ETA ha emitido un comunicado en el que recoge, hipotéticamente, el deseo de pedir perdón. Sin embargo, las diversas afirmaciones que recoge el texto terminan sirviendo para entender que el objetivo principal del mismo es, principalmente, difuminar la responsabilidad de la banda terrorista por la imaginaria concurrencia de la responsabilidad del Estado en todos los asuntos vinculados con los atentados ejecutados por ETA.

 

Hay que destacar que carece de sentido que ETA pida perdón. La banda se ha convertido en un simple velo para proteger a personas que todavía están siendo buscadas por la comisión de brutales asesinatos. Por esa misma razón, los que deben pedir perdón son los etarras, tras identificarse y entregarse debidamente a las autoridades, que siempre tendrán la obligación de respetar las garantías legalmente fijadas para proteger a los detenidos y a los investigados.


Los delitos cometidos en el desarrollo de actividades de organizaciones terroristas generan responsabilidad penal y la misma no puede extinguirse con el perdón del ofendido, al contrario de lo que ocurre con otras conductas delictivas. Sin embargo, la simple petición de perdón realizada por los terroristas puede servir para facilitar la concesión de la libertad condicional.

 

El artículo 90 del Código Penal, la suspensión de la ejecución del resto de la pena impuesta y concesión de la libertad condicional requiere que el penado por delitos de terrorismo muestre signos inequívocos de haber abandonado los fines y los medios de la actividad terrorista y haya colaborado activamente con las autoridades, bien para impedir la producción de otros delitos por parte de la organización o grupo terrorista, bien para atenuar los efectos de su delito, bien para la identificación, captura y procesamiento de responsables de delitos terroristas, para obtener pruebas o para impedir la actuación o el desarrollo de las organizaciones o asociaciones a las que haya pertenecido o con las que haya colaborado, lo que podrá acreditarse mediante una declaración expresa de repudio de sus actividades delictivas y de abandono de la violencia y una petición expresa de perdón a las víctimas de su delito, así como por los informes técnicos que acrediten que el preso está realmente desvinculado de la organización terrorista y del entorno y actividades de asociaciones y colectivos ilegales que la rodean y su colaboración con las autoridades. La misma regla se recoge para la suspensión de la ejecución de la pena de prisión permanente revisable.

 

Ya no se puede hacer mucho frente al terror y el dolor que se generaron por ETA y las palabras que puedan salir de los representantes de la banda jamás podrán reparar el daño causado. Sin embargo, hay que decir que siempre quedará la posibilidad de luchar contra la impunidad de los terroristas etarras, que deben ser sancionados por los delitos que han cometido.