Los últimos días hemos asistido a como la memoria histórica está a punto de aplicarse también a Felipe González y a sus gobiernos. Podemos, siguiendo una vez más la estela de Bildu y de todos los separatistas vascos y catalanes ha apoyado que se forme una Comisión de investigación sobre la relación entre el gobierno de Felipe González y el GAL, después de que que La Razón publicara informes de la época donde la CIA confirma la responsabilidad de González y su gobierno en los GAL.

La Comisión al final no saldrá adelante debido a la oposición de PSOE y PP. Es decir, que ha sido el PP el auténtico responsable de que esta Comisión no tenga lugar. Pero la auténtica noticia ha sido el silencio de Pedro Sánchez y sus ministros ante los brutales ataques por parte de Bildu y los separatistas vascos y catalanes, con la complicidad de Podemos a González. No olvidemos que Pablo Iglesias que en uno de sus discursos más célebres aludió a Felipe González como el hombre de la cal viva, dejando una vez más muy claro de que lado está en la batalla entre ETA y el Estado.

Incluso un dirigente socialista vasco, el tal Eneko Andueza, se ha atrevido a enseñar la puerta de salida del PSOE a Felipe González, mostrándose favorable a que pague su supuesta responsabilidad en el GAL. Al final el PSOE, con la boca pequeña y sin atreverse a defender a Felipe González ha anunciado que no apoyará la Comisión. Ha defendido Pablo Casado más enérgicamente a Felipe González que ningún miembro del gobierno actual. Se evidencia el abismo entre el PSOE de los 80 y 90 respecto al actual PSOE que nació con Zapatero y que continua su imparable proceso de acercamiento a la extrema izquierda y al separatismo, proceso que ha acentuado todavía más Sánchez.

Para Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y los actuales dirigentes del PSOE y Podemos, Felipe González fue una especie de españolista de izquierdas culpable de haber combatido a una ETA, a la que la gente actual de izquierdas, sobretodo los más jóvenes, ven con una indisimulada admiración. Para ellos apenas hay diferencia entre los (supuestos) crímenes del franquismo y las acciones del GAL contra ETA. Para ellos gente como Felipe González, José Luis Corcuera, Alfonso Guerra o José Barrionuevo representan un oscuro legado de lucha ilegal y “torturas” contra ETA y su mundo. 

Vemos mejor que nunca la imparable degradación de la democracia actual que se devora así misma y aplica la memoria histórica a la lucha contra ETA. La gran paradoja es que un dirigente como Felipe González que llevó a cabo la revolución cultural para demoler la España Católica y que dejó un legado de millones de parados y de corrupción, parece ahora mucho menos malo que los revolucionarios auténticos que tenemos en el Gobierno, cuyo vicepresidente jamás se reunió con las víctimas de ETA, pero si encontró tiempo para atender a la hermana del etarra Zabala. Los miembros de Podemos suelen acudir en Bilbao a las manifestaciones a favor de los presos etarras. Al PSOE vasco, por lo que vemos, no le falta mucho para tomar este execrable rumbo, una gran infamia para sus propias víctimas.