Tras las elecciones catalanas y superada la farsa de la enemistad entre iguales, el primer festín de carroñeros que se han pegado PP y PSOE no ha podido ser más opíparo. Ya se han repartido los asientos del Consejo de Administración de Radio Televisión Española. Tras ello les queda por repartirse el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y el Defensor del Pueblo.  

A ustedes les venden que esto es una democracia donde el “demos” –pueblo- gobierna y elige a sus instituciones por medio de sus representantes votados. Rapaz mamarrachada; esto es una “dictacracia o demodura” –como la llamaba felizmente Fernando Vizcaíno Casas-, y aquí el mendrugo se lo reparten las cúpulas de los partidos políticos maridadas con las oligarquías de amiguetes.

La partitocracia, digo, ya se está repartiendo el botín. Y de los cambalaches para rapiñar, no sólo participan Pablo Casado y Pedro Sánchez; los Podemitas y los PeNeuVetarras también han sacado su trozo de pastel en la RTVE, como lo obtendrán en el Consejo General del Poder Judicial a no mucho tardar.

Aquél que juró y perjuró jamás pactar nada con Podemos, el que fracasó en Cataluña, el emasculado porta- cafés de Aznar y de Rajoy; Pablo Casado, ya ha pactado con Podemos, y lo ha hecho para regalarle asientos en la RTVE. El líder del PP hizo deglutir a algunos insensatos, aplaudidores y acríticos, que lo suyo para pactar era el PSOE: la izquierda buena y moderada. Se cree el líder del PP que España es imbécil: ¡cómo si Podemos no fuera el PSOE, y viceversa! ¡Cómo si las leyes más infames, radicales e ideológicas de este país (Memoria Histórica, violencia de género o matrimonio homosexual) no las hubiera aprobado el PSOE –y mantenido el PP-.

Del pacto pepero-sociata-comunista-PeneuVeTarra ya ha salido la nueva RTVE que superará en maldad ideológica, ruina económica y podredumbre politizada a la anterior, regida por Rosa María Mateo, musa del felipismo convertida en llalla del sanchismo.

Nada más y nada menos que un comunista, defensor de la Cuba castrista, militante del Partido Comunista y escritor en el panfleto podemita de Dina Bousselham, llamado José Manuel Martín Medem, se incorpora al Consejo de RTVE. El sujeto dirige “Mundo Obrero”, periódico oficial del Partido Comunista. Antes había sido corresponsal de televisión en Cuba, destacando por su entusiasmo hacia Fidel Castro. Según uno de sus artículos, “RTVE trata mejor a los fascistas que a Unidas Podemos”. Añadió que  “si el servicio público esencial contase bien lo que Vox significa como amenaza para la democracia, los fascistas se quedarían en pelotas con su odio de clase bloqueado por la buena información”. En otro artículo proclamaba la necesidad de “declarar las Cortes constituyentes de la II República, el 20 de noviembre de 1931” e ir a una III República. Además, al sujeto le molesta que Rafa Nadal se compre con su dinero lo que le dé la gana: “No estoy seguro de que a Nadal le moleste ser zurdo. Es posible que así piense que hace trabajar a la izquierda para que la derecha recoja los trofeos”, y acto seguido criticó el yate comprado por el deportista al considerarlo un insulto a la pobreza de los españoles ( aquí no entra la mansión de Galapagar de aquellos que juraron que jamás se irían de Vallecas).

Esta perlita comunista, y otras más, han sido las colocadas al frente de un ente público ruinoso económicamente, fracasado divulgativamente y que nos cuesta un pastizal de centenares de millones de euros para servirnos bodrios guerra civilistas, entrevistas masaje a Pedro Sánchez, intoxicaciones informativas y una degeneración continuada que ha lanzando al basurero programas antaño rigurosos y hoy devaluados como Informe Semanal.

Décadas atrás RTVE tuvo un majestuoso halo de grandeza cultural, difusión informativa y servicio cultural. Sus inicios bajo el franquismo, la convirtieron en nicho experimentador de los grandes maestros de la pequeña pantalla, productores y directores. Los inolvidables “1,2.3”, “Informe Semanal”, series como “Crónicas de un pueblo” o el inolvidable “El hombre y la Tierra”… Estas joyas y muchas más fueron creadas por maestros del entretenimiento o la divulgación enseñados y propulsados por la simpar originalidad  y libertad con que la estatal Radio Televisión Española del franquismo orientaba  un servicio público que cómo tal se mantuvo, de alguna forma, hasta que la liberalización del espacio mediático televisivo a partir de los finales años 80 introdujo el mercantilismo, la zafiedad y el mal gusto. No sólo en las televisiones privadas, también en la pública. Hasta la nausea en que se ha convertido a día de hoy la RTVE preñada de servilismo político.

RTVE debería ser cerrada. Sangra al contribuyente, y es una explotación propagandista permanente en manos de la izquierda cultural y sociológica.

Pablo Casado ha fingido miserablemente su teatrillo antes de los comicios catalanes, pero pasados éstos –y con su merecido tortazo- ha vuelto a pisar la moqueta de la Moncloa para regalar a Pedro Sánchez todo el poder público mediático con los comunistas abordo, para hacer que los españoles se traguen los documentales de los curas roba niños del franquismo o los plasta-programas de Jesús Cintora que le salen al contribuyente a razón de 60.000 euros la entrega. Además, la cuota podemita en el ente radiotelevisivo ha metido a su vocal comunista de “Mundo Obrero” ,  ideal para plantear el próximo “ciclo homenaje” sobre el 14 de abril de 1931 y la magnánima II República española.

Toda esta basura y mucha más, ha sido votada y apoyada por el PP, que mañana volverá a ponerse la vitola de Oposición patriota, de no querer nada con los podemitas.

La corrupción pepera, que rebosa, así como la intencionalidad maligna de Casado, obcecado en excitar el antifranquismo para hacerse de perdonar el pasado de su partido, le han llevado una vez más a bajarse los pantalones, a apoltronar a alguno de los suyos y a abrir un foco de guerra contra Vox que será la nueva RTVE comunistizada. 

El PP merece y debe desaparecer algún día, no sólo por su corrupción endémica, también por destruir España abriendo la espita a sus enemigos, entregándoles el poder mediático y regalándoles una superioridad moral y cultural que esperemos sea derribada al igual que el PP, sempiterno traidor a España.