En el Ministerio de Igual Da todo da igual, porque le llaman de igualdad y es el antro de la desigualdad jurisprudencial según sexos.

         Igual Da que a un hombre se le denuncie en falso, porque una mujer nunca miente -Carmen Calvo dixit-, y ya van más de un millón de hombres denunciados en falso.

         Da Igual que un hombre sea culpable o inocente, porque todo hombre, por el mero hecho de ser hombre, es un maltratador y potencial violador.

         Igual Da que el dinero que llega de los Fondos Europeos se destine a chocho charlas, estudiar el color rosa, las misses de belleza o hacer el mapa del clítoris, porque es un dinero sin control, sin auditoría, que se gasta a capricho, a ocurrencia.

Da igual que quien decida que un hombre es un maltratador sea la asistente social de un ayuntamiento cualquiera o un juez en un procedimiento justo, porque también se trata de eliminar a los jueces, personajes tan molestos para el neomatriarcado opresor y vengativo de las podemitas.

Igual Da que una simple denuncia de género femenino separe ipso facto y de por vida a los hijos de su padre, porque los niños no votan, porque los niños son monedas de cambio y chantaje con los que vivir de las rentas y patrimonio del patriarcado, reducida la figura de padre a un cajero automático, que lo que más gusta a esta chusma es el dinero del papá.

Da Igual que cada día se suiciden en España más de 7 hombres y que de esos siete entre 3 y 4 lo hagan porque el Poder Ejecutivo los conduce a una desesperación creciente: Son hombres condenados en falso, tachados de maltratadores, los dejan sin vivienda, les retienen su salario, deben pagar las costas de numerosos juicios y la minuta de abogadas de género expertas en vivir a costa de esta Industria nacional.

Igual Da que un 40% de las mujeres asesinadas lo sean a manos de extranjeros, porque el malo siempre es el macho ibérico, el español heterosexual de aquí.

Da Igual que los maltratadores falsamente denunciados (99% de las denuncias) pasen a un Registro Central de Maltratadores y a la base de datos VIOGEN con conocimiento de tales delincuentes de género por toda la policía de la Unión Europea.

Igual Da que un hijo tenga padre o no, porque lo que se busca es que quede en manos exclusivas de una “madre” que podrá malmeter al pequeño contra su padre en impunidad legal, porque para eso han prohibido el Síndrome de Alienación Parental (SAP), para que las brujas embrujen a su antojo.

Da Igual que el Estado socialcomunista se haya apropiado de la red pública de Escuelas e Institutos y en sus aulas imparta la doctrina de género a manos de sacerdotisas de la Orden Morada que llegan a escondidas y de improviso con el único objetivo de engañar y engatusar a niños indefensos entre cuatro paredes con las bondades de la homosexualidad y lo sano e inocuo que hormonarse en edad escolar para que crezcan las tetitas y el pene desaparezca, “que no te pasa nada con eso, pequeñín, te lo digo yo, no me ves, lo mona que soy; yo de niño era como tú, con eso colgando; tú hazme caso a mí, sólo a mí, y olvida a tus padres; ¿vale, guapo?, nos vemos y me cuentas”.

Igual Da que tras el acoso y derribo a los hombres heterosexuales se esté buscando desestructurar la familia natural y hacer inviable la sana unión del hombre y la mujer.

Da Igual que sólo exista un teléfono para atender a las mujeres maltratadas sin que los hombres tengan teléfono, ni casas de acogida, ni atención de ninguna naturaleza.

Igual Da que los Juzgados de Familia haya sido sustituidos por Juzgados sólo para mujeres o Juzgados de Género.

Da Igual que las asesoras y asesores de la menestra de Igual Da estén o no inmersos en procedimientos judiciales y qué más da, si aquello es el ministerio del da igual.

¿Pero esta barbaridad ilegal e inconstitucional, en realidad, a quién le da igual?

Pues igual le da a su máximo y único responsable que es Pedro Sánchez. Y todo con tal de cochear, falconear, veranear y moncloar. Ah, y de recibir su merecido abucheo.