Siguiendo los pasos dados en Hungría con la ley de protección de la infancia, el ministerio de Justicia de Polonia ha anunciado la creación de un grupo de trabajo para contrarrestar los delitos sexuales contra los niños. Hay que recordar que la ley húngara, a pesar de las toneladas de propaganda vertidas en este y otros casos, aumenta las penas para los delitos de pederastia. La ley húngara también pretende proteger a los niños de la difusión,  cada vez más agresiva y explícita, de contenidos sexualizados en los medios y en las escuelas, y de la propaganda de algunos lobbies LGBT sobre la transexualidad o la ideología de género. Casos como el de los libros LGBT, distribuidos a institutos  con alumnos entre los 11 y los 16 años por el ayuntamiento de izquierda radical de Castellón, son una prueba de la necesidad de frenar estos contenidos y proteger a los menores.

El grupo de trabajo fue creado a finales de septiembre por orden del ministro de Justicia, Zbigniew Ziobro, y está compuesto, entre otros, por empleados de su ministerio de (incluidos jueces y empleados de la Administración Pública), y representantes de la Fiscalía, del Instituto de Justicia, de la administración penitenciaria y de la Escuela Nacional de la Magistratura y de la Fiscalía.

Ademas del campo legislativo, el grupo de trabajo también cuenta con expertos externos con conocimientos y experiencia en diversos ámbitos, como educación, sanidad, derechos humanos, la digitalización, medios y comunicación, el apoyo a las personas amenazadas y perjudicadas. El objetivo es crear un sistema que proteja a los niños que sufren abusos tanto por parte de familiares como de extraños y entre sus tareas están el análisis de las soluciones actuales para combatir los delitos sexuales contra los niños y el desarrollo de un plan de acción nacional para contrarrestar dichos delitos, así como el desarrollo de propuestas legislativas en este ámbito.

Marcin Romanowski, viceministro de Justicia, señaló que la idea es “crear un sistema que proteja a los niños en su entorno más cercano -el hogar y la escuela- cuando sean víctimas de abusos por parte de personas cercanas y conocidas, pero que también garantice la protección cuando sean víctimas de abusos por parte de extraños, no sólo cuando tengan contacto personal con el abusador, sino también cuando se produzca en la red”. Los resultados del grupo de trabajo se esperan para el próximo año y su aplicación “se hará, entre otras cosas, mediante soluciones legislativas”, afirmó Romanowski.

No hace falta una bola de cristal para predecir que, por un motivo u otro, la futura ley polaca contra la pederastia despertará la ira de Bruselas,  las amenazas de sanciones económicas y la campaña mediática habitual, acusando a Polonia de ser un país poco democrático, y retrógrado. En Hungría, Viktor Orbán ha dado una lección de democracia a los que le acusan de ser un dictador, a la Comisión y el Consejo de Europa que, a diferencia de Orbán que ha sido elegido por el pueblo húngaro, son designados en los juegos de salón de los despachos de Bruselas. El primer ministro húngaro anunció el pasado mes de julio la celebración de un referéndum sobre la ley de protección de la infancia. El referéndum incluye estas cinco preguntas:

¿Apoya las clases de orientación sexual para niños en la educación pública sin el consentimiento de los padres? ¿Apoya que se muestre a los menores, sin restricción alguna, contenidos mediáticos de carácter sexual que puedan influir en su desarrollo? ¿ Apoya la presentación de contenidos a menores que presenten el cambio de género? ¿Apoya que la cirugía de resignación de sexo esté disponible para los menores? ¿Apoya la promoción de tratamientos de reasignacion de sexo para menores?

La última pregunta fue anulada el 25 de octubre por el Tribunal Supremo húngaro a raíz de la denuncia de distintas organizaciones contra el referéndum. Sin embargo, ante el recurso del gobierno, el tribunal dio luz verde a la quinta pregunta el pasado día 9.

La propuesta polaca es también una clara señal de que el gobierno polaco no tiene miedo a los ataques de los lacayos de lo políticamente correcto,  y de que seguirá haciendo las políticas que considere mejores para el futuro de su nación y de sus compatriotas. Hungría y Polonia siguen desafiando a la élite de Bruselas y demostrando que otra Europa es posible.