ARTICULO ORIGINAL EN Remix News

El financiero billonario George Soros busca acelerar la migración para destruir el nacionalismo y entregar el poder a la élite global, escribe el primer ministro Viktor Orbán en un extenso artículo para Magyar Nemzet, en donde también menciona asuntos como la corrección política, la democracia liberal y la próxima batalla electoral en Hungría en 2022. 

"La mayor amenaza en la actualidad para la autodeterminación nacional es la red global de defensores de la sociedad abierta que buscan abolir el gobierno nacional. Los objetivos de la red de George Soros, con unos recursos financieros y humanos ilimitados, son claros. Acelerando la migración, crearán sociedades abiertas y multiétnicas para desmantelar la soberanía nacional y ponerla en las manos de la élite global", escribe Orbán.

Orbán afirma que, a pesar de que ese objetivo se aceleró a inicios de la década de 2010, la resistencia nacional ha sido fuerte y que Hungría ha sido una fuerza considerable desde el principio:

"El cambio de gobierno en 2010 [en Hungría] y la revolución constitucional proporcionó una oportunidad para desmantelar los marcos y estructuras que servían a los intereses de la élite global liberal y colonizadora. A este fin se han promulgado una nueva constitución y una serie de medidas legislativas y poco ortodoxas. La política nacional rompió con un gobierno elitista e impulsado por la ideología, y construyó el nuevo curso político acorde a la voluntad de la sociedad. Se basa en la libertad, es decir, en la capacidad de tomar decisiones independientes".

Orbán continúa diciendo: "La lucha entre la élite global y la resistencia nacional aún no se ha decidido", y Europa Central sigue siendo una fuente de la resistencia. 

Hungría es un objetivo para los mecanismos del estado de derecho.

Un componente importante de esta lucha está relacionado con las organizaciones internacionales de Soros, sobre todo la Fundación Open Society, que operan a través de una organización supranacional de la UE que ha atacado continuamente a Hungría y a Polonia mediante debates sobre el "estado de derecho", con los que las fuerzas liberales intentan ahora cortar los fondos europeos a ambos países.

Afirma que el sistema al que "suelen llamar estado de derecho, no es más que una forma de chantaje vulnerable a la intrusión de la red de Soros" y una herramienta para atacar a las "comunidades nacionales" en beneficio de "los peces gordos del capital global".

Orbán cree que los democratacristianos, al menos en la mayoría de los países, ven cómo funcionan realmente los mecanismos del estado de derecho, y escribe:

"El entusiasmo de los democratacristianos es bastante silencioso porque ven que esas organizaciones son inevitablemente propensas a la arbitrariedad, a la que gustan llamar estado de derecho, y que no es más que una forma de chantaje vulnerable a las intrusiones como las de la red de Soros, y si tienen que elegir entre los ciudadanos de las comunidades nacionales y los peces gordos del capital global, en última instancia siempre elegirán a los segundos. Los ciudadanos de las naciones europeas se dieron cuenta pronto de que hoy día las instituciones europeas no les sirven a ellos, sino a los intereses de George Soros. No están dispuestos a tragarse la fanfarronada de Bruselas de que un especulador financiero, que ha hecho su fortuna destruyendo a otros, está acechando en los pasillos de Bruselas para ofrecer su ayuda desinteresada a Europa".

Una de las manifestaciones más claras y recientes de las acciones de Soros y de la deriva cada vez más antidemocrática de la UE es cómo manejó Bruselas las elecciones presidenciales polacas, con la UE apoyando activamente a la oposición liberal contra el partido nacionalista Ley y Justicia (PiS). Orbán escribe:

"Pudimos ver lo que pasó en la campaña presidencial polaca. Incluso en primavera, parecía que la izquierda polaca estaba hundida y que sus disputas heredadas harían que su candidato tuviese pocas opciones desde el principio. No fue el caso, el candidato de la izquierda, respaldado por la red Soros, la élite de Bruselas y los medios internacionales, provocó que el bando nacional tuviese que luchar duro en unas pocas semanas. Andrzej Duda logró finalmente superar a su oponente izquierdista en una lucha feroz".

Orbán cree que es una señal de lo que sucederá en Hungría: "No debemos engañarnos: la élite global aplicará la misma estrategia en Hungría en la campaña electoral de 2022".

Señala a la "izquierda caída" dirigida por Ferenc Gyurcsány y su organización juvenil, respaldados por su "patrocinador billonario George Soros. Son las fuerzas del pasado que antaño arruinaron el país".

"Se están preparando para una batalla decisiva en 2022. Detrás de ellos estarán los medios internacionales, los burócratas de Bruselas y las ONGs disfrazadas de civiles. No cabe duda de que harán de todo por el poder y el dinero. Es hora de que nosotros también estemos preparados. Después de años difíciles de gobierno, necesitamos regresar al campo de batalla electoral. Es hora de tomarnos un descanso para poder salir en el momento adecuado. Nos espera una gran batalla en 2022. Preparaos".

Sobre la corrección política

Orbán también citó la vigilancia del habla en Occidente, escribiendo que "la corrección política, es decir, la rebelión contra las viejas doctrinas libertinas que está cambiando nuestra forma de hablar, se está expandiendo. Cada vez está más presente una forma asfixiante y estrecha de hablar: la única concepción correcta de la democracia, la única interpretación correcta de Europa y Occidente".

"El intento de escapar no es fácil en sí mismo y el riesgo de castigo es significativo, incluyendo la expulsión de la vida académica, la pérdida del empleo, la estigmatización, y el castigo de las universidades. Los ejemplos de este fenómeno se están convirtiendo poco a poco en algo común".

Prosigue escribiendo que incluso si los líderes de opinión son capaces de superar a los "vigilantes y bien pagados guardias fronterizos liberales" que sirven como censores, también existe el problema de que la gente de Occidente es cada vez más intolerante con las ideas que desafían a la ortodoxia liberal reinante. "El elogio de cualquier indicio de nacionalismo todavía hace temblar a la nación alemana, incluso si fue escrito por el profesor Hazony de Jerusalén. Y no importa cómo presentemos la idea de la democracia iliberal, suena horrible a los oídos alemanes y anglosajones. Incluso hoy".

Orbán escribe que la rebelión contra la opresión espiritual liberal no solo se está ampliando, sino que también se está profundizando, y dice que los partidos democráticos cristianos, particularmente en Hungría y en Polonia, están luchando contra el abrazo del liberalismo. Los dos países usaron el "freno de emergencia... contra lo que debilita a las naciones, erradica la tradición religiosa y degrada y hace burla de la familia". En consecuencia, Europa Central fue capaz de sacar a los democratacristianos y a los conservadores del "borde del abismo".

Democracia liberal

Orbán también compartió sus opiniones sobre la democracia liberal:

"Los liberales, por razones filosóficas que se remontan a [el filósofo alemán Emmanuel] Kant y que no se detallan aquí, creen que todos los países, incluidos los gobernados como democracias no liberales, deben ser obligados a aceptar esta forma de gobierno. Por otro lado, los democratacristianos rechazan esa política ajena porque creen que las diferentes sociedades se mantienen unidas de distintas maneras y en tiempos de paz. Como demostró recientemente la Primavera Árabe, la democracia liberal puede traer colapso y caos, hacer más daño que bien. Por esa razón apoyamos la victoria de Donald Trump, porque somos muy conscientes de la política exterior de los gobiernos democráticos estadounidenses basada en el imperialismo moral. Nos vimos obligados a probarla a regañadientes. No sabía bien, así que no pedimos repetir".

Los liberales quieren menos gobierno nacional

Sobre el asunto de los gobiernos nacionales, Orbán escribe:

"Nuestras políticas también chocan con lo que se comúnmente se conoce como subsidiariedad en Bruselas. Los liberales dicen que es bueno transferir la mayor cantidad posible de poderes gubernamentales nacionales a organizaciones internacionales. Por eso aplauden educadamente, por eso sus ojos se nublan y sus corazones laten más rápido siempre que una organización internacional recibe una nueva competencia o tarea, y por supuesto, su caballo y armas correspondientes, dando un mayor reconocimiento estímulo a las ideas universales, los valores europeos y los derechos humanos".

Separación entre Iglesia y Estado.

Orbán también cita el asunto de la separación de la iglesia y el estado:

"Los liberales también piensan, y por alguna misteriosa razón defienden de la manera más controvertida, que un sentido común universal es suficiente para un gobierno justo y moralmente sólido, y que no hay necesidad para los valores absolutos revelados por Dios y de la tradición religiosa y bíblica. Además, debe establecerse una división entre la iglesia y el gobierno, y la influencia de la religión debe ser eliminada de la vida pública. En lugar de la separación, preservando la autonomía estatal y eclesiástica, [los democratacristianos] buscamos integrar la religión en la vida de la sociedad, mientras mantenemos un espíritu de tolerancia hacia las creencias religiosas".