Soy un SOCIO del REAL MADRID CLUB DE FÚTBOL, más de barra de chapa, de gesticular y de expresarme entre botellines, que de reflexionar por escrito, pero valgan estas líneas, que bastante dolor me han costado redactar, para transmitiros al resto de SOCIOS una sensación que, desgraciadamente, ya os adelanto, es de desazón, pena y desasosiego con relación al área social de nuestro querido CLUB.

Antes de nada, para tener un punto de partida, voy a tomar nuestro diccionario de la lengua española y buscar el significado del término “CLUB”.

diccionario

De esta definición, aparentemente sencilla y comprensible para alguien sencillo como yo, voy a destacar una palabra entre todas las que la componen: PERSONAS.

¿Por qué tengo la sensación de qué éste, NUESTRO CLUB, se ha deshumanizado… digamos… de 10 años para acá?

Aún recuerdo lo natural y cercano que era decir que uno era SOCIO DEL REAL MADRID, – “una cosa más en mi casa” – porque lo mismo venía a cobrar el señor del Círculo de Lectores que el señor del Real Madrid. –“¡Pero si ser socio del Madrid es muy barato!” – , porque pagabas 10.000 pelas que te daban tu padres o los ahorrillos de todo el curso.– “Pues mis padres tienen un bar y no tenemos vacaciones en verano, pero al menos tengo la ciudad deportiva del Club, las piscinas, canchas de baloncesto” – …… hablo de no más de 20 años atrás.

Veo ahora este Club, MI CLUB, que se ha desarraigado, es frío y está jerarquizado hasta las cejas, con unos procedimientos que ni una empresa de construcción a nivel mundial tendría, como por ejemplo ACS… ejem, ejem, … pero sobre todo lo veo que es un CLUB impersonal, y peor que esto… he comprobado que es UN CLUB INHUMANO e INSENSIBLE CON LOS PROBLEMAS DE SUS SOCIOS.

Con un ejemplo, cercano y sincero, os voy a explicar y entenderéis porque veo DESHUMANIZADO A NUESTRO CLUB:

En los momentos más complicados de una circunstancia personal, en mi caso, un tratamiento de una enfermedad que el primer día los médicos te la definen como “no curable”, uno piensa en las cosas que quiere volver a hacer, y en mi caso, dentro del top 3, estaba volver al futbol con mis amigos.

Tras una dura lucha, pues un SOCIO MADRIDISTA NUNCA SE RINDE, cuando por fin me recupero lo suficiente para ello, al menos físicamente, me cuentan que mi CLUB, o mejor dicho, su área social, resulta que ha decidido deshacer a mitad de la temporada 2013/2014 la grada de Fondo Sur en el que yo animaba a mi CLUB con mis amigos, dentro de nuestro Estadio Santiago Bernabéu.

De forma unilateral, y esto no lo pienso sólo yo, el CLUB, o su área social, o quien sea, decide atomizar este espacio deprisa y corriendo, a escondidas, bajo el calor del verano madrileño, viendo que dan preferencia de trato a no socios en la nueva grada de animación, y en vez de solucionar mi incidencia, simplemente facilitando ocupar la localidad que indica mi tarjeta de abonado en esa misma grada de fondo sur que por tanteo y disponibilidad me corresponde, me hacen ”una oferta que no podré rechazar”: otro asiento, en otra zona del Estadio, ni más ni menos que en la última fila del estadio en la zona del mismo conocida por todos como el gallinero, ¡¡¡EN LA ÚLTIMA!!!, suponiendo esto el separarme de mis 8 colegas del fútbol (y fuera de él), después de años de risas, llantos y abrazos desmesurados que algún par de gafas (el que las lleve sabrá lo que es) me han costado.

Es evidente que por la presión de no disponer de un asiento de abono, y la enorme ilusión y fuerzas que me daban volver a lo que pensaba que era mi casa deportiva, decido “claudicar”, eso sí, con la total convicción de no dejar así las cosas y luchar por defender mis derechos, ya no como SOCIO, sino también como ciudadano de bien, a través de los tribunales, (lógicamente al no encontrar previamente amparo en el área social del club, como así está siendo ante los pocos recursos humanos de nuestro CLUB, que se niega a homologar un acuerdo con los Socios ante un Juez. Aquí Paz y después Gloria. Me doy cuenta entonces que en el fondo, somos los pobres ricos de Forbes, y que los Socios no pintamos ya nada, y lo que quieren son Clientes o Socios sumisos.

Llega el primer partido de la temporada, y después de un año y pico después de la última vez que voy al Bernabéu, subo a mi nuevo asiento de euroabono, y como os dije, me lo han situado en LA ULTIMA FILA!!!!!! Y al instante empiezo a notar algo que en mi vida había sentido, vértigos y mareos. Intento aguantar, ése y un par de partidos más, y como veo que va de mal en peor lógicamente decido acudir a la Oficina de Atención al Socio para solicitar un cambio de localidad en mi abono, es decir, solicitar ayuda.

Después de tener que entregar mis informes médicos, os aseguro que es de todo menos agradable, y esperar la friolera de tres meses bajo la frasecita “lo están mirando” ( ¿Pero que tienes que comprobar, qué es verdad que tengo cáncer?), me “conceden” un abono en el fondo norte grada alta, con una diferencia de prácticamente el doble de precio que tenía antes de la “incidencia”, y que por supuesto me hicieron pagar por adelantado y al instante (¿en efectivo o con tarjeta?), que para eso somos los campeones de FORBES.

Que sensación de desazón, ni un ápice de sensibilidad o humanidad, ni mucho menos cercanía, ni un “¿qué tal, cómo estás?”, ni un “joder qué putada, tan joven como eres”, ni un “tranquilo, aquí estamos para lo que necesites” … nada de nada del área social, cuyo director ni ha tenido el gesto de citarme en persona pero resulta que me cita ante otros socios a los que trata de confundir… Porque lo que está claro es que la culpa no es de los operarios de dicha Oficina de Atención al Socio en las que nos tienen marcados con una alarma en los ordenadores, pues estos trabajadores al final son unos “mandaos”, sino más bien de aquellos que están detrás en los despachos que insisten en deshumanizar e industrializar una entidad que Don Santiago Bernabéu la cimentó sobre valores de Club popular y plural, con todo lo que ello implica.

Bueno, pues así quedó la cosa hasta que el CLUB (o su área social, o quien sea) comprueba que cómo no me he retirado de un proceso judicial en el reivindicamos unos derechos y principios éticos fundamentales que en su momento, diciembre de 2013, se cercenaron, por mucho que me soliviantaran con un asiento, aparentemente mejor. Como castigo por ello, el CLUB, o su área social, o quien sea, al no querer homologar un acuerdo en la audiencia previa, me quita ese abono de fondo norte, dejándome el día del Levante de esta temporada 2015/2016 en la calle, sin mi asiento en el Estadio Santiago Bernabéu, por ejercer mis derecho fundamental de defensa en un proceso judicial.

Es increíble que nos veamos en esta situación, y que en un CLUB como el REAL MADRID no haya un departamento de recursos humanos que solucione de forma interna estas problemáticas que pueden suscitarse entre CLUB y SOCIOS. Por ello, ante la situación sufrida, veo interesante instaurar en el CLUB la figura del DEFENSOR DEL SOCIO que ha propuesto la Asociación SRM, cómo órgano independiente para la solución de las incidencias que sufrimos los SOCIOS por departamentos del CLUB… Y desde aquí lanzo una pregunta, clara, concreta y concisa a los Socios representantes, por si algún Socio compromisario quiere formular en ruegos y preguntas este domingo, 23 de octubre, en la asamblea general de Socios:

¿Cuáles son los criterios para que el área social conceda o retire el abono a un socio?

¿Hay algún tipo de comisión que anualmente revise esto?

Ha sido gratificante encontrar también la solidaridad por parte de algunos SOCIOS que me han cedido su abono para algún partido, no más de dos, para matar el gusanillo de disfrutar de mi equipo, goce que el área social me ha dificultado al suprimirme, en contra de mi voluntad, la condición de abonado. Sinceramente, NO quiero ir al futbol si no es en el asiento que me correspondía, ¡NO QUIERO!

Sería de agradecer, un trato más humano con los SOCIOS, que luego al CLUB se le da muy bien el postureo en actos solidarios para luchar contra enfermedades como el cáncer, de las que felizmente estoy recuperado físicamente, aunque situaciones como estas como las que he vivido en mi CLUB no ayudan a uno recuperarse mentalmente, al tener marginados a parte de su masa social, haciéndonos sentir como apestados después de muchos años de fidelidad. Porque si el CLUB, este CLUB, MI CLUB, NUESTRO CLUB, el CLUB es de sus SOCIOS… ¡Pues caramba, un poco de empatía!! ¿no?.

Hala Madrid hasta el morir!

Socio nº 40.756