrada doctrina.