Su objetivo es lanzar las elecciones en una Cámara de Representantes presidida por esa serpiente del pantano que es Nancy Pelosi.

La democracia americana confronta en estos momentos su mayor peligro desde la Guerra Civil que ensangrentó al país en el Siglo XIX y cegó la vida de 600,000 americanos. Hoy como entonces se está produciendo un diálogo entre sordos y las balas han empezado a sustituir a las palabras. Quienes lo duden pueden preguntarle a los residentes de Portland, Seattle, Milwaukee o Chicago. Para complicar las cosas, Donald Trump es tan odiado como lo fue en su tiempo Abraham Lincoln y, como Lincoln, confronta enemigos tanto dentro como fuera de su gobierno.
La izquierda vitriólica que no le perdona a Trump su triunfo de 2016 sobre la corrupta Hillary Clinton se ha multiplicado en numerosas organizaciones. Una de ellas, que se identifica con el nombre inofensivo de "Proyecto para la Transición con Integridad", se prepara para continuar hostigándolo más allá de las elecciones del próximo 3 de noviembre. Una ventana hacia el siniestro proyecto me fue ofrecida la semana pasada en el programa The Story, de Fox News, por el destacado periodista Byron York, del rotativo Washington Examiner.
Según York, un grupo bipartidista de políticos, periodistas, ex burócratas y profesores universitarios han lanzado la infamia de que, si llegara a perder, Trump se negaría a abandonar la Casa Blanca. Tal como hizo en 2016, el pasado mes de julio Donald Trump se negó a decir si aceptaría o no el resultado de las próximas elecciones. En uno de los escenarios presentados por el "Proyecto para la Transición con Integridad", al igual que en 2016, Trump perdería el voto popular pero ganaría el Colegio Electoral. Los demócratas se negarían a aceptar el resultado de las elecciones y cundiría el caos en toda la nación.
Por otra parte, la prensa complaciente de la izquierda esta diseminando la diatriba de que Donald Trump no aceptará el resultado de las elecciones. Con ello crean las condiciones que justificarían la destitución del presidente. Los más estridentes son  CNN, The New York times y The Washington Post. Hasta Hillary Clinton se ha sumado a la comparsa aconsejando a Biden que no acepte el resultado de las elecciones, cualquiera que éste sea.
Ante esta situación, es importante señalar que los conspiradores del "Proyecto para la Transición" no poseen suficiente conocimiento para entender la dinámica social y política que está teniendo lugar actualmente en este país. Lo que hace este documento es revelar lo que se proponen hacer y lo que esperan lograr. Esta no es una descripción objetiva de lo que podría pasar; es una descripción subjetiva de lo que quieren que pase. ¿Cómo se desarrollarán sus planes? Esta gente impugnará el resultado de las elecciones porque se proponen estirar el período electoral hasta el mes de diciembre. Para lograr este objetivo instigarán un caos generalizado.
Estos miserables necesitan este período indefinido para contar las boletas por correo. Su objetivo es lograr que el fraude electoral funcione en su beneficio. Tratarán de detener el conteo de las boletas utilizando los tribunales. Instigarán las protestas en todo el país para crear el desorden. Acudirán entonces a los militares para que usen el caos como justificación para hacerse con el poder o por lo menos para que no obedezcan las órdenes de Donald Trump.
Después de 244 años de democracia este escenario bien puede parecer una novela de misterios. Nadie puede negar que los Estados Unidos han sido el faro de libertad del mundo y el refugio de los oprimidos en otros países. Sería inaudito un golpe de estado en esta nación pero eso no quiere decir que sería imposible. Que se lo pregunten a los cubanos y los venezolanos. Hasta el sofisticado y culto pueblo alemán fue hechizado por la demagogia diabólica de Adolfo Hitler.
Por otra parte, Trump tiene enemigos en dos pantanos, el de Washington y el del Pentágono. En ambos las criaturas nauseabundas se aferran con los dientes a sus privilegios. En el de Washington, el Secretario Interino de Justicia, Rod Rosenstein, conspiró con sus colegas de ese departamento para destituir a Trump aplicándole la Vigésimo Quinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.
En el del Pentágono la cosa es mucho más peligrosa porque esas criaturas están armadas. Hasta generales que ostentaron altos cargos en su gobierno se han declarado enemigos de Trump. Jim Mattis, John Kelly y H.R. McMaster han contemplado la aplicación de la Vigésimo Quinta Enmienda para destituir al presidente. Jim Mattis llegó al extremo de tratar de reclutar para el plan a la embajadora ante la ONU Nikki Haley. La dama lo paró en seco y el proyecto fue desechado. Estos militares sin honor confirman la peligrosidad del Complejo Militar Industrial al que hizo referencia el General y Presidente Dwight D. Eisenhower en su discurso de despedida.
Desde otras fuentes también ha llegado la advertencia de que se avecinan tiempos de tormenta. El ex agente de la CIA, Sam Faddis, con vasta experiencia en el Sudeste de Asia y en el Medio Oriente, en un artículo publicado en la revista Revolver News, caracterizó los recientes disturbios como una insurrección bien organizada y bien financiada. Vaticinó que la violencia hará explosión en toda la nación, tanto si gana Trump como si gana Biden. Según Faddis, los amotinados lo han advertido con una transparencia inusitada cuando han prometido abolir las actuales instituciones de los Estados Unidos y sustituirlas con un estado Marxista el estilo de Rusia y China Comunista.
Pero esta gente, las criaturas del pantano, los amotinados de las calles y sus financistas, cometerían un grave error si subestiman al Presidente. Donald Trump es un hombre que no le teme a los retos, que se crece en la confrontación y que inspira lealtad en sus seguidores. De ahí que hará uso absoluto de las herramientas a su disposición para frustrar cualquier intento de golpe de estado.
La primera es la Ley de Insurrección de 1807, enmendada en 2006 y 2007, que faculta al Presidente para desplegar efectivos del Ejército y federalizar las Guardias Nacionales de los estados dentro del territorio de los Estados Unidos. Cuatro presidentes de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln, John F. Kennedy y George H.W. Bush han hecho uso de esta ley.
La segunda es la Resolución de Poderes para hacer la Guerra. La misma requiere que el Presidente notifique al Congreso dentro de las siguientes 48 horas de haber ordenado a las fuerzas armadas la realización de acciones militares. Al mismo tiempo prohibe que las fuerzas armadas operen más de 60 días sin la autorización del Congreso. La tercera es la declaración de la Ley Marcial a nivel nacional que puede ser declarada tanto por el Presidente como por el Congreso.
El plan de estos miserables es impedir una transmisión pacífica del poder político. Estos traidores al país ponen sus intereses e ideologías personales por encima de los votantes y de las tradiciones constitucionales. Su objetivo es lanzar las elecciones en una Cámara de Representantes presidida por esa serpiente del pantano que es Nancy Pelosi.
¿Padece esta gentuza de delirium tremens? Todo indica que Trump ganará las elecciones por un amplio margen. Pero no caben dudas de que ellos están preparando darle un golpe de estado al presidente y provocar un caos nacional si Trump resulta reelecto. Por eso es esencial que nosotros estemos preparados para defender al presidente. Porque defender a Trump es defender la Constitución, el estado de derecho y la democracia de los Estados Unidos.

Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com