Entrevista a Rubén Herrero de Castro, doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas de dicha universidad. Es investigador del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares y de la Unidad de Investigación sobre Seguridad y Cooperación Internacional. Autor de varios libros entre los que destacan La Realidad Inventada. Percepciones y proceso de toma de decisiones en política exterior (2007) y John F. Kennedy y Vietnam. La caída de Camelot (2011).

¿Cuál es el principal problema de la universidad pública en España?

La universidad pública en España ha dejado de ser un foro de debate. Actualmente es una correa de transmisión del marxismo cultural en todas sus variantes. La izquierda radical ha anidado por décadas en las universidades europeas y españolas. En el caso de España, el partido tradicional del centro derecha, el partido popular, huyendo de la confrontación cultural abandonó la universidad a su suerte. Y claro, la izquierda aceptó encantada el regalo. El relato de la izquierda carente de argumentos, un auténtico sin sentido, ha permeabilizado ante la usencia de otro relato. Actualmente, en España la batalla cultural la está dando un movimiento patriótico y transversal, VOX. Ese combate por España, es urgente trasladarlo al campo de la universidad y alzar sin complejos la bandera del patriotismo en la academia.

¿Cuál ha sido el precio a pagar por defender sus ideas públicamente?

En la Comunidad de Madrid, donde vivo y doy clases, no puede hablarse del acoso y señalamiento que padecen estudiantes y profesores que públicamente disientan del mensaje izquierdista radical y/o independentista, en otras comunidades como Cataluña, País Vasco y Galicia. Pero ciertamente en todo el territorio universitario público español, existe la tendencia a dificultar y erradicar, actos culturales y académicos contrarios al marxismo cultural. Somos muy pocos profesores y estudiantes que damos la cara por nuestros ideales patrióticos. En mi caso, incluso fui objeto de un artículo, titulado “El otro profesor”, para referirse a mi condición de absoluta soledad en la facultad de Ciencias Políticas en la que doy clases. No hay (casi) asociaciones de signo diferente al izquierdista y si bien es cierto que hay profesores y alumnos de otras ideologías, muchos de ellos han optado por autocensurarse. Triste, pero cierto.

También ha sufrido la censura en redes sociales.

Tal y como dices, Álvaro, recientemente pronuncié la conferencia “Globalismo versus Patriotismo. Libertad amenazada en tiempos de pandemia” en el Instituto Juan de Mariana. Hice una encendida defensa académica, filosófica y política del patriotismo, y denuncié el cercenamiento de libertades como consecuencia de la pandemia. Llevaba miles de visitas a los pocos días y los censores de You Tube decidieron atentar contra la libertad de expresión y censurar la conferencia. No pueden combatirnos con la razón, se limitan a prohibir. El relato globalista es una ficción perversa serializada por los medios de comunicación y partidos políticos del sistema, así como por las redes sociales globalistas. No importa, contra su coacción nuestra reacción.

Además de su actividad académica también colabora en medios como Decisión Radio o 7NN. ¿Qué le parece la aparición y evolución de medios conservadores que hacen frente a la corriente progresista de los grandes medios?

Tengo el honor de colaborar con los medios que mencionas. Es algo extraordinario que surjan estos medios y lo hagan con el rigor, la claridad de ideas y la calidad técnica que 7NN TV y Decisión Radio lo están haciendo. Rodeados como la aldea de Asterix, no sólo resistimos, sino que crecemos ganando día a día mayores de cota de audiencia. Es fundamental que el patriotismo tenga medios libres de ataduras políticas y subvenciones públicas, que lleven su voz a la sociedad y denuncien sin complejos a los mercaderes del templo. No será fácil, pero bienvenidos sean los tiempos difíciles.

También es usted experto en relaciones internacionales, ¿cómo ve la situación actual y cuál considera el modelo a seguir?

Lo expresó con claridad Donald Trump, el futuro es de los patriotas. El modelo a seguir lo ilustran en Europa Polonia y Hungría, así como el grupo de Visegrado. Metafóricamente podemos comparar el resurgir de estos países con el retorno de los dioses fuertes a los que aludía el profesor Reno.Hay que combatir el relato y el modelo globalista defendido por las élites económicas y bonificado por China comunista. El globalismo quiere imponer un sórdido modelo consumista, donde ellos te dicen qué pensar y qué consumir. Obviamente, quieren diluir patrias y familias, pues ahí residen las fronteras naturales contra el marxismo cultural. Y ahí ha de levantarse una liga internacional de patrias libres y soberanas para detener el proyecto contra el individuo y la libertad de la agenda 2030.

¿Cree que la Unión Europea tiene algún futuro de seguir en la dinámica actual de feminismo, ecologismo, progresismo?

La Unión Europea debe recuperar el humanismo cristiano y los valores judeocristianos que nos llevaron a liderar la civilización. Recuperar el concepto de patria, poner en valor las identidades culturales, promover una cultura de vida, defender el modelo tradicional de familia y poner de relieve al individuo y su libre albedrío. Hay que desterrar el becerro de oro que es el marxismo cultural y sus falsas ideologías del supremacismo feminista, la ideología género, el apocalipsis climático, la diversidad sexual, el lobby gay y el animalismo que antepone animales a seres humanos. Tristemente hoy, los mercaderes de la agenda 2030 inundan el templo. Si triunfan se acaba Europa y la civilización occidental. Pero no todo está perdido, los patriotas de Europa que creemos en nuestras patrias y en Europa como proyecto en común, debemos combatir por el retorno de los dioses fuertes, Dios, patria, justicia, verdad, bondad y belleza. Hay que combatir por una sociedad de individuos libres, donde hombres y mujeres, diferentes por la biología, valemos lo mismo. Y apostar por una sociedad europea cohesionada en sus valores y tradiciones, que evite el actual reemplazo cultural perpetrado por la agenda 2030 y una enloquecida política migratoria de la Unión Europea. Hay que recuperar el orden, la moral y las buenas costumbres. En definitiva, hacer Europa grande de nuevo, sin miedo a nada ni a nadie.