El presidente del Gobierno ya hace mucho que está fuera de la Constitución y de la democracia. Las ha demolido. Actúa encubiertamente usando todas las malas artes como un dictadorzuelo del tres al cuarto, mirando sus propios intereses de partido único, y para nada los de la nación que no le importan. Menos aun los de los españoles que no le votan, que va a por ellos y a arruinarlos. Así se ha visto con los 0,50 €, a cada madrileño por la borrasca Filomena. En el reparto de los fondos europeos, es denunciado por la Comunidad de Madrid. La última acontecida, en otro orden, es la del Tribunal de Cuentas. Una purga en el Tribunal con más de 70 ceses tras el pacto de renovación entre PSOE y PP, llama la atención. (El PP se lució una vez más) Denuncian que la presidenta "está reestructurando el tribunal para ponerlo al servicio del PSOE". Allí está la socialista Enriqueta Chicano, propuesta como presidenta, poniendo a todos contra la pared. Este es el último escándalo socialista destinado a tapar los precedentes. O sea que están quitando los peones que no les interesan o moviendo los que no actúen en beneficio del partido. Cuando los buenos no hacen nada, los malos hacen su agosto, aunque sea enero. Eso está pasando. Todo parece que va orientado, entre otras cosas, a salvar a los supremacistas catalanes, porque eso de que les rasquen la cartera es lo que más le duele. Pero el objetivo final se queda en que, tras la purga en el Tribunal de Cuentas, el PSOE pasa a controlar en el tribunal la cuenta General del Estado, es decir la del Gobierno de Pedro Sánchez.

La sucesión de abusos encadenados ya viene de lejos. El porqué nadie les supo pararle los pies, y menos a su debido tiempo, eso es harina de otro costal. Rajoy con la mayoría absoluta no le dio la gana de hacer nada, pues lo esencial es derogar todas las leyes socialistas. Y mirar lo que está pasando con el idioma, con las leyes de género, con la justicia, con todo. Hasta la gente de izquierdas votó a Rajoy, en su día, harta de todo el daño inferido por Zapatero. Pero Rajoy siguió la hoja de ruta marcada por su sucesor, no la varió ni un milímetro, y ni siquiera derogó la Ley de Memoria Histórica, que lo hubiera tenido fácil. Sólo la dejó sin dinero. El miedo visceral a la izquierda perdura sin motivos fundados. Luego se volvió a hacer la izquierda con el poder de la mano tramposa del trilero Pedro Sánchez, hasta aburrir a Rajoy que dejó el Congreso -en su sitio el bolso de Soraya-, y él se fue fuera, a emborracharse, para curar sus penas. Así se hizo Pedro Sánchez con el poder, como de broma. Pablo Casado quedaría más tarde en el puesto de Rajoy, de Presidente del PP. Y siguió igual que él, sin meterle mano al problema. Si con el poder absoluto Rajoy no le corta las alas a la izquierda, pues en la oposición, Pablo Casado, nada hizo por enfrentarse a la susodicha que lleva mandando desde el 2004. Tras el gran atentado 11-M, cayó del cielo, la personificación diabólica de ZetaP, para tomar el poder con tantas ganas de revancha, brindar por la Tercera República, y ejercer el poder, dividiendo a los españoles con la memoria histórica y volcándose con las víctimas del franquismo que llevan chupando dinero desde antes de morir Franco. De las víctimas de los rojos, nunca se ocupó. Sólo de ponerlo todos patas arriba, sin que nadie le dijera nada.

Las maniobras de Pedro Sánchez, son escandalosas, como toda su política. Quizá desde que eligió a Dolores Delgado García, como Fiscal General del Estado, sin corresponderle, no había hecho otra lobada tan grande hasta este nuevo palo que dio al Tribunal de Cuentas.

La única que se atrevió hasta ahora a intentar parar los abusos del presidente felón, es Isabel Díaz Ayuso. Al recibir los fondos europeos y como era de esperar, hizo un reparto arbitrario e ilegal de los mismos. A su estilo, dando a las comunidades que le votan o tiene otros intereses como son los adquiridos con el PNV. Así la Presidenta de la Comunidad de Madrid, denuncia en el Supremo el reparto del fondo europeo, de forma adicional y arbitraria. Andalucía parece ser que va a hacer lo mismo. Se han recibido 99,6 millones (el 10,4 % de lo que recibirá)

Será esta la primera vez que se intenta pararle los pies al monstruo. Los que mandan ejercen un mandato regalado a los que así quieren ver lo que era nuestra Patria, la indivisible y común de todos los españoles. Destrozada, hecha trizas, tras dividir a los españoles por obra de ZetaP. En el desorden y la ruina de la revolución, que para eso son revolucionarios; para vivir de ese cuento. Y ahí está el felón que juró y perjuró que no pactaría con esos partidos insaciables que tienen el fin de devorar España. Y con los comunistas, que tampoco pactaría porque le impedirían dormir. Al día siguiente ya se acostó con todos ellos. Y se descubrió su gran mentira con la que engañó a todos los españoles. Hizo un gobierno de coalición con los comunistas que para eso son comunistas, para no trabajar nunca, y esperar que le puedan quitar todo al que lo trabajó. Para llegar al poder y no soltarlo, como los perros de presa. Pedro Sánchez se hizo comunista y acabó con el psoe, si tenía algo de normal. En este maldito gobierno no hay uno bueno, y si uno lo fuera, y tuviera un gramo de dignidad y decencia se iría. ¿Qué hace entre esa jauría de lobos? Son todos perros lobos disfrazados de corderos más falsos que Judas que vendió a Jesucristo y se ahorcó. Imitadores -no de lo segundo- y dispuestos a hacer lo de sus líderes criminales que en la otra ocasión llevaron España a la desesperación de una cruenta guerra civil. ¿Cabe aún ser más viles y malos? ¿Se puede aún hacer más daño? En esas están. Y aún tienen la jeta de amenazar con que la derecha no gobernará jamás, y si eso ocurriese, no la dejarían. Ya hay que ser hijos de la Gran Bretaña, o de la Gran Chingada, o sea, lo que entendemos por hijos puta.

Ya vimos ayer brevemente algo de Largo Caballero, e Indalecio Prieto cuyas feas estatuas se deslucen en el Paseo de la Castellana, núm. 65, esquina de Nuevos Ministerios. Deben ser quitadas de allí, tanto por la leyes de estos individuos sobre la historia, como por la legislación europea. Pero allí siguen muertas de risa. Todo lo que huela a franquista, sale volando de cualquier lugar de España, empezando por la bonita estatua ecuestre del Caudillo, para ellos, el dictador, que estaba ubicada en el mismo lugar, a cincuenta metros de donde pusieron a Indalecio Prieto. Esta es la ley de la izquierda. La de hacer lo que les dé la gana como aconsejaba Largo Caballero. En este caso defendiendo a los dos personajes más siniestros de la guerra civil y autores de la misma.