Aproximadamente dos semanas antes de la noche electoral del 4N y con motivo de la entrevista que El Correo de España realizó al Delegado del Movimiento Q (Entrevista que, Dios mediante, será la primera de una Serie que le realizaremos a este Funcionario Retirado y una de las fuentes de primera mano de la realidad en EEUU con las que cuenta este Digital) ya apuntamos, con total y meridiana claridad, que la victoria electoral y reelección del Pte. Trump era un hecho, como así ha sido y así sabían también los Demócratas.

Poco después de la medianoche de ese día en EEUU, Trump, con los resultados ya claros en los Estados cruciales para la victoria y que sobrepasaban el 55% a su favor, se marchó a dormir. Hacia las 04:00, con plena nocturnidad y en secreto, los resultados dieron un giro total (ahora ya podemos decir que esta posibilidad era la esperada desde hacía casi un año antes, según las fuentes principales con las que contaba entonces, y sigue contando, el Pte. Trump, y que emanan de la llamada Fuente Q, y que les permitió no sólo conocer los planes del enemigo sino también la clase de hienas y chacales que tienen enfrente y lo que éstos y ellos se juegan, así como elaborar un plan para neutralizarlos). A esa hora de la madrugada las encuestas empezaron a dar al traidor, al servicio de China y del globalismo, de Biden como ganador.

Poco antes de las 06:00 el Pte. Trump empezó a hacer sus primeras declaraciones denunciando las irregularidades en el recuento y en la admisión de paquetes de votos por miles no sólo fuera de las horas legales sino en condiciones atípicas no protocolarias y no siguiendo los procedimientos que establece la legislación electoral en EEUU. Trump, como Comandante en Jefe, ordenó a los Tribunales Estatales que paralizasen el recuento y anulasen todos aquellos votos que habían sido contabilizados tanto fuera de la hora como fuera de la normativa, así como ordenar al Tribunal Supremo que se pronunciase de acuerdo Ley Electoral, una Ley Federal que es competencia suya.

La respuesta de algunos Tribunales Estatales fue por un lado no hacer nada, y el recuento continuó, y por otro lado apoyar las ilegalidades que estaban cometiendo todos los siervos de Joe Biden y Kamala Harris pues los jueces de dichos tribunales están elegidos por miembros no independientes del Partido Demócrata. Durante este periodo de pasmo para muchos se requería más que nunca tranquilidad y frialdad, y seguir uno de los lemas principales de Q: Be the Plan.

Hemos podido ver todo tipo de vídeos y declaraciones que han evidenciado la falsificación y las irregularidades diversas (inclusión de paquetes de votos para Biden, eliminación de votos para Trump, tanto de manera digital como presencial o física). Además, en muchos casos esos votos añadidos no reunían las condiciones legales para los votos emitidos por correo ni tampoco las de las papeletas del voto presencial.

Ahora podemos desvelar una de las jugadas que Trump y los suyos han tenido escondida y se guardaban bajo de la manga: La Marca de Agua en las papeletas legales como la que tienen los billetes de curso legal o los documentos timbrados del Estado. El caso concreto de las papeletas que han usado para votar todos los miembros de las Fuerzas Armadas de EEUU destinados fuera de su suelo y aguas territoriales (Overland and Overseas) así como del personal diplomático, y en ambos casos de una manera especial en países como España (por su remarcada desconfianza para la Inteligencia de EEUU debida al actual Gobierno Comunista y su vinculación al narcoestado venezolano a través de su Vpte. Pablo Iglesias, del Partido Podemos, y a través del Ministro de Obras Públicas Javier Ábalos, del PSOE) ha sido aún más especial si cabe pues además de la Marca de Agua se han usado en estos casos isótopos no radioactivos como marcaje de las papeletas electorales.

Toda esta acción contrarrevolucionaria (así la denominan ellos y también la denominamos nosotros pues pretende efectivamente neutralizar la acción subversiva y revolucionaria de agentes traidores infiltrados a diferentes niveles de la Administración de EEUU (el denominado correctamente Deep State), y en especial en los Partidos Demócrata y Republicano, al servicio de una potencia extranjera como es China, y de grupos corporativos farmacéuticos y biotecnológicos al servicio de hombres como Bill Gates y George Soros, Testaferro de la Familia Rothschild.

¿Qué debemos esperar ahora? Una Guerra pública y semipública en los tribunales, de manera especial en el Tribunal Supremo, y otra Guerra encubierta, tanto en la Administración de Justicia como en la Política, con movilización de diferentes peones y resortes que no desvelamos.

Como conclusión, respecto al asunto relativo a lo que deparará el futuro a estos traidores sólo podemos decir lo que el Pte. Trump y el General Michael Flynn dijeron a los miembros de Q, así como a los Patriots: “Let’s finish this and Be the Plan”, es decir, “Dejad que finalice esto y Sed el Plan”.