Existe en España una feminista y activista, ex candidata de EH Bildu, cuyo nombre no pienso facilitar para evitar hacerle publicidad, que se atreve a publicar en las redes sociales un vídeo con sable en mano hablando sobre abusos y agresiones sexuales mientras se permite el lujo de cuestionar sentencias como si fuera abogada. De hecho, en el mencionado vídeo, anima a buscar estrategias feministas para defenderse porque según ella, la justicia española no lo hace, y tras recordar la frase de Simone de Beauvoir, «toda opresión genera un estado de guerra», termina con una botella de vidrio, un papel a modo de mecha en la boquilla y un mechero encendido…

Reivindicó el lesbianismo en un foro organizado por Bildu y dijo: «La heterosexualidad me parece una forma de controlarnos». «… tal y como se entiende en el sistema patriarcal, está marcada por la violencia y por el poder ejercido por los hombres hacia las mujeres».

Pero ahí no queda la cosa, pues existen feministas que defienden que hablar de heterosexualidad, es hablar de una ideología atada al capitalismo. ¡Lo que nos faltaba por oír!

No perdamos de vista que las feministas radicales arremeten incluso contra las mujeres que piensan de forma diferente a ellas, o a como creen que deberían pensar.

Se ha iniciado una tendencia que facilitará la extinción del ser humano como consiga muchos seguidores. Por suerte, la mayoría de las personas tienen cabeza y la utilizan para pensar, o al menos eso espero.

¿Qué les pasa ahora a tantas y tantas feministas con la heterosexualidad? ¡Qué obsesión! ¿Cómo piensan perpetuar la especie humana? ¿Qué planes tienen al respecto?

Como Licenciada en Historia, les recomendaría documentarse sobre la Antigüedad Clásica griega, en cuya sociedad se fomentaba la homosexualidad… Y aquello no acabó bien.

Hoy por hoy, si alguien es negro, gay o al menos bisexual, tiene más posibilidades de estar mejor visto que otros que no lo sean; de hecho, Ada Colau e Irene Montero, presumen de haber mantenido relaciones amorosas con mujeres. ¡Como si a alguien le importara con quienes se acuesten o se hayan acostado esas dos!

Las cosas se están poniendo muy raritas en los últimos tiempos, y lo peor de todo, es que hay mucha gente que lo ve y calla.

Pablo Iglesias aseguró en una entrevista que, «el nuevo republicanismo será feminista o no será». ¿Qué papel jugará él? ¿Dejará que su pareja le quite el puesto o habrá un codazo para ella si intentara adelantarle en semejantes menesteres?

Alardea de las habilidades sexuales de los hombres feministas al decir que, «los hombres feministas follan mejor». ¡Cuánta clase! Y él, ¿cómo lo sabrá? ¿Lo habrá visto, se lo habrán contado, lo supondrá? Si eso lo llega a decir uno de derechas, ¿de qué le habrían tildado?

Sin embargo, Iglesias se siente tan macho y feminista, que refiriéndose a Mariló Montero, se vio obligado a pedir disculpas por decir de ella que «la azotaría hasta que sangrara». ¡Qué majo! ¿Verdad?

Y la última perla del feminismo, es que el Instituto de la Mujer, dependiente de Irene Montero y bajo la firma de Beatriz Gimeno, ha reprendido a una empresa de San Sebastián de los Reyes por fabricar placas que diferencian a los niños de las niñas con frases como: «aquí duerme una pequeña princesa» o «aquí duerme un pequeño héroe».

Según dice Beatriz Gimeno: «este tipo de diseños… contribuye a fortalecer los estereotipos de género, vinculando exclusivamente a las niñas con el papel tradicional de princesas de cuentos y a los niños con roles vinculados a la acción, como los personajes de piratas o súper héroes».

¿Quién le ha dicho a Beatriz Gimeno que la placa de la princesa vaya a colocarse en la habitación de la niña y la del héroe en la del niño? Pero en todo caso, ¿también nos van a decir cómo adornar el interior de nuestras casas y las puertas de las alcobas de nuestros hijos?

Hay quienes no se cansan de tocar las narices.