La primera fuerza que gobierna el mundo es la mentira” Jean-François Ravel, periodista, filósofo y escritor francés

Totalmente de acuerdo. Únicamente añadir, que aquí y ahora mismo, en esta España de nuestros pecados, el actual gobierno social comunista, no solo ha hecho de la mentira su modus vivendi, sino que la ha elevado a la categoría de dogma de fe para conseguir sus fines políticos. Ni siquiera le ha importado manipular torticeramente los datos reales de los infectados y fallecidos para mayor gloria de Pedro Sánchez, sino que, en un ejercicio de chapoteo en aguas pútridas, ha mostrado sin el menor rubor, la doble contabilidad que desde el mismo momento del conocimiento de que el coronavirus se asentaba en España, ha presidido sus cálculos. Como si de una contabilidad fría y calculada para ocultar o hacer aflorar datos, Sánchez y su cáfila de ministros, asesores y expertos en la sombra, han manejado a su antojo las columnas de Debe y Haber en dos libros contables A y B, haciendo uso de ellos en las presentaciones ante la opinión pública, según más le convenía: si presentar el A o presentar el B.

Tendríamos que pedir a este gobierno que nos explicara quienes son los fallecidos que han desaparecido de la macabra lista por más aséptica que ellos quieran presentarla como si de contar números se tratara. ¿Tienen nombre y apellidos? ¿tienen familiares? ¿a qué región de España pertenecían?

Los sótanos de la Moncloa se han convertido en un laboratorio de ingeniería social, al frente del cual está el Rasputín de la Moncloa: Iván Redondo, ese mercenario sin escrúpulos que, moviéndose por los intrincados, recónditos y tortuosos pasadizos de su mente, prepara en las hediondas probetas de la política de alcantarillas, cloacas y letrinas las pócimas con las que adormecer a los ciudadanos. Unos ciudadanos que, como no seamos capaces de entrever a través del velo de la manipulación de este gobierno, la falsedad y la mentira que oculta su proyecto totalitario, veremos más pronto que tarde como España pasa de ser una monarquía parlamentaria democrática a un Estado totalitario que arrasará con todas las libertades individuales. Ya lo dijo Lenin: “El comunismo es todo el poder para los soviets, más la electrificación del país” Estemos atentos y alerta porque puede que España no sea electrificada, sino electrocutada.