El cuello de botella de la transparencia lo han adaptado a su antojo, provecho e intereses desde el poder

La hipocresía corroe a nuestra sociedad, al igual que la indignidad y la degeneración ha invadido algunas de nuestras instituciones. La manada socialcomunista aglutinó a incautos indignados por la canción de Eurovisión, pero ha silenciado la calle a pesar de los abusos y la nefasta gestión que ha llevado a la brutal subida de la luz, la gasolina, el gas, el camuflado paro o el exagerado e insospechado IPC que se nos amontona.

Hasta los sindicatos lacayos de la izquierda nos muestran que la representación de los trabajadores no se ajusta a la realidad, como ellos no se ajustan a Europa y sí a las torpezas de «la Yoli» comunista. Podrán comprobarlo el día 1 de mayo, fecha en que la cara dura de los sindicatos clasistas y sectarios se muestra en toda su crudeza. Han fallado a la ciudadanía, pero querrán dejarse ver por aquello de la mamandurria. Ayer, precisamente, un miembro del Gobierno de Castilla y León me comentaba la necesidad de acabar con las subvenciones millonarias y perdidas que se otorgan a sindicatos sectarios e inservibles, cual chiringuitos de la izquierda dormilona. Sin duda, el atractivo «Pacto de la Esperanza», firmado por PP y VOX, abrirá un camino al respecto que no debería tardar en extenderse por todo el territorio nacional. VOX se tiene que mojar: estaremos vigilantes del fin de esas subvenciones y otros puntos de su programa. ¿Será un simple PP, pero inexperto?

Los medios de comunicación vendidos al poder y vendados para ver corruptelas han ocultado las mentiras y tergiversaciones del Gobierno para engañar a la ciudadanía. Prueba de ello es que la Comunidad Europea desvinculó la carta sobre la distribución de los fondos de la UE: era un mero trámite protocolario, nunca el reconocimiento ni la aceptación de la truculenta distribución de fondos al socialismo municipal. Deben de tener una pedrada muy grande quienes hablan de transparencia, cuando hasta dudo que sepan escribirlo. El cuello de botella de la transparencia lo han adaptado a su antojo e intereses desde el poder: podemos empezar por los casos ocultos del Falcon, seguir por las comisiones y ganancias gubernamentales con material sanitario y acabar por todo lo que indagan los tribunales en los casos de PLAYBOL y la empresa del marido del Calviño. Vamos a ver si Pedro Sánchez no es el primer presidente de la democracia que abandona el poder y deja a sus padres pringados y visibles en la corrupción. Al tiempo,

La prensa nacional dice que el Gobierno de Sánchez ha infringido más de 1.200 veces la ley de Transparencia y sigue haciéndolo. Cuando le pillan con el carrito de los helados, lo meten en «asuntos reservados» y punto; da igual que sean fiestas, orgías, viaje a bodas y comuniones o viajes de placer y disfrute que la ciudadanía desconoce. A ello hay que sumar la declaración de cuanto afecta al uso del abusado Falcon: acompañantes, contaminación, desplazamientos, damas de compañía durante el viaje y todo tipo de usos y abusos. Si ahora Sánchez está muy preocupado, cuando abandone el poder y se sepan los abusos con puntos y comas, no tendrá más remedio que bajar la cerviz, como poco. ¿Entienden ahora por qué se le recibe con insultos en todas partes? Eso sí, cuando supone que el chaparrón va a ser grande, se lleva al rey para protegerse, pero ni con esas.

A ver si ahora va a haber que investigar por la conversión del Falcon en un lupanar particular y en el destino de fondos públicos para su mantenimiento, como en los «putiferios» de los que hicieron uso los socialistas como una Administración paralela, privada y en permanente expansión. ¿Acaso la FAFFE no fue un lupanar para particulares, con sueldos, abusos, mentiras y enchufes? No tardando sabremos si también fue lugar de cobros en carne. Juan Espadas tiene la palabra, aunque como sea en la línea de las declaraciones que se conocen de su señora, apañados vamos: ¿Seguirá Juan Espadas haciendo uso del sistema operativo Word Perfect?

El presidente del Gobierno acumula incontables apercibimientos por declarar secretas o confidenciales informaciones que deben ser públicas. De nada sirve que Pedro Sánchez «El mentiroso» prometiera un «Gobierno abierto» si llegaba a Moncloa. La querencia pródiga del Ejecutivo por ocultar datos y mentir se puso ya de manifiesto en sus primeros meses en Moncloa. Demuéstrenme que no es cierto.