Por si aún siguen sin percatarse, que lo dudo, destacaré la enorme cara dura de alguna miembra de este desgraciado Gobierno para exculparse de los errores propios. ¿O debería hablar de desgraciada Gobierna? Píllese la ambigüedad.

Irene Montero, Ministra de Igualdad, en primer lugar desconozco cuáles son las funciones prácticas de este Ministerio, y menos aún las que van encaminadas a beneficiar a la totalidad de la ciudadanía en lugar de enfocarse en una sola rama de la misma. Tras analizar el resultado del 8M, yo diría que ni siquiera ha favorecido a las “suyas”.

En cambio, se han ganado una demanda por haberlo permitido. De poco les servirán las patéticas excusas una vez se siente en el banquillo de los acusados. Si esta señora cree que recibirá ayuda de sus compañeros del Gobierno, entonces me carcajearé un rato.

Quizá le paguen con la misma moneda y también la apuñalen por la espalda. A fin de cuentas, la responsable del ansiado Ministerio, es ella.

Ahí tenemos a la Sra. Ayuso, trabajando desde su casa a pesar de la enfermedad, y dando explicaciones a la población. Pongo a la Presidenta de la Comunidad de Madrid como ejemplo por ser mujer y política, que debe de ser lo único que tengan ambas en común.

Ella al menos trabaja, mientras que la Montero se dedica a acusar a los “expertos” y al Ministerio de Sanidad de sus errores. ¿Cree que Salvador Illa la perdonará? Entonces es que es más ignorante de lo que ya parece.

Por supuesto arremete contra lo que considera la extrema derecha, como si ella perteneciera a la izquierda moderada… Ella, que se ha dedicado a fomentar odio entre hombres y mujeres, no saldrá indemne esta vez.

Todos excepto la Ministra tienen la culpa de su nefasta gestión, de sus erróneas decisiones, de su mala baba y de su falta de sentido común, además de su nula cualificación para el cargo que ocupa. ¡Por Dios! ¿Qué se esperaba de alguien sin experiencia laboral y con tanta rabia dentro?

Los expertos y Salvador Illa, tienen la culpa de que haya muertos en España. Ella no. Ella solo se limitó a obedecer. ¡Por mí puede irse a hacer puñetas esta desgracia de Ministra!

Es un ser oscuro incapaz de asumir responsabilidades; sin embargo, posee la suficiente capacidad para malmeter desde su mansión en lugar de trabajar y ganarse el sueldo.

Como si no tuviéramos ya bastante con la que está cayendo, aparece en una entrevista como un personaje ridículo cargando culpas contra los demás. Por supuesto en la Sexta. Jamás se hubiera atrevido con cualquier otro medio que pudiera ponerla contra las cuerdas. Se llama cobardía.

¿También son culpables los demás de su ausencia en los Consejos de Ministros? ¿Acaso las conexiones en Galapagar solo funcionan para conceder entrevistas a la Sexta? Puede que aún se encuentre indispuesta para trabajar, aunque parece estar lo bastante bien para conceder entrevistas y echar balones fuera.

Si en estos momentos le dijera lo que pienso de ella, me rebajaría tanto que prefiero callar porque si este personaje fuera noble –permitánme que me ría con la ocurrencia-, no sería “alteza”, sino “bajeza”.

Llegarán tiempos de rendir cuentas. Ni se librará, ni se irá de rositas a causa de su negligencia y soberbia. Es tarde para ir de víctima. La inmensa mayoría la vemos como verduga, sin olvidarnos de otros seres oscuros que contamos entre sus colegas feministas: Carmen Calvo, atendida en una clínica privada. ¡Demasiada clase para mezclarse entre la chusma de la sanidad pública! O su colega de pancarta, Begoña Gómez, o Carolina Darias, Isabel Celaá, Magdalena Valerio y Adriana Lastra, por mencionar algunas. ¡Menudo plantel!

El Sr. Presidente es responsable de haber colocado en el Gobierno a tanto inepto e incompetente, pero pronto tendrá que rendir cuentas también.