Foto Andrei Nosko (fuente Facebook).

Una abundante filtración de documentos ha señalado de nuevo la campaña contra los gobiernos de Hungría y Polonia llevada a cabo por la red de George Soros. Entre los muchos documentos filtrados, que llegaron a la redacción del periódico conservador húngaro Magyar Nemzet y que fueron enviados desde una dirección de correo electrónico desconocida, había varias horas de entrevistas por Skype con Andrei Nosko, ex director de la Open Society Foundation, financiada por George Soros.

Andrei Nosko, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Centroeuropea de Soros, trabajó hasta 2018 como director de la “Open Society Foundations (OSF)”, siendo responsable de distribuir un tercio de las subvenciones concedidas a los think tanks por la división europea de la Open Society Initiative. Tenía responsabilidad directa sobre diez personas y un presupuesto de 10 millones de dólares al año. Nosko es actualmente el director europeo de PILnet en Budapest.

Cuando el entrevistador preguntó a Nosko por qué varios países de Europa Central y Oriental, entre ellos Hungría y Polonia, se han convertido en el centro de atención de los medios de comunicación internacionales, el ex director de la OSF dijo que la cobertura mediática sobre estos países está distorsionada: “Al igual que los demás estados de la región, tienen sus propios problemas, pero todos son diferentes. Si tomamos Polonia y Hungría, por ejemplo, vemos un estilo de liderazgo completamente diferente, una estructura económica distinta y una relación diferente entre el gobierno y la sociedad civil”.

“La agrupación de estos Estados y la insistencia en informar sobre ellos está relacionada con el reciente declive de la calidad de los medios de comunicación europeos”, afirmó Nosko. “El problema puede ilustrarse con el hecho de que hay muchos menos corresponsales extranjeros en los medios de comunicación convencionales. Esto, a su vez, ha conducido a la pereza intelectual de los medios de comunicación dominantes, que también ha desempeñado un papel central en el desarrollo del fenómeno descrito anteriormente. Esto lleva a una situación en la que es muy fácil castigar a Polonia y Hungría sin ningún argumento real. En otras palabras, estos informes son parciales”.

Nosko recordó que los corresponsales extranjeros preguntaban a la OSF si podían recomendarles expertos con los que hablar sobre estos países. “En varias ocasiones, yo mismo he contratado a periodistas para que promocionen los materiales de los becarios del think tank. Así que el partido no estaba muy igualado” destacó Nosko, que cree que el idioma también hace que sea relativamente fácil malinterpretar lo que ocurre en Hungría.

“No hay muchos periodistas extranjeros que hablen húngaro, por lo que no pueden hablar con la gente de a pie, por ejemplo, y no pueden leer las noticias locales. Lo digo por experiencia propia, ya que conocí a varios antiguos corresponsales que no sabían ni hablar ni leer en húngaro. Por lo tanto, la mayoría de ellos sólo pueden basarse en fuentes secundarias. Y estas fuentes secundarias también son muy tendenciosas, entre otras cosas, sobre la legitimidad del gobierno húngaro”.  Según Nosko, por ejemplo, no se suele mencionar el hecho de que el gabinete húngaro es en realidad muy popular entre una gran parte de la sociedad: “En su lugar, se dice, por ejemplo, que el gobierno mantiene su poder restringiendo la libertad”.

En el mismo sentido a lo manifestado por Nosko, otro de los documentos filtrados es una entrevista por Skype con el periodista de izquierdas Mátyás Kálmán. El antiguo colaborador de 24.hu e Index afirma que en el transcurso de su trabajo reciben instrucciones exhaustivas sobre con quién pueden hablar y cómo dependen de las ONG: “No es posible saber si (el periodista en cuestión) acaba de recibir una invitación a un bonito hotel y cuánto le han ofrecido por escribir lo que quieren escuchar de los medios de comunicación”.

Kálmán menciona su experiencia personal: “Me invitaron a Bruselas y Estrasburgo para cubrir eventos específicos. En estas situaciones, a los periodistas se les dice prácticamente dónde ir y con quién hablar. Y cuando estás en otro país, necesitas un organizador en el que puedas confiar para ponerte en contacto con los mejores ponentes y expertos”. Para el periodista es difícil trabajar con transparencia en esas circunstancias: “Si se depende de una ONG para todo, el periodista depende totalmente de esa organización y eso no es bueno”.  El entrevistador le pide a Kálmán que sea más específico y cite alguna ONG que haya hecho que los periodistas extranjeros dependan de ellos y que en realidad restrinja su libertad, y la respuesta del periodista es muy clara: “Creo que la mayoría de las ONG hacen precisamente eso, incluida Amnistía Internacional”.