En el Sermón de la montaña dijo Jesús a sus discípulos y a la multitud que en torno a él se congregaba: “Cuidado con los falsos profetas, se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7, 15-20).

Las enseñanzas que se desprenden de este versículo del evangelio de Mateo, junto con la duda metódica cartesiana, constituyen, bajo mi punto de vista, pilares básicos en los que apoyarse a la hora de establecer los rasgos caracteriales de todo individuo.

Desde este planteamiento, a la hora de establecer un retrato fidedigno de la figura de Pedro Sánchez, nada mejor que echar mano de la hemeroteca, ya que ello, como ha señalado Cayetana Álvarez de Toledo, “no es un ejercicio vengativo del pasado”, sino más bien una forma acreditada de descubrir lo que se esconde tras el velo de la apariencia de tan controvertido personaje.

- Episodio I: El apoyo de Pedro Sánchez al recorte del gasto social.

En mayo de 2010 el entonces Presidente del  Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció al Congreso de los Diputados la congelación de las pensiones y una rebaja del 5% del sueldo de los funcionarios. P. Sánchez, por aquel

entonces diputado socialista de base, voto a favor del mayor recorte social acaecido en España desde la transición.

En 2014, P. Sánchez, ya como secretario general del PSOE, criticó duramente la designación de Jean Claude Juncker como Presidente de la Comisión Europea, con el argumento de que era el padre del “austericidio” impuesto desde Bruselas en todo el territorio de la Unión Europea durante los últimos 5 años.

En definitiva P. Sánchez, guiado en cada momento por sus intereses particulares, apoyó y criticó casi al mismo tiempo los recortes sociales, dando con ello todo un ejemplo de cinismo, incoherencia y oportunismo político.

- Episodio II: La urna detrás del biombo.

En octubre de 2018 el Comité Federal del PSOE se reunió con el único objetivo de forzar la dimisión de P. Sánchez como secretario general del partido. Tras intentar por todos los medios hacer fracasar la reunión, P. Sánchez y un grupo de acólitos simularon abandonar la reunión, cuando lo que en realidad estaban llevando a cabo era una fraudulenta votación en una urna convenientemente escondida tras un biombo, en la cual iban depositando sus votos. Afortunadamente la artimaña fue descubierta y finalmente P. Sánchez se vio obligado a dimitir.

Esta demostración de trilerismo político, difícilmente superable, no hace sino revelarnos el profundo desprecio que P. Sánchez parece tener por las más elementales normas democráticas y nos sitúa ante un sujeto que antepone sus ansías de poder a cualquier otro tipo de consideración.

- Episodio III: El Doctor cum fraude.

Cuando salieron a la luz las irregularidades cometidas por Cristina Cifuentes en la obtención de un Máster en Derecho Autonómico, P. Sánchez escribió en su twitter con fecha 09/04/2.018: “Cifuentes mintió y la mentira no puede presidir la Comunidad de Madrid”. Lo que al hoy Presidente del gobierno se le olvidó mencionar es que él también mintió en la obtención del grado de Doctor en Economía y Empresa, ya que su tesis doctoral, lejos de ser un trabajo propio de investigación, no es otra cosa que un compendio de plagios e irregularidades manifiestas, tal y como se encargaron de demostrar fehacientemente la empresa alemana PlagScam y la wiki SánchezPlag.

Es decir, que P. Sánchez no solo fue capaz de falsear su trabajo doctoral, sino que tampoco tuvo empacho en criticar abiertamente prácticas similares protagonizadas por un rival político viniendo a demostrar, con ello, su elevado grado de hipocresía y su absoluta falta de escrúpulos.

- Episodio IV: Los pactos de la vergüenza.

Durante la pasada campaña electoral P. Sánchez garantizó al electorado en innumerables ocasiones que no pactaría con Unidas Podemos, aduciendo que éste era un partido populista, posicionado en la extrema izquierda y su líder, Pablo Iglesias, un mentiroso compulsivo. También aseguró que no iba a permitir que la gobernabilidad de España descansara en partidos independentistas, ya que el PSOE por él liderado tenía una línea roja, la defensa de la Constitución, que jamás traspasaría.

Pues bien, una vez celebrados los comicios, P. Sánchez apenas tardó un día en abrazarse a Pablo Iglesias, escenificando así el acuerdo al que había llegado con el partido morado para la formación de un gobierno de coalición. Asimismo, dado que con ese pacto no le alcanzaba para conseguir la investidura, P. Sánchez no dudó en negociar el voto favorable del PNV y la abstención de ERC y Bildu. El resultado de todo ello ha sido la formación de un gobierno social-comunista de marcado carácter frentista, necesitado además, para sacar adelante sus propuestas, del apoyo, por activa o por pasiva, de un partido ultranacionalista como el PNV, un partido golpista como ERC y un partido filoterrorista como Bildu.

En consecuencia, P. Sánchez, con sus vergonzosos pactos postelectorales, ha engañado a sus votantes y ha puesto en peligro la paz social, dando así muestras, una vez más, de su escasa catadura moral.

- Episodio 5: Una crisis sanitaria marcada por la incompetencia.

La gestión de la crisis sanitaria que estamos padeciendo debido al coronavirus muestra a la perfección dos de los rasgos que caracterizan a P. Sánchez, esto es, la incompetencia y la falta de principios. Un cóctel definitivamente explosivo. Su incompetencia ha quedado suficientemente demostrada al ser España el país con los peores datos epidemiológicos del mundo. Su falta de principios se ha puesto de manifiesto al anteponer en la toma de decisiones su agenda ideológica al bienestar general de los españoles.

Así, en aras de mantener su estrategia de confrontación, agitación y propaganda, P. Sánchez no dudó en permitir las manifestaciones del 8M, a pesar de tener en contra tanto las recomendaciones de la OMS como los informes de expertos de la Unión Europea y, en el colmo de la desvergüenza, contar con un informe de febrero firmado por su portavoz sanitario, Fernando Simón, en el que se alertaba del alto riesgo de contagio y la elevada letalidad del coronavirus. A día de hoy nadie puede poner en duda las devastadoras consecuencias que en términos de salud dicha decisión trajo consigo y, de hecho, tal es la magnitud de la negligencia perpetrada por el gobierno de P. Sánchez, que la juez de instrucción de Madrid, Carmen Rodríguez-Medel, ha abierto diligencias para dilucidar la existencia de responsabilidades penales por parte del delegado del gobierno en Madrid, José Manuel Franco, al permitir la celebración del 8M.

- Conclusiones finales.

Podríamos seguir relatando otras muchas actuaciones del personaje que nos ocupa en las que la ética brilla por su ausencia. No obstante, creo que los hechos expuestos retratan suficientemente a un individuo con muchas más sombras que luces. De hecho, parafraseando a Groucho Marx, podemos decir sin temor a equivocarnos que P. Sánchez tiene unos principios morales tan poco arraigados que son susceptibles de modificación siempre que ello conlleve un beneficio personal.

Detrás de esta falta de principios resuena el eco de la máxima maquiavélica que señala que “el fin justifica los medios”. En contra de este planteamiento la historia nos enseña continuamente que la utilización de medios truculentos no hace sino desvirtuar los fines perseguidos, por más honorables que éstos sean. Sin embargo, en el caso de P. Sánchez los hechos demuestran que fines y medios no son otra cosa que el anverso y el reverso de la moneda de la amoralidad. Así, incapaz de distinguir entre el bien y el mal, este maestro de la confusión parece moverse únicamente guiado por una suerte de narcisismo que solo se puede calificar de infame.

En consecuencia, entendemos que desalojar a tan siniestro personaje de la Moncloa es tarea tan inexcusable como acuciante, ya que en ello nos va el futuro de España.

 

Rafael García Alonso (Doctor en Medicina).