Carlos Fernández Barallobre, colaborador de ECDE, es un empresario coruñés que fue director de una residencia Universitaria y durante varios años director de las actividades culturales y Deportivas del prestigioso centro educativo de La Coruña, Liceo. Igualmente fue Presidente del Sporting Club Casino de la Coruña y vicepresidente de la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan de La Coruña. Apasionado de la historia, ha colaborado en diferentes medios escritos y radiofónicos. Proveniente de la Organización Juvenil Española, pasó luego a la Guardia de Franco.

En 1976 pasa a militar en Fuerza Nueva y es nombrado jefe Regional de Fuerza Joven de Galicia y Consejero Nacional. Está en posesión de la Orden del Mérito Militar de 1ª clase con distintivo blanco. Miembro de la Fundación Nacional Francisco Franco, es desde septiembre de 2017, el miembro de la Fundación Nacional Francisco Franco, encargado de guiar las visitas al Pazo de Meiras. Está en posesión del título de Caballero de Honor de dicha Fundación, a propuesta de la Junta directiva presidida por el general D. Juan Chicharro Ortega.

En esta entrevista nos cuenta sus vivencias como guía del Pazo de Meirás y reflexiona sobre la vengativa e injusta expropiación por parte del Frente Popular actual.

¿Cómo valora usted la expropiación del Pazo del gobierno social comunista?

Es algo nunca visto. Un auténtico escándalo, que puede, tarde o temprano volverse contra todos los españoles y sus propiedades privadas. Aquello de pon las barbas remojar.

Además de robarle el continente, ahora le quieren robar el contenido, al adoptar la jueza Marta Canales, titular del Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña, una medida cautelar sin precedentes, obligando a realizar un inventario de los bienes del pazo, como ya se ha hecho, y prohibiéndole a la familia retirar ni trasladar ningún tipo de bien. Es, perdonando la frase ¡acojonante!

Del gobierno criminal y criminoso, con miles de muertos a sus espaldas, debido a una política nefasta en la lucha contra el maldito virus chino; la espantosa política económica, que lleva a España al precipicio de la más insondable ruina. Las leyes liberticidas como la de la memoria histórica y la de género; el ataque a nuestro idioma, que hablan más de quinientos millones de personas; Su ministerio de la verdad sirve para que todos los españoles piensen, digan y sientan lo que quiera el fraudulento matón, la de Cabra, no la de Merimée; el sucio y corrupto “macho” coletudo bolivariano; la Baltasara; el Illa; el cabezón de la pampa, otro siniestro personaje; Ábalos y sus buenos amigos, los asesinos de la ETA y sus cómplices; Errejón, Rufián y demás canalla, nada bueno podemos esperar. Tan solo combatirlos de forma férrea y resistente.

Todo ello con la inestimable ayuda de los Tribunales Constitucional y Supremo, donde una banda de prevaricadores, desahogados, vagos y sin vergüenzas, que llevan años, en el caso del Constitucional, concretamente diez, sin contestar al recurso, que en aquel lejano año 2010, presentó el Partido Popular contra la ley que convirtió el aborto en un derecho. O desde mayo de 2020, el tiempo que lleva sin contestar y resolver, un recurso de inconstitucionalidad promovido por los 52 diputados de VOX contra el decreto del primer estado de alarma. Sin embargo en un día, un solo día, contestó a la familia Franco, con una pasmosa e inusitada rapidez, admitiendo la Profanación de la tumba de un héroe de la Historia de España y el mejor gobernante que ha tenido nuestra Nación desde tiempos de los Reyes Católicos llamado Francisco Franco Bahamonde. ¡Qué vergüenza y que canallada! Tarde o temprano, aquella vileza e infamia la pagaremos todos. Incluidos los que viles y malvados que la maquinaron. ¡Dios no se queda con nada!

Da mucha rabia que un lugar tan emblemático caiga en manos de los enemigos.

Enorme. Sobre todo al ver el odio y la persecución a que someten a la familia Franco. Está claro el sentimiento de revancha y la vileza de la acción. De la izquierda canalla, rabiosamente antiespañola, perversa, montaraz, amiga entrañable de los asesinos y de los separatistas, que quieren hacer desaparecer a España como nación, nada se puede esperar.

Pero el comportamiento del presidente de la Xunta de Galicia y su partido el PP, ha sido deleznable, cobarde y mentiroso. Siempre de perfil. Pasó de opinar en 2017, que descartaba iniciar un proceso de expropiación del Pazo de Meirás porque sería según sus palabras “un mecanismo franquista de incumplimiento de la ley, ya que la familia del dictador Francisco Franco está protegida por el "ordenamiento jurídico", a convertirse en el animador y uno de los principales culpables de tamaño atropello, aseverando muy ufano, en 2019, que había causa, razones y argumentos jurídicos “para que lo que se ha pagado entre todos sea propiedad de todos".

Como si el dinero que donaron aquellos coruñeses en 1938, entre ellos mi recordado padre Marcelino, con un vale de cinco pesetas-que envió desde el frente de Teruel cuando combatía encuadrado en el cuartel General del Cuerpo de Ejército de Galicia-, fuese del mismísimo Feijoo, que ni siquiera había nacido. El cambio de comportamiento se debió una venganza mezquina y pobre, al comprobar, en septiembre de 2017, y tras el asalto al Pazo de Meirás, en agosto de ese año, por elementos del Bloque nacionalista Gallego, que Doña Carmen Franco, en vez de darle las visitas guiadas a la Xunta de Galicia, como así lo solicitaron, le otorgó esa confianza a la Fundación Nacional Francisco Franco. Eso no lo pudieron soportar y se convirtió en el gran adalid del expolio.

¿Qué supuso para usted ser guía todo este tiempo?

Llegue al Pazo un mes después de ese referido asalto por unos militantes del Bloque Nacionalista Gallego, dirigidos por ese personaje tristísimo, oscuro, impresentable y lleno de odio a España, diputado Nacional llamado Néstor Rego. Entonces la Duquesa de Franco Doña Carmen Franco Polo, decidió otorgar las visitas guiadas al Pazo de Meirás a la Fundación Nacional Francisco Franco. El entonces presidente Gonzalo Fernández de la Mora Varela, me llamó por teléfono y me encomendó aquella honrosísima tarea que acepté sin ningún género de duda, Fueron tres años de intenso trabajo.

Las visitas fueron un auténtico éxito con centenares de visitantes que se marcharon muy complacidos de las explicaciones recibidas. Luego con la confianza total del general Chicharro fue sin duda una experiencia inolvidable. Es más por mi trabajo en el Pazo de Meirás, la Fundación Nacional Francisco Franco me nombró en 2018 Caballero de Honor, un título, quizá excesivo, y de cual me siento profundamente honradísimo y del que presumiré con orgullo hasta el final de mi vida. Y por supuesto seguiré en la lucha por la Unidad, Grandeza y Libertad de España, oponiéndome con todas mis fuerzas a los totalitarios marxistas que intentan destruir a España y por supuesto con mi mayor desprecio hacia los tibios y traidores de eso que quieren llamar centro. Un viaje a ninguna parte.

¿Qué personajes más importantes pasaron por ahí?

Muchos y muy variados. Desde altos mandos del Ejército a simples españoles de muy buena voluntad. Con muchos de ellos he forjado una amistad imperecedera. Uno de ellos, llegado ex profeso desde Vélez Málaga para conocer, junto a su mujer e hijos, el Pazo. Él me contó que estaba realizando una gira por España para que sus hijos pequeños conociesen los lugares donde se forjó nuestra historia patria. Del Pazo de Meirás se fue a Covadonga. ¡Qué ejemplo más edificante!

Curiosa fue la visita de cinco parlamentarios europeos, una del Bloque nacionalista gallego, otro de Podemos, otra del PNV, otro de Esquerra Republicana de Cataluña y la quinta de un partido galés, rodeados de una corte de infumables y pesebreros periodistas. No se marcharon convencidos de mis explicaciones, pero una de ellas remitió una carta al presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco, el general D. Juan Chicharro Ortega, agradeciéndole el exquisito trato que les habíamos dispensado en el Pazo de Meirás. También pasaron por allí numerosos periodistas nacionales y extranjeros, algunos de ellos grabando a escondidas como los de la sexta, y emitiendo luego los trozos de la visita, que a ellos interesaba, por supuesto manipulados y sacados de contexto. Una de mis mayores satisfacciones fue negarme a ser entrevistado precisamente por esa cadena de televisión y por el programa de Susana Griso de Antena Tres, así como no dar nunca una entrevista al diario coruñés La Opinión.

¿Qué anécdotas más importantes recuerda?

Una muy curiosa cuando al final de una de las visitas veraniegas, tres señores de Castellón de la Plana, muy patriotas, me señalaron a uno de los visitantes, que se escondió, durante toda la visita, bajo una gorra calada hasta los ojos. Era el entonces diputado por la asamblea de Madrid y senador, el miembro de podemos, Ramón Espinar, el que ganó 30.000 euros vendiendo su vivienda protegida sin llegar a ocuparla. Otra también muy curiosa con una periodista de un diario francés, que preguntó cómo al mencionar a Franco le llamaban Caudillo y Generalísimo. Era sin duda lo que más molestaba a los ignorantes cuartilleros, que lo resaltaban en sus lamentables crónicas. No se dan cuenta que sirven cada día a la anti España, y serán los primeros en caer como tontos útiles. Mi contestación fue de lo más mordaz e hizo reaccionar a la francesita, por supuesto de izquierdas. “Es”, le dije, “como si yo estuviera visitando su diario en París, guiado por usted y al llegar al despacho del director, usted me dijese: Ese es el despacho del hijo de puta de mi jefe”. Se quedó a cuadros. Pero al fin reaccionó: “Claro”, dijo, “entornando sus bonitos ojos,” el pazo es la casa de los Franco y en las visitas no se va a hablar mal de su abuelo”. ¡Elemental querido Watson!