Como la sentencia está suficientemente analizada, no entraré en más consideraciones, salvo volver a manifestar que muchos hubiéramos estado en la misma situación en la que hoy se encuentran los 14 patriotas-falangistas de Blanquerna, a quienes ya se les ha hecho un daño irreparable.

    Ahora bien, si, como dice el refrán popular, “obras son amores y no buenas razones”, a ellos ya nadie les puede quitar la consideración que todos y  cada uno de ellos merecen. Así, cuando recordemos y honremos la memoria de los Últimos de Filipinas, el glorioso sacrificio del cabo Luis Noval Ferrao, la gesta de El Alcázar o la del Alto del León, la toma del Congreso por Tejero o la actuación del Comandante al que todos seguiríamos, Ricardo Pardo Zancada, entre otras gestas… Necesariamente también vendrá a nuestra memoria la actuación de los Patriotas de Blanquerna, a quienes no podemos dejar solos. Y este honor que ya llevan, lo llevarán más allá de la muerte. Entonces, bueno será recordar que morimos sólo una vez, y que lo importante, al final, es haber  andado nuestra jornada sin errar. Que ese fue, y así lo comprenderemos, la razón de nuestro vivir. 

    Hagamos entonces una declaración de principios porque el recuerdo manda…. ¡Volved a Blanquerna!