Parece ser que a nuestra acomodada y aburguesada sociedad le está tocando retroceder ante el avance de nuevas fuerzas, no tan nuevas más bien viejos enemigos, que han encontrado fuentes de inspiración que les hacen prevalecer en territorios antaño ocupados por la entonces esplendorosa Europa. Asistimos impávidos a como el continente Africano se hace islamista militante sin que la menor sombra de preocupación asome en los ojos de nuestros dirigentes y fuerzas vivas (?) de nuestras sociedades. En el Sahel y más arriba y abajo, se está formando un caldo de cultivo a los que nuestras complacientes democracias asisten sin dar la menor muestra de preocupación entretenidas en la borrachera de fútbol y alcohol.
 
Los amantes de la historia saben bien de las sucesivas olas de fanatismo religioso que han recorrido estas zonas a lo largo del tiempo y que han desembocado en sucesivas oleadas invasoras sobre nuestro tierra europea y española más concretamente. Tarik, almohades y almogaravides han lanzado sus huestes contra la peninsula conquistando nuestro solar para el Islam durante numerosos siglos y solo recuperado para Cristo tras innumerables esfuerzos bélicos.
 
Una votante socialista, tras una conversación que tuvimos sobre estas cuestiones me respondió a todo esto que les estoy contando: Pues si Marruecos quiere Ceuta y Melilla que se las den. Mejor eso que haya una guerra.
 
Incapaz de comprender la magnitud del problema, está señorita, me siguió acosando con una cháchara sobre el pacifismo y otras cuestiones.  Y yo desanimado y asombrado a la vez no dejaba de preguntarme a mi mismo: ¿Pero no se da cuenta de que Ceuta, Melilla y Canarias son la avanzadilla de Cristo en el Sur? ¿Qué después vendrán, animados por nuestra cobardía, a conquistar Al-andalus para el Islam?
 
Y así estamos ante lo que se avecina. Una sociedad narcotizada prefiere cual avestruz meter la cabeza en el agujero, e ignorar los problemas en vez de enfrentarlos. Unos problemas que pronto estarán presentes, sin más dilación, pues nuestros vecinos ya nos han dejado muy claro sus intenciones respecto a la península.
 
Urge pues que los patriotas hagamos un esfuerzo por despertar a nuestra sociedad de su letargo. Los problemas en estos tres territorios los tenemos ya presentes gracias a la estulticia de nuestra ágrafa clase política. Y pronto irán a más. Y decirlo alto y claro. Si se nos viene una guerra encima mejor que nos pille bien preparados y no desprevenidos.
 
Pero la actual España no está en condiciones de enfrentarse a estos retos. A estos y a otros muchos. Solo con un enérgico cambio de timón podríamos encarar el avenir con mejores perspectivas. Por ello les daré la lata todos los días desde el Correo de España sobre la necesidad de una revolución Nacional Sindicalista que prepare a España para los retos que se le presentan en un futuro inmediato.
 
Y para ir abriendo boca le ruego que escuchen la canción Ceuta, Melilla y Canarias hecha por el genio Freddy Billy y por mi y que nos ayuden a difundirla. Al igual que todos los otros temas del disco Sin Justicia Social que tratan de muy variados temas de actualidad.  Muchas gracias y paciencia les pido con mi pobre verbo.
 
Solo desde un Estado fuerte y capaz se puede ganar el futuro. Y esto solo ofrece hoy en día la coalición ADÑ. Y que nuestras queridas ciudades e islas no teman. Como dice nuestra canción, no os traicionarnos y nuestra sangre vertemos.