Gonzalo Fernández de la Mora, fue profético en su libro el crepúsculo de las ideologías, ya que hace 56 años pronosticó la existencia de un lugar común en el que la izquierda se aburguesaría y el liberalismo adoptaría postulados socialistas,  pronosticando también  que con la caída del pensamiento marxista y de sus gobiernos, aparecería un pensamiento único en el que coincidirían las élites de ambas ideologías, entendiendo que persistiría en el tiempo, tanto si gobernaban partidos socialistas como liberales.

Ese pensamiento único se enmascaró con distintas siglas, en ocasiones PSOE, otras veces PP, pero cuando otro partido distinto quiso definirse como partido de centro, terminó en el suicidio político al cometer ese gran desacato a las élites de ambos partidos hegemónicos.

Así ocurrió con la UCD, el Centro Democrático y Social, con el Partido Reformista Democrático de Miguel Roca, y posteriormente con (UPyD) y Ciudadanos.

Todos ellos tuvieron en común la indefinición y el uso del concepto” centro político”, como si se tratase de una ideología equidistante entre socialismo y liberalismo.

Al parecer cuando dentro de un partido que se define de centro colisionan las fuerzas socialistas y liberales terminan por implosionar y hacer desaparecer el partido.

Sin embargo, tal como el gran pensador González de la Mora intuyó, cuando son las élites socialistas y liberal-conservadoras las que basculan al centro, esto no produce la debacle que en los partidos llamados de centro pasan.

Pero esas élites han perdido el norte, de forma que tanto Zapatero, como Sánchez dejaron de coquetear con ese simulacro centrista para volver a las ideologías previas a la segunda guerra mundial, por lo que PSOE hace años que ha dejado las veleidades centristas para volver a la esencia marxista de su ideología.

 ¿Pero cómo ha reaccionado el PP ante ese cambio ideológico del PSOE?  Está queriendo ocupar ese espacio tan peligroso del centro político, que tan mal le ha ido en el pasado a UCD, CDS, Partido reformista, UP y D y Ciudadanos y ha dejado por completo el liberalismo, reclamando como propia la social-democracia.

Cuando la estrategia sustituye a la ideología, puede traer fatales resultados, ya que al pegar este bandazo hacia la social-democracia, deja como único partido liberal a VOX.

Por otro lado, VOX se mantiene siempre en la misma línea ideológica, el liberalismo, sin devaneos ni concesiones y este pasado fin de semana hemos tenido la oportunidad de escuchar la claridad de su mensaje, aclamado por miles de personas y apoyado por liberales de Europa y de América del Sur.

Recuerdo a la UCD del año 1.982, cuando paso de 157 diputados a solo 11, a CDS que pasó de 19 diputados a cero, Ciudadanos que prácticamente desapareció en estas últimas elecciones. Es la maldición de la indefinición y de entender el centro como un punto de equidistancia sin ideología o con ideología variable que es mucho peor para el ciudadano y para los militantes.

Ya veremos que le ocurre al PP en las siguientes elecciones generales como siga con esos devaneos social-demócratas, ya que nunca se ha conocido un partido conservador que a la vez sea social-demócrata.

 ¡ Lo tendrán que explicar muy bien  para que lo entendamos!