El otro día me pasaron un video con una disertación, rebosante de veneno y maldad, ofrecida por una catalufa botarate y miserable y encima fea, en el Congreso de los Diputados. El colmo de la bellaquería.

Pero mira tía, ¿qué coño pinta una tipeja como tú, en el Parlamento español? ¿No dices que no eres española?, ¿no dices que de nosotros no quieres saber nada?, ¿no dices que nos odias a muerte?, ¿no dices que la Policía, la Guardia Civil y el Ejército, somos fuerzas invasoras en esa república bananera en la que pretendéis, tú y esa camada de anormales que te secundan, convertir a la otrora próspera Cataluña, la que aupamos entre todos? Entonces, ¿qué carajo haces cobrando de lo que te pagamos cada mes los españolitos como yo? Si tanto nos desprecias, si tan poco valor nos das, payasa, sé honesta, que no lo eres; sé digna, que lo eres menos; sé consecuente con tus ideas y di que a partir de hoy mismo no cobrarás un euro de España. Pero ya, la pela es la pela, faltaría más, ¿no, bellaca?

Ya está bien de aguantar estoicamente vuestros insultos, vuestros desprecios, los tuyos y los de todos esos rufianes catalonios que lleváis ese lacito amarillo en la solapa. Ya está bien de vuestra prepotencia barata, de que os hagáis los mártires sin serlo, de que llenéis la buchaca con nuestro dinero, de que mantengáis todos esos chiringuitos antiespañoles a cuenta del erario; ya está bien de aguantaros ese discurso barato, carente de contenido que no sea el odio a España que destiláis por todos los poros de vuestra piel. Ya está bien de tanta bellaquería y de tener que aguantar a tipas como tú, feas y malnacidas.

Sin embargo, la culpa no es vuestra en exclusiva. La culpa es de ese gobierno miserable, formado por los socialistas, eternos traidores a España y a las Instituciones, secundado por esa maldita podemia, la peor de las pandemias que puede sufrir nuestra Patria, el peor y más corrosivo de los cánceres, con toda esa patulea de indocumentados e indocumentadas -incluso más de estas que de los otros- que están conduciendo a España a la ruina total en todos los sentidos.

Pero además de estos, están los anteriores, peperos y sociatas, que por mantenerse en la poltrona han ido vendiendo la Patria a trozos con tal de contar con los votos, jamás desinteresados, de todo ese separatismo golpista que solo busca la ruina nacional.

Todavía recuerdo aquellos Juegos Olímpicos “Barcelona 92”. Por aquellos días poco os importaba que vuestras ciudades, vuestras calles estuviesen llenas de Policías Nacionales y Guardias Civiles; poco os importaba que el Ejército incrementase su presencia en la región; poco os importaba que los buques de nuestra Armada estuviesen atracados en vuestros puertos o que los Cazas del Ejército del Aire protegiesen vuestro cielo. No vi, yo que estuve allí, que nadie saliese a protestar y que ninguna botarate fea, como tú, se atreviese a levantar la voz contra aquella presencia. Lo de siempre, la pela es la pela y aquello lo teníais gratis, pagado por todos los españoles.

Hemos sido demasiado permisivos con vosotros y, por cobardía y por complejos, de unos, y por el interés rastrero de la poltrona, de otros, hemos aguantado, casi sin inmutarnos, que nos insultéis y que bellacas como tú nos faltéis al respeto sin recato alguno y encima desde la tribuna de la Institución en la que reside lo que llaman la soberanía nacional -menuda soberanía es esa con tipejas como tú ocupando escaño-. Ya está bien de soportaros, de escuchar vuestras memeces que destilan odio y rencor nadie sabe bien porqué, de aguantar esa prepotencia de paletos incultos que poneis de manifiesto cada vez que ladráis en la tribuna del Congreso.

Sin tan poco os gusta España, no sé qué pintáis en nuestro Parlamento. ¿Si no queréis saber nada de España, qué hacéis en nuestras Instituciones?, iros ya de una puta vez y para siempre, pero antes devolvernos todo lo que de nosotros habéis recibido y tú, bellaca fea, empieza por renunciar a tu sueldo y a tus privilegios de casta. Nos harías un favor a todos.