Vamos a entrar de lleno en la aplicación práctica de las “teorías” sobre el Poder Supremo sin rostro. Cuantos me leen están enterados de  mi fracaso a la hora de  conseguir que mis tesis sean  consideradas dignas de ser tenidas en cuenta.  Lo comprendo. Pero esa realidad no me ha desanimado a la hora de analizar los acontecimientos que nos  toca vivir.   Y lo comprendo…: consecuencia de sostener un enfoque  totalmente  ajeno a lo habitual. Pero,  por más que me esfuerzo,  me resulta imposible asimilar los sesudos y ponderados criterios utilizados por los demás,  al toparme con  tantos cabos sueltos en sus explicaciones sobre hechos muy concretos y fáciles de analizar.

Sin ir más lejos, estos días tenemos una serie de acontecimientos, todos aleccionadores y consecuencia de los ucases del “PSsr” a sus huestes. Por ejemplo la polvareda levantada en Estados Unidos ante la una posible sentencia de su Tribunal Supremo sobre la imposibilidad de abortar en aquel país.

También en España hay tormenta, pero por una Ley en sentido inverso, -- criminal e ilegal--  que el Gobierno de Sánchez quiere imponernos a los españoles. Podríamos hablar asimismo del “blanqueo” de los asesinos vascos  por los tribunales de Justicia europeos. Hablaré de lo sucedido en USA por la trascendencia del tema  repercusión que tendría.

Quien lea los periódicos, vea y oiga a los comentaristas “estrella” de las televisiones –y a todos los demás que no llegan al estrellato—saldrá convencido de que es un problema de tantos brotados,  espontánea y naturalmente como tantos otros,  manoseados por  los políticos del mundo sin inmutarse. Probablemente,  moverá los hombros y se dirá; “¡Allá ellos!,  que viven de esas discusiones en los Parlamentos”.

Y el pueblo español,  por supuesto, seguirá paciendo sin la menor reacción, y quizás se extrañe viendo la del pueblo norteamericano que ha decidido hacer ruido… y comprobamos cómo las huestes al servicio de la “S. de S.”,  han empezado a dar la tabarra frente al domicilio de los miembros del Tribunal Supremo.

Pero todo  ese barullo forma parte  del Gran Teatro del mundo… mientras la verdad auténtica subyacente bajo las apariencias es muy otro.

Intentaré explicarme.

Independientemente de lo que ocurre en las Instituciones más altas de la nación norteamericana --y de la jugarreta que les hizo Trump, eligiendo y  nombrado varios miembros conservadores para ocupar sillón en el Alto Tribunal--, la verdad auténtica es la siguiente.  Se pase por alto o se tome en serio…el enunciado del Obispo de Hipona, --el genial San Agustín al hablarnos de las “dos ciudades”--  no podemos eludir la realidad de la guerra a muerte entre ambas.

La ciudad cuyos súbditos llevan el amor a sí mismos hasta el odio a Dios,-- donde el Poder Supremo sin rostro, hace y deshace a su antojo-- no podía consentir que la ciudad enemiga --que  arrincona sus instintos y sus pasiones para poder amar y servir a Dios—ganase la batalla por la vida… por la verdadera vida de los hombres y por la imposibilidad de asesinar a los “no nacidos” en el vientre de su madre… En consecuencia tocó a rebato universal,  pasó sus órdenes a todos los hijos de Satanás.  A quienes lo son a conciencia y a  los que utiliza por cobardes, por irresponsables o por tontos.

Uno de los frutos que espero lograr con esta serie de artículos sobre el Poder Supremo “sin rostro” es que los más inteligentes de los lectores acaben abriendo lo ojos  y se enteren de que  con su “pasividad” a la hora de ir al fondo de los problemas, no logran analizar  en profundidad los temas que tratan. Y se convierten  en colaboradores “pasivos” -- pero eficientes y eficaces-- del demonio, ¡del mismísimo Lucifer!

En los Estados Unidos se está  dirimiendo algo que afecta al mundo entero. Por diversos motivos. Baste uno: esa nación es “escuela de decisiones” para el mundo entero pues la mayoría de las naciones del mundo, hoy,  se miran en el espejo yanqui.

La “S. de S.”, --cuyos analistas son sin duda los mejores, pues para eso es dueña de las riquezas del orbe y paga bien—miden muy bien la “cola” que puede tener una sentencia y han puesto todas sus armas –incluidas las “nucleares”—para hacer imposible que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos vete el aborto como Derecho humano,  impidiéndolo para siempre en esa gran nación, que aún está viva --no en estado comatoso como es el caso de nuestra Patria,  en vísperas de agonía—

Y, a propósito de “sentencias”;  los “Protocolos de los Sabios de Sión” tienen un párrafo terrible –por su verdad—donde se lee literalmente. “C’est nous qui sommes le juges…nous infligeons les peines dans les tribunaux des ‘goyim’… »” –« nosotros somos los jueces… nosotros infligimos las penas en  los tribunales de los « no-judíos””-- Y no lo dicen por decir, como los charlatanes. ¡No! Ni bromean,   ni se inventan  nada, se limitan a afirmar una realidad. Por cierto, una realidad para cuya comprobación no tienen que hacer largos viajes…ni salir de España.

Si quieren verificar mis afirmaciones sobre los métodos de la “S. de S.” lean inteligentemente la prensa y hagan lo mismo. Vean cómo se ha puesto en movimiento todo su aparato “secreto”. Todos están en sus puestos: los violentos en la calle; los “comedidos” con sus artículos insinuantes sobre las grandes virtudes de la Democracia, como es evitar los extremismos: los comprometidos, con unos artículos violentos sobre los “culpables” de  esta vuelta a la Edad Media y el terror fascista de los reaccionarios, etc.

Tienen una oportunidad excelente para ver cómo se mueve ese inmenso “engranaje” y “red de cables subterráneos”. Sobre todo lean bien a los “líderes de la libertad”, los del feminismo y la LGTBI, y los políticos “superdemocráticos” de todo el “arco partitocráticos”, y probablemente descubran cosas interesantes en escritores aparentemente neutrales. Averigüen, si pueden, a qué logia pertenecen.