Moción de censura, SÍ. Por Rafael López
 
La Iglesia ha contado con mártires, diáconos, sacerdotes, vírgenes, patriarcas, religiosas, presbíteros, reinas y un largo etcétera de grandes personas que movidas por la fe cristiana han dado, en vida, muestras de santidad. A su vez, han permitido la creación de un riquísimo santoral, aunque, observo con estupor que, no lo suficiente, ya que comparto esta sección con Luys, "el hombre sin onomástica". El Sr. Coleto es todavía joven y, si sigue el camino de los nombrados anteriormente, puede aspirar a incluir su nombre en el santoral. Como por edad no creo que yo lo llegue a ver, me evitará tener que felicitarle por su santo durante el tiempo que dure esta controversia dominical, aunque no le disculpare que omita el mío que, al igual que los otros dos arcángeles, Miguel y Gabriel, será el próximo 29 de septiembre. 
 
Disculpen los lectores este preámbulo ajeno al asunto de la controversia pero me siento inclinado, en mi primer párrafo de estos artículos, a dedicarle unas letras a mi compañero de sección. 
 
Ver, oír y actuar a las "miembras", "miembres" y miembros del maldito gobierno es, en sí mismo, un argumento imbatible para presentar la moción. 
 
Es conveniente, de todos modos, realizar un análisis más profundo de su idoneidad. 
 
España carece de mecanismos de control reales y efectivos que eviten que una pandilla de sacamantecas mendaces e hipócritas lleguen a gobernar el país. 
 
Los politiquillos que padecemos no paran de utilizar la palabra democracia cuando ni conocen sus orígenes, ni su significado. Democracia es un término griego que consta de dos partes, la primera el 'demos' hacia referencia al conjunto de los ciudadanos libres, y poseedores de derechos, de las antiguas polis, y 'kratos' que significa poder, autoridad. Así que, en su origen, el concepto democracia venía a ser el poder de los ciudadanos libres y con derechos, en contraposición a otros sistemas políticos, ya existentes entonces, como la tiranía o la oligarquía.  Es un error pensar que en España haya democracia porque vayamos a votar cada 4 años, porque no se han desarrollado contrapesos que mantengan ese poder supremo del 'demos' cuando quienes llegan al poder lo hacen, ilegitimamente, a través de engaños y fraudes y ejecutan políticas liberticidas y contrarias a los intereses de su país y su población. . 
 
La partitocracia es el sistema político real de España, y ese contubernio del mal PSOE-PP ha conseguido sojuzgar al resto de poderes (Legislativo y Judicial), que en las democracias actuales deberian servir de contrapeso efectivo a la acción del Ejecutivo. 
 
Los partidos políticos han sometido al Legislativo a través de la sumisión y el aborregamiento. No quieren personas con autonomía que en defensa de sus electores puedan, llegado el caso, votar en conciencia contra unas políticas fanatizadas dañinas para la población, sólo quieren a secuaces que cuando les den la señal de marras pulsen el botón oportuno (porque saben que se juegan el puesto si hacen lo contrario, y estas sanguijuelas, de diputados y senadores, lo único que son capaces de hacer es vivir al calor del dinero público). 
 
La partitocracia PSOE-PP ha sometido, también, al Poder Judicial, a través de la elección del órgano de control de los jueces (el Consejo General del Poder Judicial). El primer zarpazo (50 %) de esta felonía la cometió Felipe González hace unos lustros y el otro 50 % restante lo finiquito esa sabandija viscosa de Rajoy. 
 
El Tribunal Constitucional hace lustros que es una ignominiosa marioneta del Ejecutivo, y, para colmo de males, este infame malgobierno ha corrompido la Fiscalia General del Estado de tal manera que el bozal que nos han impuesto estos alumnos aventajados de Lucifer es utilizado en sus dependencias para mitigar el olor que desprende tanta inmundicia humana acumulada. Las altas esferas de la judicatura, al igual que diputados y senadores, sólo buscan alcanzar sus propios, y espurios, intereses personales aunque sea a costa de adoptar una vaselinizada postura genupectoral respecto del Ejecutivo. 
 
Nos encontramos, pues, con unos severisimos fallos en nuestro sistema político que impiden articular reacciones eficaces que limiten y controlen el poder de un Ejecutivo ilegítimo y desbocado en cometer todo tipo de desmanes y desafueros. Ante la ausencia de contrapesos efectivos, la moción de censura, aunque sea un tibio mecanismo de control del Poder Legislativo a la acción gubernamental, permite que un partido pueda cuestionar la acción del Ejecutivo, proponiendo un gobierno alternativo. Esa finalidad, en España, nunca ha estado más justificada que ahora. 
 
Porque además de estas cuestiones digamos estructurales sobre el fallido sistema democrático español, existen causas objetivas para presentar la moción:
 
- Los 50.000 cadáveres de españoles que, por culpa de una gestión sanitaria criminal y de la ideologizada agenda de este malgobierno, exigen justicia desde sus tumbas.
 
- Los millones de españoles que han perdido su empleo por una desquiciada gestión, en el ámbito económico y del sistema productivo, de la pandemia del virus chino.
 
- Por convertir el mal llamado Estado de Alarma en un Estado de Emergencia encubierto que obligó el arresto domiciliario de la población española durante meses, realizando durante este periodo, y sin control alguno, montaraces corrupciones económicas y rastreras maniobras políticas.
 
- Porque el malgobierno ha ejecutado, y está ejecutando, una agenda totalitaria, traidora, globalista y liberticida.
 
- Por imponer el miedo y la delación en la sociedad a través de una vomitiva ingeniería social que impone el pensamiento único y destruye la natural, y sana, relación entre las personas. 
 
- Porque estos profanadores de tumbas imponen abominables intromisiones de lo público en los ámbitos privados y familiar. 
 
- Porque quieren imponer, por ley, su visión sectaria de la historia e imponer la verdad oficial, lo que supone la máxima aberración contra la Justicia y la Libertad. 
 
Y aunque existen muchas más, por desgracia, el no quererme extender en demasía me limita a nombrar sólo las, que creo, más principales.
 
Confío tanto en que salga adelante la moción como en la "bondad" de los resultados en unas próximas e hipotéticas elecciones generales (creo que, devolverle de nuevo la voz al 'demos' va a ser una de las claves de la propuesta de Abascal), pero es que, este malgobierno ha situado a España en una encrucijada vital, no ya por la brutal degradación de las instituciones después de 40 años de involución permanente, o la falsaria mendacidad de estos fatuos gandules que nos malgobiernan, si no por ser la gota que colma el vaso que plasma lo putrefacto de un sistema político ineficaz e ineficiente que ha convertido a España en un estado fallido que ha desatendido a sus compatriotas utilizándolos como carne de cañón de sus delirios totalitarios. En ese sentido, y ajena a postureos políticos y "sesudas" opiniones de los mamporreros medios de comunicación, creo que la razón principal (y última ratio pacífica) de esta moción es interpelar a los 350 diputados sobre si es soportable el malgoberno actual. ¡Ya veremos cuántos patriotas, traidores, "putos", felones y cobardes hay!
 
Pase lo que pase, se dilucidaran dos cuestiones: la primera, retratar la catadura de nuestros diputados, y la segunda mucho más terrible:
 
- Si no sale la moción, y no se consigue echar a estos garramantas hijos de Satanás, ¿ahora qué? 
 

¿Moción de censura de Vox? La perfecta cortina de humo de la disidencia perfectamente controlada. Por Luys Coleto

Vox y Podemos, lastimosas sucursales de PP y PSOE, sus respectivas disidencias  controladas de manual, los coches escoba que viven de acopiar y controlar a los decepcionados, desencantados e indignados de la hidra bipartidista. Unos por la “derecha”. Otros por la” izquierda”. Y cuando las dos innegociables columnas del narcorrégimen pedófilo del 78 se niegan a embarcarse en arriesgados lances dado su dudoso rédito electoral, vienen en leal auxilio sus dos apéndices palmeros a confirmar lo que vivimos, ya sin disfraces, en España. A saber, una dictadura de consenso. Los partidos políticos, sectas en torno al líder, se afanan en su cuota de poder para saciar sin límites su ambición. Fin. Por supuesto, existen grados. Pero, hoy en nuestra patria, solo mierda de consenso. Consenso de mierda. No solo políticos. Todos los gallifantes, mierda perfectamente consensuada.

Vox, traidor a sus votantes

¿Moción de censura de Vox? Comencemos con un dato que alarmaba sobremanera a Alberto Garzón, a la sazón cuota comunista de nuestro repulsivo narcogobierno. "Me preocupa mucho que el 40% de la población no esté dispuesta a vacunarse cuando llegue la vacuna contra la covid-19. Es un dato muy alto. La cifra es mayor (54%) entre votantes de extrema derecha, pero el problema está peligrosamente muy extendido en toda la sociedad". Sic.

Hondo ignorante el malaguita, estima a Vox dentro de la "extrema derecha". Pero más allá  falaces e idiotas etiquetajes, quedémonos con el dato. Más de la mitad de los votantes del partido de Siete Machos y Cierra España Abascal se niegan a que les casquen la mierda vacunera de Gates. Punto. ¿Y qué hace su partido felón? Pues, eso mismo. Traición. Alta. Coloca al aciago Juan Luis Steegmann.

Esmegma para los maledicentes colegas (es lo que tiene el fuego amigo resentido) se encarga de promover un sistema  sanitario totalitario donde el derecho a la información cierta y el consentimiento se desvanecen irremediablemente. Como buen matasanos, nuestro colega posee alma de expertuzo altamente persuadido de que el paciente no sabe ni es capaz de comprender lo que necesita y que como buen "paciente", debe dejarse hacer. Y meterse la bazofia que la dictadura tecnocientífica le obligue a empotrarse. Metérsela doblada, nunca mejor dicho. Lo dice Dios. Perdón, Dios murió. Su encarnación en la tierra. El médico.

Vox y su papel de falsa disidencia

Vacunación obligatoria universal y obligatoria, asunto nuclear del globalismo neomaltusiano. Y Vox lo apoya. Medida mucho - muchísimo- más totalitaria que las adoctrinadoras y pútridas clases teóricas y prácticas de los trans, queer y polladas en vinagre varias que dieron lugar al criticado "pin parental”. Vox, asunto vacunero, callados como busconas. Obvio. ¿Alguien lo dudaba?

Nuestros políticos-marionetas siguen criterios de psicópatas que han hablado - y lo han escrito-  en reiteradas ocasiones de controlar a la población mundial mediante anticonceptivos, aborto y eutanasia. Y pandemias, falsas (como la actual). O reales. Y Vox lo sabe. Y calla. Follow the money, follow the power. Reparando mínimamente en los tenebrosos financiadores, nacionales e internacionales, de Vox, las cosas se entienden  mucho mejor.

¿Y cuáles son los límites permitidos a Vox? Toda vez que ya una grandísima parte de la sociedad española se siente completamente hastiada del laicismo, el desierto demográfico reinante en España y la concepción de un mundo sin Dios a que nos han traído el terrorista  PSOE y toda la chusma izquierdosa y separatista que le sigue (además del rastrero y cobarde Partido Putrefacto), pues Vox, en principio, arremete contra ello.

¿Y sus denuncias del feminismo supremacista o el multiculturalismo absurdo y disgregador de la patria común? Pues, cada vez con más sordina (recuerden la estalinista purga contra Francisco Serrano), sí se les permitirá enredar con ello. ¿Por qué no? Las élites psicópatas hace tiempo que ganaron ambas batallas demográficas.

¿Entonces? Pelean batalla perdida. Todos, tarde o temprano, acabarán en el mismo guisote criminal de corrupción, maldad y mentira. La misma hez mixturada de feminismo totalitario, aborto, eugenesia, “memoria democrática” y demás porquerías globalistas. Todos en el ajo. Corrompidísimos políticos, jueces prevaricadores, militares antipatriotas, policía torturadora, mafia médica, prensa intoxicadora, incluso el sicariato de Estado (memento Informe Royuela, puntita del iceberg del Deep State español) con sus dos magnas e inquebrantables argamasas: narco y pederastia VIP, ambas protegidísimas por caliginosos poderes y nigérrimas noblezas. Y por los servicios secretos, of course.

Vox y qué significa hoy disentir de verdad

Lo hablaba hace un tiempo con mi admiradísima Alicia Rubio (tranqui, buena y noble amiga, sigue en pie el asunto de Castizos y los mantones volanderos). "Alicia, pero qué coño está pasando. No hay un solo partido político que tenga asesores independientes, no Esmegma claro. O que ellos mismos indaguen sobre el origen de la presunta pandemia. Quiénes la dirigen, qué proyectan, qué origen tiene el Sars-Cov-2, si lo tiene, si existe o no, si es tan mortífero y peligroso, qué imposible metafísico son los asintomáticos, que gravísimos errores poseen las pruebas PCR, por qué murieron tantos ancianos, qué efectos adversos provocan las vacunas, por qué hay tanta gente razonable que nos oponemos a ellas, por qué tantos, ajustándonos a los desnudos datos, aseguramos que este virus ni es peligroso ni letal.”

“Alicia, ni un parlamentario, joer, ni un diputado raso, ni un concejal que denuncie la tortura psicológica y el abuso sistemático cometido contra sus compatriotas. La “derecha” mintiendo compulsiva y desorejadamente, inventándose otra mentira mayor para censurar la gran mentira gubernamental. Y mientras, generándose por doquier un pánico sobrecargado, asfixiando brutalmente a los niños, impidiendo que crezcan mentalmente sanos, jodiendo planificada y minuciosamente la economía de la gente más humilde, los ricos teletrabajando claro. Jodiéndonos la vida. Una vida buena, no esta mierda más propia de un apocalipsis zombi". Hacia Zombieland y más allá.

Disidencia, hoy en España, es salir de la Ue. Del euro. Por ejemplo. ¿Lo propone Vox? Salir de los "paraguas" de todo tipo de buitres económicos. Otro ejemplo. Fuera del FMI, BM, BCE, OCDE y basuras varias que desguazan nuestra soberanía nacional hasta límites insospechados. ¿Lo propone Vox?

Disidencia es denunciar la genocida Agenda 2030 de la Onu (y salirse de ella). O las eugenésicas políticas vacuneras de la Organización Mafiosa de la Salud. Oposición auténtica es reclamar algún tipo de explicación por la masiva implantación de la tecnología 5G en nuestras ciudades y pueblos. Y denunciar, sin duda clave, la paranoia climática. Esas dos batallas/paranoias- clima y digitalización: traducción, transhumanismo- todavía no las han ganado. ¿Entonces? Oposición veraz. Estamos a tiempo.

Libertad y verdad, sin ambas, la vida, mierda

Y así seguimos. Reniego de representaciones políticas de toda clase y condición. Me valgo y me sobro para representarme. Pero ante tan sospechosa unanimidad ante el horror presente, circundante y envolvente, tal vez hubiera deseado tener - de cualquier partido- un caballero sin espada. El personaje de Jefferson Smith, henchido de patriotismo, magníficamente interpretado por James Stewart en la gran peli de Frank Capra. Jefferson en su discurso, ante el senado yanqui. "La libertad es demasiado valiosa como para estar sólo en los libros. Los hombres deberían sentirla todos los días de su vida y decir yo soy libre para pensar y para hablar, mis antepasados no lo eran, pero yo sí y mis hijos los serán".

Gracias a su deseo de mostrar la verdad que tantos se empeñan en ocultar, este caballero sin espada pudo resistir hasta el final. Todo se conjuraba contra Jefferson Smith. La tentación del abandono, siempre presente. Un hombre - en este caso, preclaro y decente político- que está punto de abandonar la lucha. Pero, tantas veces, la dificultad extrema deviene acicate de fortaleza y supremo afán de hacer prevalecer la verdad. Con mayúscula. En fin.