En Venezuela, esa dolorida nación hispana, el gobierno de Maduro ha logrado convertir un país rico y próspero  en un desastre económico y social, con carencias vitales de todo tipo. Y  a todos nosotros, los demás hispanos, nos duele.

A Trump, el esperpéntico presidente usaco, también le molesta Venezuela...y sus inmigrantes. Y ordena a sus grandes empresas implicadas, especialmente petroleras, a abandonar toda actividad en ese país.

La última empresa conminada a abandonar Venezuela  es la  Chevron, que ha estado resistiendo...Pero Trump no se conforma con oprimir a sus empresas nacionales sino que amenaza a grandes multinacionales del sector energético, como la ENI, la Reilance...y  nuestra REPSOL.

Muchos de nosotros, cuando "miramos" Venezuela, o cuando recordamos el duro enrrocamiento cubano, no vemos a sus gobiernos, ni a las maléficas políticas que los dirigen, sino  a hombres, mujeres y niños, en estado de necesidad,  que hablan-con nosotros-un idioma querido y común; que rezan al mismo Dios, y que aspiran, como nosotros a una  vida libre y apacible.

Y muchos de nosotros, recordamos a Argentina, esa otra querida nación hispana cuando el hambre, tras la Guerra Civil, asolaba la  España europea. Muchos de nosotros no olvidamos aquellos  400.000 Tm. que calmaron la hambruna de nuestros padres y abuelos, en 1946. ¡Inolvidable aquella Argentina!

Como muchos cubanos, oprimidos por  el bloqueo USA que impedía a "todos" los barcos" a atracar en sus puerto si habían tocado en Cuba, vieron – y agradecieron-  cómo la difícil España de Europa, digna y hermanada  con el pueblo cubano, se saltó esa restricción, manteniendo el comercio con su amada y añorada Cuba.

A esa actitud de Argentina, de España (y ahora también de México) se llama "doctrina Estrada", de no intervención en los comportamientos políticos de cada pueblo hispano...

REPSOL, nuestra gran multinacional petrolera, tiene una política de adquisición de crudos  que ignoro; pero, entre sus proveedores está el crudo venezolano, que es auténtica "sangre" para la supervivencia del pueblo venezolano. Sangre popular que "algunos" quieren derramar junto a la de sus dirigentes..

¡REPSOL, resiste!