La conclusión del artículo anterior es está: El poder Supremo sin rostro, existe. Ahora bien, ni los Libros Sagrados ni la Tradicion nos hablan explícitamente del mismo. Por lo tanto, Habremos de estar muy atentos  cuando abordemos todo lo relacionado con el tema que nos ocupa y proceder como normalmente lo hacemos cuando analizamos cualquier problema,  guiándonos por el sentido común y utilizando  ese don maravilloso que Dios ha dado al hombre llamado “inteligencia”.

Vamos  a intentarlo.

Ni los “Hechos de los Apóstoles”, ni las cartas de los elegidos por el Divino Maestro para adoctrinar a los creyentes,  nos hablan explícitamente  de la bimilenaria organización diabólica  pero sí nos dejan las pruebas de cómo actuaba ya contra ellos. Si eres de los que leen diariamente los libros sagrados y en especial el Nuevo Testamento, recordarás un hecho que se repetía una y otra vez y que  se puede considerar la forma habitual de trabajar los apóstoles y, en especial, Pablo (antes, perseguidor de cristianos como “Saulo”): 

Cuando llegaba a una nueva ciudad para evangelizarla, iba directamente a la Sinagoga de la villa, --tenía claro que para empezar era lo más sencillo y fácil--. Sus  correligionarios,  judíos,  lo recibían  generalmente bien, alguna vez  con satisfacción,  y hasta conseguía en este primer contacto nuevos seguidores del Evangelio. Pero esa situación,  que por sí misma tenía que ser la normal, habitualmente duraba poco. ¿Por qué? Principalmente por dos causas: Una, debido a que siempre suele haber alguien  deseoso de hacer méritos contando todo al “que manda”, ejerce de “alcahuete de los jerarcas”  y los informan  con la mayor celeridad de las novedades del entorno; otra que las “jerarquía sionista” tenían “informadores” camuflados en muchas sinagogas, pues siempre ha estado obsesionada por el “control” de cuanto le rodea. El resultado era siempre el mismo, las Sinagogas de esas ciudades que lo habían recibido con cortesía  y  hasta con alegría giraban bruscamente ciento ochenta grados y lo echaban de la sinagoga y de la ciudad, incluso con malos tratos. Alaguna vez lo dejaban cerca de la muerte.

El cuadro se repetía una y otra vez. Y,  poco a poco,  las sinagogas  fueron el foco desde donde se dirigía  persecución  a los cristianos.

 ¿A qué se debió el cambio?  Simplemente a que los jerarcas del Pueblo de Dios pasaron de ser los jefes ese del mismo  a colaboradores de “la sinagoga de Satanás”.  Su nueva misión es combatir  obra de Cristo y, desde sus puestos de asesores de los gobernantes,  provocaron la persecución al cristianismo.

Y así convencieron a Nerón de culpar a los cristianos de su locura incendiando Roma y señalando a los discípulos de Jesús como autores de ese crimen e iniciando la primera  persecución oficial del Imperio romano.

Constantino cortó las alas al Poder Supremo sin rostro (por lo que, aun hoy le odia  y sus seguidores creen desprestigiarnos llamándonos a  quienes les plantamos cara, “constantinianos”). Con él empieza el milenio espléndido del Catolicismo constructivo medieval. A pesar de todo, la sinagoga de Satanás, continuó su guerra  promoviendo más de cuarenta “herejías” (desde el maniqueísmo hasta el movimiento wiclefista, pasando por los albigenses y valdenses…; con la  “Gnosis” como  base  fundamental de todas ellas.)

A partir del siglo XV,  el Poder Supremo sin rostro  coge nueva fuerza e inicia la vuelta a “paganismo”,  disfrazado de avance cultural y artístico. En su lucha contra la Iglesia muestra gran inteligencia y un método eficaz. Detrás de esa guerra a muerte contra nuestra Santa Fe, hay mucho análisis y una perfecta planificación. Pero la marcha triunfal de la bimilenaria organización satánica comienza con el padre de Revolución imperante en el mundo  en los últimos cinco siglos,  el heresiarca Martín Lutero. Nadie como él ha infligido tanto daño a la Iglesia de Cristo pues todas las revoluciones sufridas desde el siglo XVI se cimientan en los errores del agustino renegado.

Sin la menor duda Lutero es “el padre” de todos los “ismos” que han asolado la Cristiandad”,  el mejor colaborador que ha tenido Lucifer en su lucha contra el Catolicismo. Desgraciadamente  sigue haciendo estragos. Pensemos en el “nuevo” catolicismo alemán --que para muchos hace tiempo ha dejado de serlo—

Hasta su llegada y su rebeldía, la fuerza del “Poder supremo sin rostro” tenía un nivel  bajo, a partir de los inicios del siglo XVI  su ascenso sube en picado,  hasta la definitiva coronación como dominadora absoluta, tras la Victoria Aliada de 1945.  Desde agosto de ese año, --cuando se firma la paz con el Japón-- hasta nuestros días, solo existe un Amo del Mundo: ¡la Sinagoga de Satanás!, ¡el “Poder Supremo sin rostro!

Todavía nos permite creernos libres, pero ya juega con nosotros como el gato con el ratoncito. Lleva dos años riéndose de nosotros en forma muy especial. Tras anunciar descarada y cínicamente que sobran seis mil millones de seres humanos en la Tierra (por lo tanto cuanto antes hay que eliminarlos) ha iniciado ya las pruebas con el Convid.

Si en la Humanidad sobrara la inteligencia, habríamos descifrado el significado de las risas de Bill Gates y de Soros, pero con politos tan geniales como el Doctor Cumfraude  y los diputados que asientan sus posaderas en el Parlamento de Bruselas podemos sospechar lo que espera a la Humanidad. Como decían los romanos “alea jacta est”.

En el próximo artículo  daremos un repaso a estos cinco siglos de derrota “romana” salvada por la obra de España en el Mundo, por lo que el odio satánico del Poder Supremo sin rostro, tomo como objetivo predilecto a nuestra Patria y ha conseguido  colocarla al borde del abismo y de su desaparición como nación. Para ello inteligentemente inició una batalla única contra la Victoria fruto de la Cruzada hasta el punto de hacer desembocar la mayor victoria y única contra el Marxismo en la nefasta transición que ha sido presentada como la era más gloriosas de nuestra Historia.