Dice Julio Iglesias en una bonita canción, “que la sombra está bien para los blandos de piel”, que es lo que les pasa a muchos y muchas cuando entienden las calificaciones que se aplican a la generalidad como agravios personales.

    Así, cuando se dice que en la actualidad España es un país CAINITA -revanchista contra los propios compatriotas-, ORDINARIO -que no destaca por nada especial- y ESTÚPIDO -porque muestra torpeza o falta de entendimiento para comprender las cosas-, QUE LO ES, POR MÁS QUE ALGUNOS SE EMPEÑEN EN DECIR LO CONTRARIO, enseguida aparecen los ofendidos, considerando que la persona que de este modo se ha expresado les ha calificado a ellos de esa manera. Nada más lejos de la verdad, porque, aunque puede que sean las tres cosas, también es posible que no.

    A mí no me ocurre, porque cuando se dice dentro y fuera de nuestras fronteras que España es un país de golfos, el país más corrupto de la eurozona y un país sin justicia independiente, para nada me siento ofendido creyéndome un golfo, un corrupto o un injusto, sino dolido. Que no es lo mismo.

     Cuando calificamos a España de la forma qué lo hacemos, sustentamos esas calificaciones con pruebas de cargo suficientes… ¿Qué otro terrorismo en Europa se puede comparar en duración, actuación y resultados con el de ETA? ¿Imponemos algún tipo de razón a Europa, o seguimos como cuando destruíamos nuestras cosechas, matábamos nuestras vacas y podábamos nuestros olivos? ¿A qué país se le concedió el inmenso honor de parar la Revolución que se cernía sobre Europa, dando lugar a una gesta inigualable que tras la Victoria del 1 de abril de 1939 puso en valor y realidad una rectificación histórica que nos dio paz y prosperidad como nunca antes lo habíamos logrado a lo largo de la historia, para luego olvidarlo todo?  

    Si no queremos ser justos, al menos seamos sensatos, reconozcamos que somos un país CAINITA, ORDINARIO y ESTÚPIDO.

    Y a propósito del asunto DE LAS BANDERAS… Ayuso es lo que es, un cuerpazo y punto. Juanma Moreno es más tonto de lo que parece. Y el resto de los alcaldes y alcaldesas de la Comunidad de Madrid un atajo de patanes.