La entrada en el Ministerio de Igualdad de Irene Montero ha causado un cambio en el discurso al que ya estábamos acostumbrados: “Que el SAP no existe”. Irene Montero, por su cuenta, ahora sale conque “quiere prohibir el SAP”.

          Aunque por otra parte, pensándolo bien, entendemos que resulta de vital importancia que en España se prohíba el SAP, porque España, ahora está convertida en la Madre Matria de Género, antes aquella Madre Patria. De manera que España exporta sus tóxicas políticas de género a los países hispanoamericanos, países tales como Méjico, Argentina, Chile, Perú, Bolivia…De ahí que altas cargas del Estado español, ex ministras incluidas, desembarquen cada vez más en la ONU o en organismos afines al objeto de exportar la buena nueva de género que llega de la Madre Matria a sus dóciles hijitos, los citados países de habla hispana, una nueva colonización bajo la bandera morada de un feminismo sectario y antisocial que va contra la propia mujer, contra el verdadero feminismo que todos entendemos y apoyamos, el de igualdad efectiva ante la ley.

          Una empresa boyante, un negocio de ingeniería social, la “Industria de Género” española, se exporta allende los mares: primero como modo de vida de una clase política inadecuada a su tarea, lesiva al bien común y a la paz social; segundo como un sistema clientelar corrupto de tráfico de votos que compra votos a colectivos específicos, en esta caso concreto el de las mujeres, compra a cambio de leyes inconstitucionales y a la carta; tercero como un nuevo modo de empleo que da trabajo a medio país y al objeto de dilapidar el dinero que llega de los Fondos Estructurales de la Unión Europea para políticas, entienden desde Europa, comunes y sensatas de promoción de la mujer, nunca para políticas sectarias, extremas, conducentes a un creciente malestar social, pero que, a decir verdad, son políticas que únicamente pretenden mantener a las mujeres luchando contra el fantasma ese del heteropatriarcado que anda por ahí y que nadie ha visto aún. Así se les pasará la vida a cientos de miles de mujeres, inocentas todas ellas, porque únicamente se utilizan para formar parte de un caladero de votos que puntualmente se ordeña cada cuatro años, justo cuando llega cada convocatoria electoral, y por ello, transcurridos esos 4, 8, 12, 16, 20, 24…años, éstas seguirán en el mismo punto de partida, no habrán avanzado nada en su capacitación profesional, ya que interesa mantenerlas en un paraíso que nunca llegará, porque si llega, si esas feministas de tebeo, que causan risa y pena a las feministas auténticas, adquiriesen la independencia que se deriva de un trabajo remunerado, la dignidad de toda mujer que depende de ella misma y no de una paguita de su ex y/o del Estado de Género, su nuevo marido, su nuevo Patriarcado, si esas pobres chicas probaran alguna, sólo por una vez en su anodina vida, vez sentirse ellas mismas, sin ser utilizadas noche tras noche como un clínex, compradas por tres pesetas…entonces, el feminismo español de tanta mujer bien engañada bien de las muchas astutas que viven de ese engaño, de traicionar y manipular a las de su mismo sexo, pero de más bajo coeficiente, el mal llamado feminismo español, porque eso no es feminismo, sino otra cosa, se terminaría en un plis plas.