Mucho se ha escrito y hablado sobre el Evento 201, demasiado. Un mes antes del inicio del cuento chino pangolinero. Pero más allá del 201, Bill Gates y el Foro Económico Mundial  mediante, la farsa plandémica posee larga data. Y preparación. Aquí se lo expliqué, hace ya muchos meses, demasiados también: documentos plurales y variados. Todo cristo, pringado. Y, por supuesto, las guindas del pastel: simulacros militares para apuntalar el sainete.

Simulacro Alice

Cuatro años antes de la plandemia, tuvo lugar el ejercicio Alice. En él participaron funcionarios del británico Public Health England (PHE) y del Department of Health and Social Care (DHSC), y en él se “consideró” una epidemia de síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), causado por un coronavirus.

Se trataba de uno de los diez ejercicios de planificación de pandemias, todo ello un lustro antes a nuestra actual astracanada plandémica. Los otros ejercicios incluyen tres sobre el ébola, cuatro sobre la gripe pandémica, dos sobre el Lassa, una enfermedad hemorrágica viral aguda, tres sobre la gripe aviar y uno sobre un incidente de radiación denominado como Ejercicio Cerberus.

El citado PHE siempre se había negado a revelar los detalles de estos ejercicios, alegando la necesidad de preservar la seguridad nacional vinculando tan difuso término, en esta ocasión, a "adversarios extranjeros". Y brota ineludible interrogante ¿Qué coño tiene que ver una operación de combate contra un virus - el falso enemigo perfecto: invisible - con "adversarios extranjeros" a menos que haya alguna cosa oculta verdaderamente turbia?

La década “prodigiosa”

Por supuesto, realizar estos ejercicios militares no prueba que el coronavirus fuera una estafa planificada. Eso sí, no se necesitan muchas más más pruebas para saber al menos una cosa. La falsa pandemia de coronavirus, pretexto: totalitarismo planetario, mantenernos a todos bajo vigilancia. Y tiránico control. Preparándonos para un decenio vertiginoso. Y genocida.

En fin.