Las manadas extranjeras de violadores vestidos como “paga pensiones” por la canalla buenista, siguen asolando los barrios, depredando a las mujeres españolas.

La escoria mediática actúa aplicando sus “manuales de estilo”: “antirracistas” y pactados en Marrakech en diciembre de 2018 por los agencias de la ONU. Ocultan los rostros de los criminales, silencian sus nacionalidades o, si son de nacionalidad española pero su origen es africano, tapan los perfiles de estos criminales.

Estos días está siendo juzgada la manada de marroquíes que en Sabadell perpetró la terrible violación grupal a una joven de 18 años, secuestrada durante horas y violada por turnos.

Estos días, también, hemos tenido conocimiento de otro delito sexual perpetrado por paga pensiones: el abuso, con robo de teléfono móvil incluido, a una joven en el Parque del Oeste de Madrid. Los agresores eran 17 jóvenes de entre 14 y 21 años. Todos ellos son de origen marroquí, exceptuando dos de origen sudamericano. Había tres “españoles” –así resaltados por nuestros medios-:  Aywan, Abi y Hassan. “Españolazos”…de toda la vida.

En el caso de la manada de Sabadell los informativos del régimen se han desgañitado en hablar no de marroquíes sino de “individuos”: neutros, sin cara, sin orígenes. En el caso de la jauría del Parque del Oeste de Madrid se insiste en que “había españoles” –españolazos llamados Hassan- o “autores de diversas nacionalidades”.

En cualquier caso al ciudadano español se le niega la información veraz, transparente y consecuente sobre los autores de la violencia más cretina y repudiable: la que se ceba sobre menores y mujeres, eslabones indefensos en una sociedad cada vez más degradada y estercolerizada.

Ni que decir tiene que las hordas feministas del “hermana yo si te creo”; que la cohorte de Irene Montero y las cochinotas de Ada Colau, ni están ni se las espera para denunciar estos casos de violencia a la mujer, pues no entran en su particular credo feminista como tampoco los abusos sexuales a una menor que la vicepresidenta de Valencia Mónica Oltra encubrió pues el agresor era su entonces marido ni los abusos a las menores de los centros tutelados por Podemos en las islas Baleares.

La ley del embudo de la izquierda mezquina da asco. Pero peor es el ordenamiento jurídico español, que regala por virtud del “ius soli” y como rosquilletas, la nacionalidad española a hijos de extranjeros, a extranjeros sujetos a reagrupación familiar, a falsas denunciantes por violencia de género etc, etc. Por ello los medios televisivos, inmersos en la cruzada favorable a la podredumbre marxista cultural y globalista, siempre resaltarán la “nacionalidad española” de un marroquí o un africano aunque éste sea un Ali o un Mohamed, aunque rece cinco veces al día durante el Ramadán o aunque tenga antecedentes por yihabismo a sus espaldas. Por muy moros que sean algunos de los agresores sexuales del Parque del Oeste, son nacionales españoles; así los han considerado nuestras infectas leyes.

En Francia, son las terceras generaciones de musulmanes, nacionales franceses, las más radicales, las más agresivas, las de la Sharia, las que apuntaron a un profesor de instituto –Samuel Paty- como objetivo a abatir.
En España, las principales organizaciones islámicas están pidiendo ya que su ley, la Sharia, y su celebración –el Ramadán- rebase las leyes españoles, se celebre sin toques de queda, ni limites de aforo y a los demás, los cristianos, que nos den…

Vamos camino de que la Canarias lampedusiana que han creado, sea el banderín de enganche para que la violencia multiétnica se naturalice definitivamente en toda España. Madrid aumentó este verano un 600 por cien los delitos en barrios como Batán a causa de los “menas”. No se les expulsa porque los Acuerdos de repatriación de menores con Marruecos fueron incumplidos por Rajoy y ahora por Pedro Sánchez, serviles a la monarquía alauí, a la que Marlaska le regalará 8 millones de euros en vehículos Toyota Land Cruiser mientras la Guardia civil utiliza los Dacia.

No se les expulsa, además, porque Isabel Díaz Ayuso les sigue pagando con dinero público plazas para menas a razón de 4700 euros al mes. No se les expulsa porque el PP, como el PSOE y como el resto de fuerzas salvo Vox, están instaladas en el absurdo cuento de los “paga pensiones”, en el acatamiento al FMI que pide para España 6 millones de inmigrantes en corto plazo, y no se les expulsa porque la Agenda 2030 –firmada por el PP en 2015-  promueve el desplazamiento de al menos mil millones de refugiados “climáticos” y pontifica el fin de las fronteras nacionales.

Reformar el Código Civil, revertir el “ius soli”, arrebatar la nacionalidad a delincuentes y a islamistas confesos y con antecedentes, y no subordinar la nacionalidad a un hecho administrativo sino a la identidad étnico-cultural, es fundamental.

Las arpías feministas y los orcos buenistas quieren seguir empañando el nombre de los españoles categorizando como tales a las jaurías de niñatos extranjeros violadores para así agrandar sus cifras de violencia de género y sus chiringuitos. La mejor manera de aplastar al feminismo, proteger a la mujer española y blindar a España será deportar masivamente a inmigrantes delincuentes, arrebatar la nacionalidad a quién nunca debió ostentarla y, sobre todo, tener claro que los globalistas de izquierda y derecha - de PSOE, Podemos o PP-, quieren inmigrantes porque su proyecto es el mismo que el de Kalergi, Rothschild, Gates o Soros: entregar a los mega ricos del poder mundialista la riqueza solariega de los españoles mediante la mezcolanza racial desaforada y el sabotaje a nuestra Soberanía patria cada vez más debilitada.

Si los patriotas amantes de nuestras raíces y nacionalidad, no paramos esta espiral perversa, los globalistas, sus inmigrantes y su sociedad de guetos, mentiras mediáticas y criminalización del hombre blanco y heterosexual, habrán ganado la batalla.