Los que urdís la destrucción de España, y los que con ellos colaboráis.

Los perjuros e impostores.

Los que habéis guardado la espada y la habéis puesto al servicio de los enemigos de nuestra Patria.

Los que arriáis nuestra bandera y levantáis adúlteros pendones.

Los que desenterráis a los muertos y no queréis que nadie descanse en paz.

Los derribáis nuestros santos iconos, que son modelo para los españoles de bien.

Los que destruís la Tradición Hispana y los que en ello colaboráis.

Los que cortáis desde la raíz las más íntegras energías de España, impidiendo la futura regeneración de nuestra Patria, y todos los que en ello cooperáis de acción u omisión.

Los que habéis renunciado a los más altos ideales que un día hicieron magna nuestra Patria.

Los que habéis desdeñado y olvidado las Grandezas de España e impedís ofrendarla con nuevas Glorias.

Los que os mantenéis en silencio ante todos los presentes desafueros. El silencio os acusa: cobardes, todo lo habéis permitido, todo lo habéis consentido con tal de mantener vuestra posición.

Los que despreciáis los esplendores evangélicos regados a todo el mundo por nuestros ancestros.

Los que habéis perdido la fe, sello de nuestro Ser.

Los que habéis rendido vuestra pluma o la habéis vendido a los tiranos.

Los que vivís con miedo y  con la cabeza agachada sometidos a los déspotas dentro y fuera de nuestro solar.

Los que os avergonzáis de aquellos que dieron hasta la última suma de su fe: mártires por Dios y por España, que todo lo perdieron pero, perdiendo, todo lo ganaron. Por ellos nuestra patria aún sigue viva, aunque dando hoy sus últimos alientos. ¿Acaso sus sacrificios fueron inútiles?

Que la Patria desprecie a los traidores.

Que España se está muriendo y los españoles cada día más quebrantados y desesperados están. Cuánta impotencia y ansiedad en nuestra alma hispana.

¡Españoles! La Patria nos está robado. Y ahora ya apenas nos queda la dignidad y el alma, y hasta esto nos quitarán si lo permitimos.

¡Españoles! Despertad y levantaos cual lázaro de su confinamiento.

judas