El Partido Popular se juega su futuro más próximo por lo calamidades que han demostrado ser Casado, Egea y su equipo. La envidia ha podido con ellos.

La presidenta de la Comunidad de Madrid debe ser quien presida el Partido Popular en esa. No se entendería lo contrario, como no lo entienden el presidente gallego, Cristina Cifuentes o Esperanza Aguirre. Díaz Ayuso ha salvado al partido de la abulia, la desgana y el encefalograma plano. Es por ello por lo que la nueva torpeza de Pablo Casado, muy mal asesorado por Teo García Egea como principal actor de la crisis, no ha gustado nada a sus afiliados, simpatizantes y votantes. No han calculado el daño que están haciendo a su formación y al futuro de la misma.

Cualquiera diría que quieren condenar a España a la ruptura y a la división que defienden el socialismo y la extrema izquierda. No sé qué hubiera sido de ellos si hubiera vivido don Manuel Fraga: como mínimo los hubiera corrido a gorrazos por haber instalado la desilusión en los votantes y el desconcierto entre afiliados y seguidores. A nadie le extraña ya que, con esta pareja de buitres envidiosos, muchos simpatizantes abandonen sus filas o dejen de echar el voto en la urna. Reto a alguien a que me demuestre que no son genuinos representantes de la «derechita cobarde».

No merecen tocar poder. Algunas encuestas ya dicen claramente que no lo tocarán; eso sí, la otra derecha más digna puede subir entre 12 y 19 diputados, incluso puede oxigenarse la formación de Inés Arrimadas. Pablo Casado no es más que un muñeco en manos del «lanzahuesos» García Egea. Ha demostrado gran torpeza en su decisión y tontuna en su reacción. En pocos días, esta pareja de irresponsables ha logrado dilapidar la ilusión generada por Ayuso tras los resultados de mayo en Madrid. Nada han aportado, lo quieren todo y se quedarán sin nada. 

Sea o no la voluntad de Casado y Egea, Díaz Ayuso va a ser la presidenta del PP madrileño con las bendiciones de todos, incluidos quienes desde el interior de sus consejerías la traicionan y filtran información personal a Génova. Con toda la documentación que me han trasladado, compruebo que es una guerra sin cuartel. Están ante un suicidio político y se están dando un tiro en el pie. «¡Cállate y márchate, Casado!» debe ser el grito de guerra en Madrid. El tal Casado está muy verde para tocar poder: no sabe formar equipos. A los hechos me remito.

En ningún partido se perdonan las traiciones ni las divisiones internas. Las luchas de Génova se van a traducir en más apoyo a la presidenta de Madrid. Ya no tengo dudas respecto a que también debe presentarse para presidir el partido a nivel nacional, cuando toque. Los españoles no podemos seguir arando con burros como Egea, Casado y su equipo de traidores envenenados por la envidia. Muy claro habló la marquesa de Casa Fuerte al ponerse del lado de Díaz Ayuso: «Alguien trabaja contra el Partido Popular dentro del Partido Popular».

El partido de la derecha se juega su futuro más próximo. Tremendo error de Casado, Egea y su equipo. La envidia ha podido con ellos. Son segundones; mientras ninguno de ellos es admirado, la presencia de Isabel Natividad genera aplausos, entusiasmo, concentración de reporteros y solicitudes de «selfies» con ella. Lo mismo reconocen a Isabel los trabajos durante la pandemia que sus gestiones para allegar material sanitario a Madrid, su incansable trabajo y su planificación admirable: concéntrenlo todo ello, si lo desean, en la construcción y el esforzado funcionamiento del Hospital Público «Enfermera Isabel Zendal». La siniestra ideológica nunca perdonará a la presidenta que esté tan por encima de esa izquierda de algarada y garrapata y sea la principal defensora de lo público, sin despreciar lo privado ni lo concertado.

Pablo y Teodoro sienten sarpullido cuando Isabel aglutina miradas, admiración y atractivo. Ellos van a rebufo de ella. Se notan bloqueados y atenazados, pero la realidad es la que es. Algún día entenderán que sólo los padres responsables pueden comer dos huevos.

Egea, Casado y sus seguidores están tan equivocados con Díaz Ayuso que han quedado a la altura del tonto del barrio de la Farola, que esperaba a que anocheciera para encenderlas con cerillas. Nadie les ha explicado que algo tiene el agua cuando la bendicen. «Siento envidia sana por todo lo que está haciendo Madrid. Creo que es un ejemplo para todo el mundo. Ya me gustaría que Barcelona estuviese a ese nivel», dijo el defensa central del F.C. Barcelona, Gerardo Piqué, hace unos días.

Varios premios alumbran la gestión de Isabel Díaz Ayuso y sus equipos. Ninguno la de esa bandada de «buitres leonados» de Génova.

¡Márchate ya, Casado!