Ha trascendido en los últimos días que Otegui está mandando cartas personalmente a cada preso de ETA para pedirles que apoyen a Bildu y se hagan "bilkides" o militantes de Bildu. Les dice que Bildu puede lograr mucho, pero necesita más apoyo de su parte.

En estas cartas, por cierto, escritas en castellano, Otegui promete a los presos dar la "batalla de la memoria y el relato", o sea, que garantiza que las humillaciones a las víctimas del terrorismo y las exaltaciones de sus asesinos seguirán produciéndose.

Otegui asegura en las cartas que "conseguiremos dar a este pueblo la palabra y la decisión para alcanzar una República Vasca en igualdad", para lo cual necesitamos la fuerza y la experiencia que procede de las celdas".

Parece evidente que Otegui intenta apaciguar el frente de las cárceles, donde los casi 200 presos terroristas vascos que quedan están cada vez más impacientes por salir y ven, sobretodo los que tienen largas condenas por asesinato, que el día de su salida no termina de llegar, ni siquiera tras la alianza de Bildu con el PSOE.

Además Otegui sabe que a muchos presos etarras no les ha sentado precisamente bien que Bildu participe, aunque sea con hipocresía, en algunos homenajes a víctimas de ETA. El auténtico objetivo de Otegui con estas cartas personalizadas, es evitar que crezca el apoyo al movimiento proetarra disidente ATA, que califica a Bildu y a Otegui de traidores, de haber olvidado los objetivos políticos de la independencia, para convertirse en un satélite del PSOE en una estrategia de Frente Popular español, así como de olvidarse de sacar a los presos.

El nerviosismo de los presos etarras aumenta además, porque saben que en la estrategia política del Gobierno, los presos golpistas catalanes tienen prioridad y después del más que probable indulto a los golpistas catalanes, el Gobierno puede tener importantes problemas de imagen ante la opinión pública española, si intenta soltar también a los presos etarras, por más que ese sea el deseo de Pablo Iglesias y Podemos.

En el fondo está el problema de un Otegui desesperado por demostrar ante los "abertzales"vascos que la entrega de armas de ETA no fue una rendición y que la independencia puede estar cerca, algo que crecientes sectores del enloquecido mundo proetarra, sobretodo los más jóvenes ponen en duda, culpando a Otegui.

Mientras tenga a sus amigos de Podemos en el Gobierno, Otegui mantiene las esperanzas de sacar de la cárcel a los mayores asesinos etarras, pero sabe que el tiempo se le acaba.