El plan  de aniquilamiento de España es perfecto. Salvo una intervención directa de la Divina Providencia,  si logramos que nuestra Madre convenza a su Divino Hijo, --como en Caná--, de que ya “no tenemos el vino de la vida”,  pues nuestro futuro está en ser un nuevo Marruecos, Túnez o Argelia, ¡Eso sí!, previo aniquilamiento  de  todas las “fuentes de producción”, y la transformación de las iglesias  y catedrales en mezquitas…

Tras setenta años analizando la actuación de la Sinagoga de Satanás,  soy un admirador de su genio organizador como destructor de la Cristiandad. Su proyecto para borrar del mapa a nuestra Patria,  es su obra más genial.

Consciente de que predico en el desierto, seguiré intentando hacer ver a los españoles su inconsciencia y pasividad ante la velocidad acelerada con la que nos vamos hacia la sima,  sin darle la más mínima importancia. Lo que es sin duda una necedad que afecta no solo los ciudadanos de a pie, sino igualmente a  los  políticos, a los profesionales de más acreditado prestigio y,  también,   a quienes recibieron los dones superiores y especiales que otorga el Sacramento del Orden: los sacerdotes y obispos. Se diría que todo el mundo vive en un mundo lúdico y de espectáculo, a juzgar por cómo actúan.  Viven en el reino de las  “palabras bonitas”: diálogo, consenso, equilibrio, cambio climático, feminismo, violencia de género,…  pero por ninguna parte se ven “actuaciones”  con resultados eficaces en el campo del “sentido común”. ¿Ha desparecido la cordura en el mundo?

La Sinagoga de Satanás --con  inteligencia luciferina-- ha conseguido que, en cien años, el Universo sea otro.  Hablando de lo vivido: ¿En que se parece la España de 2021 a la de 1931? – ¡En nada!, salvo en que las costas, las playas, los valles y los montes, no se han movido. Un niño de hoy,  no tiene en su cerebro,  nada de lo que teníamos nosotros. Biológicamente, siguen siendo idénticos… pero examinando el “contenido”, es como si, un barril de vino,  lo utilizáramos  para contener ácido nítrico. ¡Mismo continente y contenido diferente! Creo que hasta la comparación es acertada…

La bimilenaria organización sionista, con una visión insuperable del mal,  ha conseguido destruir la Sociedad,  volando sus cimientos más sólidos. Y hoy se puede permitir el lujo de reírse de la estúpida humanidad --siete mil millones de borregos que van a reducir a  solo mil,   mandando seis mil al otro barrio--. Y, mientras “ellos”, “tienen la desfachatez” y cara dura,  de “anunciarlo”,  los borregos y esclavoslo escuchan, pero “no se lo creen. Consecuentemente,  ¡no se inmutan! ¡Hay que ser cretinos irrecuperables!

Disfruto recurriendo a  demostraciones al alcance de cualquiera y nada mejor que las experiencias propias. En este caso, como el tema central es el cáncer del divorcio, instrumento letal  y arrollador,  por ser el responsable principal de la  ruina absoluta de la Sociedad, explicaré como he salido inmune de ese ataque satánico.

Quede claro esto: El divorcio “nace” cuando los jóvenes  se “enamoran”… y no tienen la menor idea de lo que es el amor.

Pululan una serie de tópicos convertidos en  dogmas de fe, entre otros la literatura romántica sobre el “flechazo mortal” del “amor irresistible” a primera vista...

Ciertamente, Dios ha hecho muy bien las cosas, y la atracción de los sexos es una de las fuerzas naturales normales En los animales,  movidos exclusivamente por los “instintos”,  el “amor a primera vista” es infalible… pero los hombres normales,  encima del corazón tienen la cabeza. Y,  la cabeza funciona a pleno rendimiento “antes de la edad del pavo”. Cuando el hombre recibe una educación inteligente e íntegra, aprende pronto a controlarse y a no ser un “animal de instintos”.

Vamos a lo práctico, cuando decidí casarme,  conocía chicas no solo guapas, guapísimas, muy cultas – compañeras de universidad, de familias muy bien y muy bien situadas--, empeñadas en llevarme a sus fiestas, pero yo tenía otra idea: no me casaré con ninguna de ellas…  Y me preguntaban: ¿por qué nunca aceptas las invitaciones? Y se lo explicaba en pocas palabras: Porque no quiero -- a los dos o tres años de casados--,  a la primera prueba dura, oír: “me vuelvo con mamá”

Sé muy bien que “eso no lo pensáis”, ¡todo lo contrario!,  pero llevo muchos años en Cuba y veo la realidad…: la que no tenéis un padre, tenéis dos o más, pues  hay más divorcios que matrimonios, podéis comprobarlo en las páginas sociales del “Diario de la Marina”…Como hombre de matemáticas, creo mucho en la ley de las “probabilidades”. Aquí, tengo 90 contra 10, posibilidades de “divorcio seguro”, en España, los números se invierten: 10 contra 90. Puedo, ¡claro está!, tener la mala suerte de casarme, allí, con una de las 10 que quieran divorciarse, y aquí con  una de las diez que nunca se divorciarían… pero,  prefiero jugar,  sobre lo más probable.

El matrimonio es el imprescindible fundamento de la sociedad -- normal, sana, feliz y cristiana--. El divorcio es el cáncer asesino de la misma. Una sociedad como la española  que era la envidia del mundo está siendo  pulverizada mediante el DIVORCIO y se ha convertido en lo peor.

Deseo dejar muy claro que, hoy, --noviembre de 2021-- en España, estamos ya “mucho peor” que en la Cuba que  me asustó. Hay ya más divorcios que matrimonios.  Y, si fuera un joven “candidato a casarme”, conociendo cómo piensan las chicas de hoy, dudaría mucho, antes de ir al altar. Peor aún,  no sé si lograría vencer el terror. No es fácil --con la deformación mental y el veneno que han metido las feministas y sus apóstoles en el cacumen de las chicas de hoy--, encontrar una esposa con garantías. Haberlas, “¡haylas!”, como las había en Cuba, pero es más difícil que encontrar trufas por la meseta castellana.

¿Acerté? --No solo eso, ¡me tocó el gordo de Navidad! Han sido ya 62 años de felicidad envidiable, sin duda.