El domingo 5 de septiembre fue descubierta la placa conmemorativa de la existencia del Beato Constantino en su casa natal de La Vecilla (León) y bendecida por don Francisco, el párroco del pueblo. Un sencillo y emotivo acto que tuvo lugar a la salida de la misa de las 13 horas -frente a su casa, próxima a la iglesia, en cuyo interior figura la imagen del beato-, con la asistencia de los familiares, amigos y fieles que quisieron estar presentes. La iniciativa corrió a cargo de su sobrino, Ramón Tascón Fernández, que dirigió unas palabras de gratitud por la asistencia, y glosó un breve recorrido sobre la vida de su tío, a quien no conoció al ser fusilado antes de que él naciera. Después el párroco bendijo la placa conmemorativa del beato. Un acto de de justicia y piadoso con un profundo significado que a cualquier ser racional no puede dejar indiferente.

Constantino Fernández Álvarez, nació el día 7 de febrero de 1907 en La Vecilla de Curueño (León). En el mes de septiembre de 1917 ingresó en la Escuela Apostólica de Solsona (Lérida) atraído por el consejo y ejemplo de su tío el Padre Ramón Fernández Tascón y un hermano suyo, Ramón. Pasa el tiempo, y en el verano de 1924 fue trasladado al Convento de Predicadores de Valencia para continuar la carrera eclesiástica en el Estudio General de la Provincia con clara inteligencia e inclinación al estudio.


Fue ordenado presbítero el 10 de noviembre de 1929, y acabada la carrera eclesiástica es destinado al Pontificio Ateneo "Angelicum" de Roma donde obtuvo el Doctorado en Teología y allí ejerció la docencia.

Regresó a Valencia dedicado a la enseñanza de la teología Moral y al apostolado de la pluma. No había cumplido aún los 30 años. Su actividad docente se completaba con la de escritor de artículos científicos y literarios

Unos días antes de estallar la revolución roja estaba en su pueblo natal y se empeñó en regresar a Valencia donde llegó el día 16 de julio. Al llegar la revolución se consideraba seguro en el convento, pero con todos los demás tuvo que dejarlo. Sin embargo nunca creyó que la situación fuese tan grave. El 19 por la tarde abandonó el Convento y se refugió en un piso de una familia amiga. Avanzado el mes de agosto fue detenido en el portal de una casa a donde iba a celebrar Misa y se lo llevaron a la cárcel Modelo. Allí, un sacerdote diocesano, que se salvó de la muerte, encargado de la biblioteca de la cárcel, le proporcionaba libros de Derecho y el 29 de agosto le consiguió una Hostia consagrada. No disimulaba su condición de religioso, por lo que identifica­do como tal fue llevado a la Cárcel Modelo de Valencia. Intentó valerse de su condición de profesor en Roma para conseguir la extradición, pero sin resultado alguno.

Sufrió mucho ante el hecho de ver sacar de la cárcel por la noche los detenidos para fusilarlos. A pesar de la angustiosa incertidumbre en que vivían los presos, mantuvo una religiosa serenidad, siendo modelo de confianza en Dios y abnegación de sí mismo. La noche en que lo sacaron, acababa de recibir la Sagrada Comunión a escondidas. Poco des­pués fue fusilado en las afueras de la ciudad. Hacia las once de la noche lo mataron.

Sus restos fueron depositados en la cripta lateral del altar de Santo Domingo en la Basílica San Vicente Ferrer de Valencia. (www.dominicosaragon.org)

La persecución religiosa en España es un capítulo inédito que omiten los que cobran miles de dineros por desenterrar, no se sabe a quién, lo que justifican para contar la historia a su manera y omitir los miles de religiosos, torturados y asesinados por el Frente Popular, socialistas, comunistas y anarquistas, como los que hay hoy en el gobierno. Están pidiendo cuentas todos los días, cuando omiten el mayor genocidio que hicieron, y que supera a las persecuciones religiosas de Diocleciano. El problema que plantean hoy socialistas y comunistas, es tal, que nadie sabe cómo abordarlo, cuando los autores se empeñan en convertir las víctimas que causaron, en verdugos, para cargarles la culpa. Esta es la memoria histórica que nos trajeron, dividir a los españoles y sembrar odio. Y robar a cuenta de ello. Ahora, la llaman, memoria democrática, porque no saben ya cómo jugar con las palabras para mentir y atribuir sus delitos a las propias víctimas por ellos causadas.

Están a muerte por nombrar ellos los jueces favorables a su locura, que es ya lo que les queda, eliminar la poca justicia que les falta. La compra de votos es un clásico de ellos, como la traída de inmigrantes ilegales para conseguir su voto. No les falta ningún detalle a estos siervos de Satanás.

Hicimos la transición que fue ejemplar, y luego, 30 años después, llega un loco malo iluminado mediante el mayor atentado,11-M, que oculta y destruye pruebas rápidamente, y dice que todo lo anterior de la transición no vale, y lo derriba, y nos retrocede a las guerras del siglo pasado, y eso que es "progresista", ¿qué sería si no lo fuera?

La ejemplar idea de la colocación de esta placa es un acto piadoso de justicia y verdad, frente a la mentira oficial que a tantos engaña, un acto que deseamos se repita aquí y allá, donde sea menester. La verdad siempre ha de triunfar. Ha de saberse y publicarse a la luz de la razón el número exacto de religiosos que los rojos mataron en la guerra civil.